ahora dicen que todos eran malos en 1945

22 Junio 2009 by angelblanco

HAMBURG 1943 bbbdorothea-lange-500x398

 

Tras 64 años se empieza a escribir, tímidamente, que también  “los aliados” eran malos… Por supuesto… incluso Winston Churchill, hijo de madre judia, es presentado como “antijudio´”…

Es lo que escribe Nicholson Baker  en su ensayo Humo humano, que acaba de publicar en España Debate:

 

- George Bell, obispo de Chichester, en 1941. “Las incursiones nocturnas inglesas sobre suelo alemán habían precedido a los bombardeos

nocturnos alemanes sobre suelo inglés”.

Lo interesante del libro de Nicholson es que recoge frases como las siguientes:

- Winston Churchill, en 1941.

“Hay millones de alemanes que son curables y otros matables”.

adolf opina sobre el ser humano

18 Junio 2009 by angelblanco

Ignacio Ondargáin

EL COMPUESTO HUMANO

“No bastan los libros que hayamos leído, ni las teorías ajenas que hayamos querido incorporar a nuestras vidas, ni haber recorrido los caminos polvorientos y gastados que otros hayan caminado antes que nosotros. Ninguna, absolutamente ninguna de esas verdades (o mentiras, eso ya lo veremos) serán propias, si no las incorporamos a través de la propia experiencia, que es, en definitiva, el significado de la acción y es, como dije antes, poner en contacto lo que se sabe con lo que uno Es. Cuando logramos esto, llegaremos también a otro estado: el de la comprensión de la acción, no sólo su mero conocimiento. Esto nos pasa en la vida de diferente manera, pues la mayoría conoce, pero son muy pocos los que ” comprenden”. (LAURA CARRARA)

El ser humano es un compuesto de varios elementos autónomos que en su interacción dan forma tanto a la mente como al mismo ser biológico y su manifestación o comportamiento externo.

Existen diferentes campos de manifestación humanos, cada uno de los cuales tiene, como decimos, una dinámica propia que a su vez interactúa con los otros niveles o esferas del ser:
- La mente material es la máquina ordenadora práctica que cuadra las ideas y las encasilla;
- Los sentimientos del nivel humano y los deseos se hallan vinculados con el cuerpo astral;
- El cuerpo energético, que es la carga vital;
- El cuerpo físico.

La mente material recoge a lo largo de la vida multitud de conceptos aprendidos de padres, amigos, colegio, estudios, experiencias personales y lecciones recogidas a lo largo de la vida… Muchas veces en el transcurrir de los años hemos ido adoptando conceptos erróneos que nos hacen equivocar los pasos. Entonces, si tenemos la suficiente integridad, un resorte de la mente nos avisará de que algo no va bien, surgiendo conflictos interiores, complejos, sensaciones caóticas… Son crisis personales que muchos seres humanos pasan a lo largo de su vida. Hoy día la psicología y la psiquiatría moderna “solucionan” esto con filosofías decadentes con las que tratan de calmar al paciente, anular su espíritu de rebeldía y desdibujarle la realidad de que es un esclavo que vive en una cárcel… Finalmente lo drogarán con pastillas narcotizantes que literalmente matan y destruyen la persona convirtiéndola en un zombi, un “buen ciudadano”, un demócrata.

Yo creo que, cuando se nos plantea una de estas crisis hay que saber atender esa voz que surge de los más tenebrosos abismos y tener la valentía de conocerse a sí mismo hasta las últimas consecuencias. Sólo de esta forma podemos destruir el Nudo Gordiano que nos ata a la caverna y nos impide salir de ella.

El espíritu es el centro inexistente que en la intimidad de uno mismo se percibe a “sí mismo” como INMUTABLE; es un ser que siempre ha estado AQUÍ, un presente atemporal:
desde que eras un crío hasta hoy mismo sigues siendo ese mismo ser que un día vino aquí desde más allá de las estrellas. Es “inexistente” porque no es de este mundo, no es de esta materia ni de este tiempo-espacio, pero es más real que todo lo que pueda haber sobre este universo.

Al entrar en la manifestación espacio-temporal el espíritu refleja inmediatamente dos cuerpos o campos de manifestación: la consciencia y la mente abstracta, lugar donde se proyectan El Mito y el anhelo de los reinos superiores.

El sentimentalismo humano y los deseos del ser animal ligan al hombre al devenir mientras El Mito llama al hombre hacia lo superior.

Un cuerpo físico-energético enfermo y con sensaciones viciadas y morbosas es una carga para el espíritu que lucha por liberarse. Por esto vemos la importancia que dan Esparta, la Grecia olímpica o el Tercer Reich a la vida sana y al cuerpo fuerte y vigoroso, favoreciendo el deporte, atletismo, alpinismo… (No así en el catolicismo con sus formas amaneradas y sus discursos de reivindicación y exaltación de la enfermedad y la degeneración físico-mental).

Adolf Hitler dice en MI LUCHA:
“Debido a que la condición esencial para la capacidad de realizaciones espirituales es la virtud racial, la educación debe tener en mira, en primer lugar el perfeccionamiento físico, porque es en los individuos sanos y fuertes donde se encuentra la mayor capacidad intelectual. No desmiente nada esa verdad el hecho de que muchos genios son físicamente malformados y hasta, incluso, enfermos. Se trata, en estos casos, de excepciones, que apenas confirman la regla general. Si la masa de un pueblo está compuesta de degenerados físicos, muy raramente surgirá de ese pantano un espíritu realmente grande. De su comportamiento no es lícito, en ningún caso, esperar gran cosa. Esa masa inferior, o no lo entenderá en absoluto, o será tan débil de voluntad que no logrará acompañar al genio en sus altos vuelos.
Fundándose en esta convicción, el estado racista no limita su misión educadora a la mera tarea de insuflar conocimientos del saber humano. No, su objetivo consiste en primer término, en formar hombres físicamente sanos. En segundo plano está el desarrollo de las facultades mentales y aquí, a su vez en lugar preferente, la educación del carácter y, sobre todo, el fomento de la fuerza de la voluntad y de decisión, habituando al educado a asumir gustoso la responsabilidad de sus actos. Sólo después de todo esto viene la instrucción científica.
El estado racista debe partir del punto de vista de que un hombre si bien de instrucción modesta, pero de cuerpo sano y de carácter firme, rebosante de voluntad y de espíritu de acción, vale más para la comunidad del pueblo que un superintelectual enclenque.
Un pueblo de sabios, físicamente degenerados, se vuelve débil de voluntad y se transforma en un hato de pacifistas cobardes que nunca realizará grandes hazañas y ni incluso podrá asegurarse la existencia en la tierra. (…)
Lo que hizo imperecedero el ideal de la belleza griega fue la armonía entre la perfección física, espiritual y moral.

El refrán popular, según el cual “la felicidad, a fin de cuentas, se reserva siempre a los más capaces”, también se puede aplicar a la armonía que debe existir entre el cuerpo y el espíritu. El espíritu sano generalmente coincide con el cuerpo sano”.

Además de los cuerpos o compuestos que forman el ser humano a nivel individual y que por sí mismo actúan de forma autónoma si bien siguiendo entre sí ritmos paralelos, existen además numerosos campos de fuerza globales interconectados que actúan continuamente sobre y en cada ser humano incluyéndolo en una gran red colectiva que le condiciona de forma inconsciente pero casi definitiva. Son los “ríos que fluyen al mar… que es el morir”. Es la rueda del tiempo del mundo.

Aquí el sentido de la esvástica sinestrógira y de la ciencia mágica del Tercer Reich.

Saludos!
Ignacio

http://www.europans.org/forum/index.php?page=Thread&threadID=3200

¿”Links” oder “Rechts”?

19 Mayo 2009 by angelblanco

En un blog llamado  FILOSOFIA CRITICA leemos un  interesante texto correspondiente a una conferencia pronunciada en Madrid por Jaume Farrerons el pasado 7 de noviembre de 2008. El título de la conferencia fue “Nacional-revolucionarios”, ¿una opción de izquierda?. Seguidamente copiamos integramente la conferencia:

El título de la presente conferencia es una pregunta, pero el simple hecho de que tengamos que plantearla representa ya un indicio de la situación de desconcierto general de los que todavía nos consideramos nacional-revolucionarios. Es cierto, el sistema parece ceder terreno en algunos enclaves, pero no ante opciones NR, sino de forma estratégica, asignando una función de válvula de seguridad a partidos de derecha populista xenófoba, tan hostiles a la inmigración, al islam y a la izquierda como mudos por lo que respecta a las fechorías de los EE UU o Israel. ¿Derechas o izquierdas? Ningún partido u organización política se interroga sobre semejantes cuestiones básicas, sino que, instintivamente, ocupa su espacio en el espectro político actuando de una determinada manera y, en primer lugar, identificando a su enemigo y la contradicción principal del mismo, o sea, la fisura por donde atacarle. De dicha identificación, que no es tan fácil, pues en ella se cifra el acierto o desacierto de una política, ya se desprende en buena lógica el lugar que ocupa cada uno. Harina de otro costal es que se pretenda cuestionar la validez misma de tal repertorio conceptual, pero ése no es un tema político, sino teórico. Podemos, en efecto, sostener legítimamente, en una reflexión todo lo profunda que se quiera, que desde el punto de vista ideológico ya no existen derechas ni izquierdas, sino, por una parte, partidos u organizaciones del sistema y, por otra, proyectos antisistema. Podemos, sin mentir, afirmar que todos los partidos del sistema son iguales, hacen lo mismo y sólo se distinguen, en el mejor de los casos, por las recetas técnicas que adoptan para alcanzar idénticos fines al servicio de un único ideario liberal; en el peor de los casos, ni siquiera se detectan tales diferencias fundamentales de gestión administrativa: esto es ya un tópico, sin duda fundado, pero en el que no voy a abundar. No les traigo aquí, en efecto, para explicarles lo que ya saben, sino que aspiro a mostrarles a los presentes algunas cuestiones a mi entender enteramente novedosas y que juzgo importantes. Así, en la teoría resulta que los NR estamos por encima de las derechas y las izquierdas, pero a la hora de la verdad, es necesario reconocer que nosotros no establecemos las reglas del juego ni los conceptos imperantes en la cultura política y que, en consecuencia, por mucho que rechacemos la panoplia derecha/centro/izquierda, los ciudadanos, los electores, los medios de comunicación van a etiquetarnos, van a forzarnos a elegir campo e incluso a imponernos una posición respecto de algo que, en realidad, es más importante de lo que parece y va más allá de las meras palabras.

 

Con esta digresión previa pretendía llegar a un punto de partida que se puede resumir en los siguientes términos: a/ los conceptos derecha/centro/izquierda carecen de contenido ideológico y filosófico, pero no porque todos los partidos del sistema sean iguales, o no sólo, sino porque, por definición, tales conceptos son relativos a la situación histórica y funcionan como cajas vacías que los tiempos van llenando de contenidos distintos; b/ los conceptos derecha/centro/izquierda entrañan un sentido estratégico y táctico, y como tales hay que emplearlos.

 

Volvamos ahora a nuestra pregunta: en cuanto proyecto político nacional-revolucionario, ¿debemos situarnos a la izquierda? Queda descartada de antemano la opción de derechas, que para un NR no cabe ya ni siquiera tomar en consideración (aunque, paradójicamente, resulta que la mayoría de los NR militan en organizaciones tildadas de ultraderechistas), pero algunos nacional-revolucionarios sostienen todavía, como eludiendo la cuestión, el llamado ninismo (ni derechas, ni izquierdas), y todavía otros creen que lo más oportuno es situarse en el centro, un enclave cuya presunta ambigüedad nos permitiría acceder a todos los espacios sociológicos que compartieran ciertos valores éticos, como si los partidos fueran asociaciones culturales donde se ofertaran modelos existenciales y no programas políticos concretos. Ya hemos tenido, mal que bien, cierto debate sobre el asunto y se han tomado algunas decisiones, así que es mejor poner las cartas boca arriba. En definitiva, ustedes querrán saber, para empezar, si la respuesta que voy a darles a la pregunta que plantea esta conferencia es afirmativa, de manera que, para los que tengan prisa, les adelanto que sí: creo que el proyecto político nacional-revolucionario es una alternativa de izquierdas a la sociedad de consumo liberal que el sistema pretende implantar en todo el mundo como „final de la historia“. No sólo eso, entiendo que, si las cosas hubieran ido como tenían que ir desde que en los años ochenta se empezó a plantear el tema de la ideología NR como algo distinto del cajón de sastre de la extrema derecha, el título de la conferencia de hoy no sería ya si somos o no de izquierdas, sino si somos de centroizquierda o de extrema izquierda, y yo afirmaría entonces que nuestro espacio político es la izquierda radical porque nuestro enemigo fundamental es la extrema derecha judía, es decir, el sionismo, una ideología racista y supremacista, religiosa, fundamentalista, imperialista, retrógrada y criminal, verdadera potencia hegemónica a escala planetaria.

 

Este es el punto de llegada que les anticipo. Ahora se trata de reconstruir los pasos que nos han llevado hasta él. A tal efecto tendremos que empezar por el principio e ir por partes, aunque esquematizando mucho porque el tiempo es limitado y no puedo extenderme todo lo que quisiera en cada punto.

Conceptos básicos

Aunque pueda parecer ocioso y hasta cargante, considero que hay que principiar aclarando algunos conceptos básicos que eviten los habituales fallos de comunicación e impidan al receptor agarrarse a cosas que el emisor no ha dicho ni diría nunca. Así, yo sostengo que los NR somos, hablando franca y campechanamente „de izquierdas“, e incluso de izquierda radical, pero con ello no pretendo sugerir que se nos pueda asimilar desde el punto de vista ideológico al comunismo o al anarquismo. Ya he subrayado que la dicotomía derechas/izquierdas pertenece al plano estratégico y táctico, no sólo para los NR, sino para todos los movimientos y organizaciones políticas; les pido que en todo momento mantengan esta aclaración en sus mentes o no comprenderán nada de lo que voy a exponer a continuación.

 

En efecto, lo primero que hay que distinguir en el proyecto NR y en la política en general son tres niveles del discurso o del texto, que valen singularmente para todos los proyectos políticos que se conciban como una alternativa de civilización, que no otro es nuestro caso, y no como una mera receta administrativa y de gestión técnica bajo el marco doctrinal antifascista vigente aceptado sin excepciones por los partidos del sistema. Esos tres niveles son el filosófico, el ideológico y el programático o político, que denominaremos niveles A, B y C. Para un partido del sistema sólo existe el discurso programático o de nivel C, porque los otros dos se dan por supuestos y son compartidos por todas las organizaciones políticas, sindicales, culturales, y no digamos ya por las instituciones públicas, que imponen los niveles A y B del discurso del sistema como evidencias comprensibles de suyo y emanadas de la propia sociedad, es decir, no sujetas siquiera a debate excepto en foros especializados de filosofía, y aun ahí con graves dificultades. En consecuencia, nosotros, los NR, en cuanto alternativa al sistema como tal y no a un determinado partido gobernante, no podemos esgrimir sólo un programa (nivel C). El motivo es que si embutimos en el programa los considerandos ideológicos y filosóficos in extenso, dicho programa será inoperante, el elector medio no lo va a entender, y si no disponemos de discursos propios de niveles A y B, dejamos ipso facto de ser nacional-revolucionarios y nos convertimos en piezas, por lo demás bastante marginales, del dispositivo liberal.

 

Todo el mundo entiende lo que es un discurso o texto de nivel C, a saber, programático-político. Su tema es la estrategia y la táctica, y por tanto la cuestión que nos ocupa. Pero quizá no esté tan clara su distinción frente un nivel ideológico y, mucho menos, frente a un nivel filosófico. Para aclararlo, pondré una serie de ejemplos. Nosotros, los NR, queremos promover un nuevo tipo humano. Cuestionamos no sólo las políticas actuales, en términos de una eficacia de medios, sino los valores y fines últimos en que se fundamentan tales políticas. Y cuando un proyecto político esgrime un modelo antropológico, axiológico y existencial propio, resulta que va más allá, no sólo del programa, sino incluso de la ideología. El marxismo es una ideología, no un mero programa político, pero su modelo antropológico es idéntico al de la ideología liberal. Liberalismo y marxismo o comunismo son dos ideologías diferentes, pero fundadas en idénticos valores, lo que explica algunas cosas aparentemente extrañas que sucedieron en la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, el proyecto nacional-revolucionario no es sólo una ideología distinta del comunismo marxista y del liberalismo burgués, sino que, en primer lugar, emana de un sistema de valores o axiología diametralmente opuestos a los del humanismo moderno, sea cual fuere su plasmación concreta. En la actualidad el marxismo ha desaparecido como fuerza política, impera en solitario la ideología liberal, pero los valores que inspiraban al marxismo, su filosofía, que eran idénticos a los valores de los liberales, siguen vivos y han hecho aportaciones decisivas al imaginario simbólico vigente, el antifascismo, de procedencia estalinista pero asimilado vorazmente por Hollywood sin excesivos problemas de digestión. En consecuencia, el proyecto nacional-revolucionario requiere de un nivel A, filosófico, para existir como opción determinada y autosuficiente. No sólo eso, ese nivel, el filosófico, representa su fundamento último y su seña de identidad, como veremos, por encima de la ideología y de los programas actuales o de los que haya podido pergeñar a lo largo de su historia. Detectar cuáles son los valores, es decir, el nivel filosófico, del proyecto y del discurso o texto NR, es una tarea políticamente crucial para nuestras aspiraciones y a la que por este motivo he dedicado toda mi vida (y que pronto, espero, se concretará en un primer libro editado por Ediciones Nueva República).

Que la izquierda no es una ideología queda claro porque la socialdemocracia, el comunismo y el anarquismo son ideologías bien distintas que caen, sin embargo, dentro de lo que hasta ahora se consideraba el espacio de la izquierda. De hecho la socialdemocracia, como el laborismo británico, sería una mera variante de la ideología liberal, mientras que anarquismo y comunismo designan ideologías totalmente opuestas al liberalismo, aunque compartan con éste, como ya hemos subrayado, unos valores y una antropología de carácter relativista, individualista y hedonista en el plano filosófico o nivel A del discurso/texto.

La segunda pregunta que podemos hacernos tiene que ver con la determinación del nivel ideológico frente al filosófico y al programático. Un programa es un discurso o texto que propone medidas políticas concretas aplicables en un plazo relativamente breve de tiempo, que puede ir de los de 4 a los 10 años. En cambio, lo que a veces se ha denominado „programa máximo“ sería en realidad el compendio o esquema de una ideología, que se basa en una concepción de la sociedad, del estado y de la economía, y tiene vigencia para un largo período histórico, pero también fecha de caducidad. A mi juicio, mientras que un programa se renueva como poco cada década, una ideología tiene vigencia a lo sumo para un siglo, pero no más. En cambio, el nivel filosófico es intocable, porque define los principios, los valores, la concepción del hombre. Si se modifica ese nivel, cambia todo, el proyecto político X pasa a ser el proyecto político Y, es decir, otro distinto. No así en el caso de la ideología.

El sistema se definía antes la de la caída del comunismo por su unidad a nivel filosófico, pero no ideológico, pues de otra forma la Guerra Fría resultaría inexplicable. Pero desde 1989, el sistema ha devenido un bloque formado por la filosofía hedonista, individualista y relativista, y por la ideología liberal. A ese bloque lo denominamos „ideología del sistema“ impropiamente, siendo así que incluye los niveles filosóficos y propiamente ideológicos, pero la etiqueta sirve para entendernos hecha esa salvedad. La extrema izquierda se ha quedado sin ideología, sin concepción del estado, la economía y la sociedad, lo que era en su día el marxismo, pero no se considera muerta, porque sigue aferrada a unos valores, aunque para su sorpresa tal axiología negativa, que se reduce ya al antifascismo, la coloque en la práctica en el mismo bando que el liberalismo. Y todos sabemos que, aunque no quieran reconocerlo, los extremistas rojos ya no son más que la partida de la porra del capital, que les da las migajas para que sigan ocupando ese espacio y hagan en las calles el trabajo sucio que la policía democrática no se puede a veces permitir por cuestiones de imagen.

Por lo que respecta a los nacional-revolucionarios, conviene decir muy claro y alto en este apartado que si a nadie se le ocurriría intentar aplicar en la actualidad el programa político jonsista de los años 30, sí parece que algunos consideran vigentes las ideologías de la época, cuando todas ellas, sin excepción, están caducas, toda vez que nuestra sociedad ya no tiene nada que ver con la que contemplaron personajes como Georges Sorel, Drieu la Rochelle, Ernst Niekisch, Nicola Bombacci, Gregor Strasser o Ramiro Ledesma. La identidad del proyecto NR está actualmente en sus valores, es decir, en el discurso o texto filosofico, el nivel A, y es a partir de éste que hemos de reconstruir la ideología NR del siglo XXI (nivel B) como fundamento de programas políticos NR (nivel C). Por este motivo considero ociosas las discusiones ideológicas basadas en argumentos historicistas, es decir, en intentos de legitimar la ideología NR del siglo XXI a partir de la ideología NR del siglo XX. Ése no es el camino: no se trara de recrear la ideología actual en el caldo de cultivo de una ideología ya obsoleta, sino de fundamentar la ideología NR en los valores NR, es decir, en la concepción antropológica y existencial del tipo humano que nosotros oponemos al homo oeconomicus del liberalismo (que también lo era del marxismo).

Finalmente, y para cerrar este apartado, quisiera hacer una referencia a las instituciones que se corresponden con los distintos niveles de discurso o texto. Una vez más, parece evidente que la institución que se corresponde con el programa político es el partido, pero ¿qué institución se corresponde con la ideología? Sin entrar en detalles que por el momento no vienen al caso a pesar de su innegable importancia, el discurso o texto ideológico tiene como referente a un movimiento social formado no sólo por uno a varios partidos políticos (la idea de que el partido debe ser uno y sólo uno es una de las causas de la tremenda esterilidad que venimos sufriendo en la práctica política), sino por sindicatos, asociaciones culturales, juveniles, centros de estudio, etcétera. El movimiento es una microsociedad que, enquistada en el seno de la sociedad liberal, anticipa la alternativa del nuevo tipo humano que proponemos.

Por otra parte, está la gran pregunta, que venimos haciendo desde los años ochenta, a saber, qué institución se corresponde con el discurso o texto de nivel A. Es evidente, o debería serlo, que dicha institución tiene que existir para garantizar la identidad y la continuidad del proyecto NR, incluso la memoria central de sus proyectos fallidos y de sus errores, para que no puedan repetirse, pero también debería ser evidente que no puede ser un partido político, porque de partidos NR habrá inevitablemente varios y se irán sucediendo en el tiempo, hasta el punto que algunos desaparecerán, como hemos podido comprobar en las últimas décadas. ¿Desaparecerá con ellos la memoria de los valores? Esto es precisamente lo que nos ha sucedido. Por tanto, la permenencia del proyecto NR debe corresponder a una institución o entidad política que rehúya las elecciones, porque su trabajo es mantener vivos los valores como tales a partir del ejemplo ético encarnado por militantes intachables, ejercer influencia sobre la producción ideológica y garantizar que los principios del movimiento no sean traicionados en nombre del pragmatismo político, como ya ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia.

El tema de la entidad o institución depositaria de los valores es un problema organizativo recurrente de primera magnitud que no ha encontrado todavía solución porque ni siquiera se ha captado su importancia. Sin embargo, si el movimiento NR anticipa de alguna manera, como microsociedad experimental, el tipo humano y social que queremos erigir, deberá dar respuesta a la distinción entre autoridad y poder que marca, en nuestra ideología, el fin del estado y del partido en cuanto instituciones indisolublemente ligadas al mundo burgués.

Fundamentos filosóficos

Según el planteamiento anterior, lo único que queda vigente de la historia política del movimiento NR son los nudos valores fundamentales que conforman una determinada concepción del hombre y de la historia. Lo dicho no significa que deba ignorarse a los ideólogos y políticos NR del pasado, sino que, en sus textos y en su ejemplo personal debemos intentar separar el grano de la paja, es decir, lo coyuntural, lo accidental, lo que pertenece a la época y por lo tanto está ya caduco, de lo esencial, aquello que es inherente al discurso o texto de nivel A. Pero, ¿cómo podemos hacerlo? La única respuesta posible a esta pregunta es apuntar a los pensadores que inspiraron la ideología NR, a quienes la analizaron y, en tercer lugar, a los filósofos que a su vez leyeron el texto filosófico que motivó al movimiento NR del siglo XX para fundamentarlo metodológicamente y darle consistencia científica.

Debo reconocer que esta metodología supone un esfuerzo y una paciencia que muchos no están dispuestos a hacer suya, sobretodo cuando aprieta la prisa por organizar la acción política. Pero han sido precisamente esas pueriles impaciencias y esa incapacidad de desarrollar en silencio un penoso trabajo previo de elaboración, análisis y organización, lo que nos ha llevado a casi treinta años de fracasos, que son los que yo conozco, con decenas de siglas y partidos que, con contadas excepciones, siempre terminan igual, a saber, absortos en el mundillo de la extrema derecha, un campo político que no tiene nada que ver con nosotros pero que, precisamente por nuestra falta de radicalidad en el análisis teórico, no deja de devorar una y otra vez nuestros esfuerzos políticos. Deberíamos preguntarnos de una vez el porqué y empezar a actuar en consecuencia.

 

Algunos de los presentes se preguntarán de qué filósofos estoy hablando cuando me refiero a los depositarios de los valores del proyecto NR. Sobre este tema no existen dudas desde el punto de vista historiográfico. El filósofo que funda el espacio de valores donde brotará el movimiento NR es el alemán Friedrich Nietzsche, y el principal intérprete de la filosofía nietzscheana es el también alemán Martin Heidegger, el filósofo más importante del siglo XX que, además, fue militante del partido nacionalsocialista y nunca renegó del fascismo en general a pesar de su posición crítica respecto de la ideología oficial del régimen.

El tema histórico del fascismo es fundamental a la hora de fijar los valores nacional-revolucionarios, porque el fascismo entendido en un sentido genérico es la primera manifestación política del proyecto NR, pero el proyecto NR no se puede reducir al fascismo y no todo lo que se aparece en el fascismo puede ser asumido como NR, porque proviene en muchos casos de la derecha. Lo que sí cabe afirmar es que la parte más original y genuina del fascismo es precisamente el componente filosófico NR, pero, para empezar, no existe una ideología fascista genérica, sino que nacionalsocialismo y fascismo son ideologías distintas, como lo son comunismo y anarquismo en el campo de la izquierda humanista. Otro tanto cabe afirmar respecto del nacionalsindicalismo y hay que concluir que, por la configuración de Europa en los inicios del siglo pasado, a cada nación le corresponde una ideología fascista histórica irreductible a cualesquiera otra de la misma familia. El parecido familiar de los fascismos remite al nivel A, el filosófico, y es en ese punto -y sólo en éste- donde el fascismo genérico coincide con el proyecto NR.

 

¿Existieron proyectos NR diferenciados del fascismo? La verdad es que en sus orígenes, casi todos los fascismos son NR, pero a medida que los distintos movimientos se desarrollan, se observa un proceso de derechización que tiende a convertir a los NR en una corriente, fenómeno que conduce en algunos casos al ostracismo y a la resistencia interna, y en otros a su eliminación, en ocasiones sangrienta. El brazo ejecutor de esta reacción es siempre la derecha en alguna de sus variantes, pero normalmente una derecha inespecífica agrupada frente a la amenaza bolchevique y utilizando el fascismo como mero dique de contención. Por este motivo los NR hemos de aprender la lección e identificar al enemigo: el enemigo del NR no es sólo el marxista, lo es también el derechista liberal, el nacionalista no revolucionario y el tradicionalista reaccionario. Y quizá éstos en mayor medida, precisamente por las coincidencias en aspectos ideológicos comunes de carácter patriótico, los cuales tienden a disolver las diferencias filosóficas de base y a destruir la esencia del proyecto NR, usufructuando los símbolos externos y consignas -la famosa coreografía de camisas azules- para mayor escarnio de la causa que defendemos.

No puedo terminar este apartado sin hacer alguna referencia de contenido, aunque sea rapsódica, a los valores NR. Desde luego, no es éste el sitio de tocar tema tan complejo y delicado de manera fugaz y grosera, menos todavía cuando estoy intentando definir un marco formal de referencia y eludiendo precisamente los contenidos, pero ya que se ha nombrado a Nietzsche y a Heidegger, y que hay cuestiones formales que difícilmente se pueden plantear de manera puramente abstracta, no eludiré el problema con justificaciones que pueden sonar a excusas.

 

Para identificar los valores nacional-revolucionarios o propios del socialismo nacional, es menester distinguir muy a grosso modo entre tres grandes grupos de proyectos políticos.

 

El primero agrupa a todos aquéllos que pretenden reconstruir el modo de vida anterior a la revolución francesa de 1789 y se oponen a los procesos de racionalización social que caracterizan la modernidad y, más en general, al tipo de sociedad en que vivimos, lo que excluye también, de paso, la revolución científica y la revolución industrial (la sanidad y la educación públicas, la seguridad social, etc., pertenecen asimismo al mundo del diablo). Su modelo político es el antiguo régimen, la monarquía y la aristocracia, y su ideología la religión cristiana en cualquiera de sus formas y variantes, pero singularmente la católica. Por lo que respecta al modelo sociológico, se basa en una jerarquía, pero hereditaria e incompatible con el reconocimiento social del mérito real de las personas. Es el espacio de la extrema derecha, la derecha autoritaria y el tradicionalismo reaccionario.

 

El segundo grupo es el que se vincula, por contra, a la modernidad, configurada ésta de acuerdo con determinados valores, oriundos de la ilustración, tal como quedan reflejados, por ejemplo, en la constitución americana, que habla de algo así como del „derecho a la búsqueda de la felicidad“ y planteamientos individualistas similares que acuñan la conciencia del ciudadano occidental contemporáneo. La meta última de esta filosofía es el igualitarismo sin jerarquías y el bienestar material en un universo social optimista, pacificado y apolítico. Este grupo incluye a todos los movimientos e ideologías modernas, excepción hecha del fascismo: el liberalismo, el anarquismo, el comunismo y la socialdemocracia pertenecen a tal categoría. El suyo es pues el mundo que todos conocemos, excepto en el caso anarquista, cuya utopía, más allá de algunos conatos, harto sanguinarios por cierto, durante la guerra civil española o en lo que hemos denominado subcultura de la transgresión lumpen, nunca ha llegado a controlar, a diferencia del marxismo, el liberalismo o la socialdemocracia, las instituciones contemporáneas.

 

El tercer grupo está formado, en solitario, precisamente por los valores nacional-revolucionarios. Este grupo de ideologías abarca los fascismos originarios, el nacionalsocialismo hasta 1934, el fascismo (hasta 1920 y luego la República Social Italiana), el nacionalsindicalismo (jonsista, pero no el falangista), etcétera. A partir de las fechas señaladas, el fascismo se amalgama con la derecha liberal y reaccionaria para hacer frente al bolchevismo y resulta ya imposible hablar de revolución socialista y nacionalista, porque el nacionalismo simplemente lo devora todo. El fascismo genuino, de carácter NR, ateo y anticlerical, se concible como una alternativa a la modernidad vigente, pero no como un retorno al antiguo régimen. Su punto de partida y eje filosófico es la crítica interna del proceso de racionalización basado exclusivamente en la racionalidad instrumental. La modernidad humanista representaría así una mera secularización burguesa de los valores cristianos, es decir, precisamente, de la filosofía del antiguo régimen, donde lo que antaño era el „reino de Dios“ deviene ahora progreso capitalista y, a la postre, utopía comunista (o consumista), un fenómeno, éste último, anticipado por sectas cristianas como la de los anabaptistas. Por tanto, el NR, surgido en el siglo XX frente a las ideologías del siglo XIX, entiende que la modernidad vigente es una veteromodernidad o modernidad caduca, encadenada axiológicamente al pasado preilustrado. Lo que propone el NR es una neomodernidad o modernidad auténtica, en que el valor último del proyecto político no va a ser ya la felicidad, sino la verdad, fundamento moral de la ciencia y por tanto del desarrollo tecnológico que abre las puertas del futuro. Ese mañana revolucionario no será, empero, un paraíso, rojo o negro, sino la lucidez absoluta de un tipo humano entregado al conocimiento, el arte y el servicio político en el marco de una comunidad nacional. El fascismo NR acepta la jerarquía como valor, lo que le enfrenta a la izquierda humanista, pero conviene subrayar que se trata de una jerarquía de naturaleza meritocrática y por tanto isonómica, es decir, regida por un principio de igualdad formal de los trabajadores e incompatible por ende con el ius sanguis hereditario de la extrema derecha.

 

La tarea del proyecto NR supone una total descristianización del solar histórico europeo y en este punto fascismo y ultraderecha resultan a la postre irreconciliables. El mencionado proceso de liberación de la peste que viene de oriente reclama no sólo la victoria del pensamiento científico y racional europeo frente a la religión monoteísta asiática (judaísmo, cristianismo, islamismo), sino también frente a las versiones secularizadas del ideal judeocristiano, a saber, el marxismo, el anarquismo y el liberalismo, y la forja de un nuevo tipo humano cuyo sentido existencial será asumir la verdad existencial, esto es, el sentido trágico, como deber y acto heroico de vida afirmativa. Sobre este fundamento axiológico y ético se erige así una estructura política moderna, pero totalmente distinta de la que conocemos actualmente como estado social y democrático de derecho; es la república del trabajo, dominada por la figura política del Trabajador (der Arbeiter) según Ernst Jünger, del Übermensch o ultrahombre según Nietzsche, del Dasein auténtico o „ser-para-la-muerte“ (Sein-zum-Tode) según Heidegger. Sin pretender, ni mucho menos, haber agotado un tema de alcances inmensos y consecuencias devastadoras, nos remitimos, para mayores aclaraciones, a nuestras explicaciones entorno a Nietzsche y Heidegger en ¿Qué significa hoy ser de izquierdas? (I) y (II), publicadas por la revista Nihil Obstat, números 9 y 11 (también pueden consultarse dichos textos en el presente blog).

Definición de la situación

A partir de aquí estamos en condiciones de empezar a entender el sentido de la pregunta por el carácter, izquierdista o no, del proyecto nacional-revolucionario europeo. En los tiempos que siguieron a la revolución francesa, la palabra izquierda mentaba fuerzas políticas vinculadas a la burguesía más radical, mientras que la derecha, según el caso, se identificaba con los moderados y todo el amplio espectro de aristócratas, monárquicos, legimistas, etcétera. La sociedad industrial, por su parte, coloca a esa misma burguesía, que para la aristocracia era izquierda, en la derecha y frente al proletariado. Vemos así que los términos son relativos y no responden a contenido ideológico alguno. Se es de izquierdas o de derechas según la situación histórica, sociológica y político-estratégica. Hay, por tanto, que determinar esa situación para saber dónde estamos los nacional-revolucionarios. ¿Cómo podría describirse, pues, para nosotros, la coyuntura actual? Ahora vamos a releer algunos hechos harto conocidos, pero desde otra óptica.

 

Desde la caída del muro de Berlín, el descrédito del comunismo, la llamada „muerte de Marx“, ha dejado el campo ideológico en manos del liberalismo. Sin embargo, el imaginario simbólico oficial, como ya he señalado, sigue siendo el antifascismo, clave de bóveda en la que se condensaban los elementos filosóficos y de valores de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Tenemos, así, una ideología oficial que es liberal y liberales son los actuales partidos de izquierda y los de derecha. Con ello, la situación norteamericana y europea se asemejan cada vez más. En términos literales, si antes la derecha era el liberalismo y la izquierda el marxismo, socialdemócrata o comunista, ahora todo pasa a ser derecha. No dejan de existir grupúsculos de extrema izquierda, leninistas o anarquistas, pero carecen de operatividad política real, excepto como usufructuarios de un espacio que conviene mantener paralizado y como auxiliares violentos del dogma humanista. La izquierda es también liberalismo, y la crisis fiscal del Estado impide hablar ya de socialdemocracia en sentido clásico. Así, puede afirmarse que el antiguo campo de la izquierda ha sido ocupado por una suerte de centrismo liberal progresista, de manera que se observa un desplazamiento generalizado hacia la derecha del arco parlamentario en todo el mundo occidental. En Estados Unidos, por poner un ejemplo significativo, antiguos trotskystas judíos nutren ahora las fuerzas de los think-thanks “neocons”. Otro tanto puede decirse de la política internacional, donde el adversario del proyecto liberal de mundialización de la economía de mercado ya no es el comunismo, sino el islamismo, una religión integrista, retrógrada, antidemocrática, que se defiende frente al desarrollo científico esgrimiento la palabra de Dios. Pero al islam no lo encaran, por el lado de occidente, la razón y la ciencia, sino el fundamentalismo cristiano y, con él, los intereses del lobby sionista al servicio de otro integrismo religioso, a saber, el del Estado de Israel. En consecuencia, la situación ha cambiado. El campo de la izquierda, ocupado durante un siglo por un proyecto revolucionario, está ahora, en realidad, vacío, o sea, vacante. Si para los NR del siglo XX, inspirados en Nietzsche, el marxismo no era más que la secularización de añejos conceptos religiosos, para los nacional-revolucionarios del siglo XXI son esos mismos conceptos religiosos los que vuelven a ocupar la primera línea en el frente de batalla. El Anticristo cobra rabiosa actualidad. El enemigo viene de la derecha. No hay izquierda o, mejor dicho, la única izquierda real tiene carácter virtual y sería aquélla que reivindicara hasta sus últimas consecuencias los procesos que engendraron la modernidad y que, como consecuencia de cien años el marxismo, o sea: de cristianismo secularizado, quedaron encallados, para a renglón seguido precipitarse a una regresión neomedievalista en toda regla. En suma, ese proyecto de izquierdas hemos de encarnarlo los nacional-revolucionarios europeos. Ante nosotros se está construyendo un mundo neofeudal de grandes empresas multinacionales, más poderosas que ciertos estados, impelidas por intereses de política religiosa, sectaria, propia de logias, de grupos de presión, de lobbys que se mantienen más o menos en la sombra. Estamos asistiendo a una auténtica debacle de la racionalidad. Hablar de izquierda humanista es, en nuestros días, una burla, a menos que los delirios del LSD o el virus del sida ostenten algún valor progresista. Todo lo que queda en el panorama que responda a ese nombre, izquierda, o somos nosotros o no es más que desecho humano de patéticas sectas marxistas y anarquistas. Resulta ya algo palpable que el fracaso de lo que durante dos siglos ha sido la izquierda, obedece a un colapso ideológico. Y tan pronto como el proyecto secular de paraíso o reino de Dios en la tierra se derrumba, vuelven a aflorar las capas freáticas soterradas de donde mana la tradición judeocristiana, con el dios de Abraham como fuente última de todo el dispositivo simbólico. ¿Qué ha sucedido realmente?

 

Los intentos de construir ese paraíso inmanente, terrestre, material, herencia del cristianismo, la gran secta judía que expande por el mundo los mandatos de Yahvé, han pasado en occidente durante la modernidad por varias fases, que voy a resumir en tres: a/ la primera fase fue la dictadura comunista en los países del Este de Europa y buena parte del mundo, cuyo descrédito obligó a la postre a descartarla como idea viva de la izquierda (no sin antes viajar del „bucrocratizado“ universo soviético a la revolución cultural china, y de ésta a personajes poco menos que míticos como el Che Guevara o la Cuba de Castro); b/ la segunda fase es la sociedad de consumo occidental, promovida por las socialdemocracias durante la larga posguerra que termina en 1989, un proyecto que había de realizar el sueño profético sin pasar, empero, por los horrores de la revolución y el régimen policial, lo que no impidió que la famosa felicidad, ese dios del hombre moderno, se hurtara una vez más a los ciudadanos de occidente, mientras millones de famélicos morían de hambre en el tercer mundo a las puertas de una Europa preocupada por la liberación sexual, el aburrimiento de la rutina consumista y dramas domésticos semejantes, propios de un niño mimado; el fin de la sociedad de consumo como idea alternativa al paraíso comunista acontece con los hechos de mayo del 68, que desembocan en el ridículo de unos estudiantes supuestamente revolucionarios a los que, empero, los obreros dan la espalda con asco; c/ la tercera fase son las subculturas de la transgresión ácratas, basadas en el consumo de drogas y el uso político sexo como vía de una presunta liberación del trabajo alienante, fenómenos que, desde mayo del 68, crecen como delicadas plantas de decadencia en el tejido enfermo de la sociedad de consumo, oponiéndose a ella pero viviendo de ella, material e ideológicamente, como parásitos. El drogodependiente, el sidoso, el delincuente, el okupa, el marginal e indymedia son así los postreros herederos de la profecía felicitaria judeocristiana de izquierdas.

 

Sin embargo, la utopía no ha muerto, al contrario, entrando en una cuarta fase de secularización, el ideal profético-utópico adopta nuevas formas en manos de los “neocons” y Obama: ahora se trata de construir el mercado mundial, actualísima promesa de felicidad, renacida fe optimista en el reino de Dios, que viene a ocupar el espacio filosófico e ideológico de las ensoñaciones utópicas, de la dictadura comunista, de la sociedad de consumo socialdemócrata y de la comuna anarquista. Quizá lo único que ha cambiado es que esta quinta alianza con Yahvé, si contamos la estrictamente religiosa como la primera, no esconde sus raíces bíblicas y aparece encarnada por ex alcohólicos como el cristiano renacido Georg Bush. El proyecto neoliberal de mercado mundial es así la reedición de la utopía profética progresista, que toma el relevo de las ideologías de izquierdas y se pavonea desvergonzadamente como „fin de la historia“. Ser progresista es ahora ser liberal, antifascista y cristiano sionista. Los izquierdistas posmarxistas atentos al tintineo del dinero y de las prebendas institucionales, se suben al carro: cuanto más renuncian a sus antaño aclamadas consignas socialistas e incluso a las meras políticas fiscales socialdemócratas, más hincapié hacen en la amenaza neofascista, en la bondad del mestizaje, en la lucha contra el racismo y la xenofobia, en la memoria histórica, en las cuotas de igualdad de género, en el matrimonio homosexual, en un progresismo por decir así de imagen y floklore que no osa tocar el sacrosanto sistema liberal capitalista, pero que, como ha de distinguirse ante los electores de la derecha liberal, necesita hacer mucho ruido simbólico y abundar a su manera en la nueva ideología planetaria, promovida por Hollywood, defendida manu militari por el ejército de los EE UU y encarnada simbólicamente por el Estado de Israel, templo secular de la religión laica mundial beneficiaria de los seis millones de judíos supuestamente gaseados por Hitler.

La ideología del sistema

Con lo dicho desembocamos en lo que hemos denominado la ideología del sistema, elemento clave que debe permitirnos identificar al enemigo de los nacional-revolucionarios europeos y, por ende, nuestra ubicación política. Adelantemos que esta ideología, además de un nuevo paraíso de empresas deslocalizadas y sin patria, pide el sacrificio multicultural y multirracial de Europa, cuna del fascismo. Para ello, la mundialización tiene que ir acompañada de la llamada „libre circulación de la mano de obra“, lo que significa que nuestro continente debe convertirse en tierra de acogida de los pueblos de África mientras Israel mantiene sus leyes raciales y somete a los palestinos a un verdadero programa de limpieza étnica. Por lo demás, con el hundimiento del comunismo, la sociedad de consumo socialdemócrata ya no es necesaria. La función ha acabado y la derecha liberal desmonta el decorado del bienestar en el stand de la feria de muestras capitalista. Las clases obreras europeas, que en su día apoyaron a los regímenes fascistas y tienen una deuda pendiente con Yahvé, deben pagar la ofensa al pueblo elegido. En cualquier caso, los trabajadores no se van a beneficiar más de las ventajas del estado providencia, fruto de una estrategia pasajera del mismo capital financiero que sufragó los gastos de la cruzada del humanitario Stalin contra la terrible Alemania. Visto que tales grupos sociales constituyen el corazón y la inmensa mayoría de la nación en Europa, la actual política de inmigración es una puñalada que los políticos liberal-progresistas, en nombre del humanismo solidario que vota con el corazón, y los de derechas, en nombre de la libertad del individuo emprendedor, pero todos al servicio del mundialismo, clavan en la carne de sus propios electores, del pueblo trabajador europeo, definitivamente inerme ante el ataque del capital. Estos políticos, de derecha o de izquierda, en realidad todos de derechas y ninguno genuinamente de izquierdas, porque aquello que nos repugna en la izquierda es precisamente lo que ha heredado del cristianismo, es decir, de la derecha, estos políticos son en realidad peones que trabajan en las sucesivas reediciones de un mismo programa de aniquilación cultural. Lo hemos visto, existe un parecido de familia estructural en la totalidad de los proyectos que han regido el mundo occidental desde el momento en que la religión cristiana, oriunda de cierta secta judía, fuera proclamada en Roma dogma oficial del imperio, es decir, de aquélla entidad política cuyo símbolo eran hasta entonces los fasces de la auctoritas. No dejaremos nunca de pagar por ese error. Y el fin de Europa está ya muy cerca si no hacemos nada para impedirlo. Estamos ante la consumación de los tiempos. Esta es la definición de la situación. Y es en función de la misma que tenemos el deber de actuar.

Un movimiento político debe saber identificar cuál es su enemigo. La política no es más que la técnica de derrotar al adversario, pero si no somos capaces ni siquiera de detectar el objeto a combatir, difícilmente podremos hacer nada, ni siquiera aspirar dignamente a la victoria. Por eso he dicho que la respuesta a la pregunta de si somos o no de izquierdas los nacional-revolucionarios se decide en el plano de la estrategia y de la táctica. Ahora hay que añadir que ésta viene condicionada por la identificación del contrario a batir, algo que a su vez depende de los discursos o textos de nivel A y B, filosofía e ideología. Algunos habrán pensado quizá que, por lo que respecta al enemigo, yo me limito a repetir los tópicos del antisemitismo de todas las épocas. Sin embargo, debo dejar claro que no considero enemigo al judío, sino a la extrema derecha judía encarnada por el sionismo y que cuenta entre sus críticos más feroces a muchos intelectuales de raza hebrea. ¿Y qué decir de Bergson, filósofo espiritualista judío que inspiró con Nietzsche a Sorel, el principal ideólogo del fascismo? ¿Qué decir de Husserl, el judío maestro de Heidegger? ¿Qué decir de Chomsky, Finkelstein, Pappé, adversarios declarados del sionismo? ¿Renunciaremos a la obra de Einstein porque era judío? El antisemitismo es una excrecencia cristiana que otorga un lugar especial a los judíos como verdugos de Cristo. El antisemitismo en cuanto fenómeno pertenece al universo bíblico, y como que aquí se trata -por las razones expuestas- de salir para siempre de semejante espacio mental enfermizo y asfixiante, ya fuere en su versión religiosa, ya en la cristiano secularizada, hemos de rechazarlo todo de esa axiología que nos agobia desde hace milenios, en lugar de alimentarla con actuaciones que son, en el fondo, hebreocéntricas. Por tanto, rechazo tajantemente la idea de una conspiración judía mundial y condeno sin paliativos la estupidez antisemita, tan bien gestionada, en cambio, por los victimistas sionistas al servicio de sus fines racistas. En definitiva, tengo que insistir en ello, no estoy repitiendo nada que se haya dicho antes, mi postura es totalmente novedosa y pido que hagamos un esfuerzo en identificar al enemigo sin caer en los tópicos de siempre. Enemigos son los políticos que, judíos o no, sionistas hebreos o sionistas cristianos, que haberlos haylos, nos gobiernan desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Con su política de inmigración se han quitado por fin la máscara y trabajan abiertamente contra los pueblos europeos. Esta fisura abierta nos da una oportunidad histórica y hemos de aprovecharla, porque no tendremos otra. Mas para ello tenemos el deber de ocupar el espacio vacío de la izquierda.

 

Nuestros políticos profesionales, en efecto, pertenecen o trabajan al servicio de oligarquías que existen en todo el mundo y prostituyen los mecanismos democráticos en beneficio de grupos de familias determinadas, económicamente muy poderosas, que controlan los bancos y los medios de comunicación y, por lo tanto, pueden determinar de antemano el resultado de unas elecciones, siendo así que todos los partidos del sistema son su partido y en realidad un único partido ofertado en forma de siglas distintas para que tengamos la sensación de que al votar decidimos algo libremente. Nuestros políticos y las oligarquías que los sustentan no tienen tampoco patria, son ajenos a toda territorialidad, como no sea ese antipaís sin nombre, los Estados Unidos de América. Su esfera de pertenencia es el poder financiero, que trasciende las fronteras y controla la economía y la política de las naciones. Tales oligarquías, encarnación de la derecha sociológica de siempre, se desnacionalizaron hace décadas, y en Europa especialmente, viven de mostrar su lealtad a un poder mundial y antinacional por esencia como pago por pasados errores y promesa de participación futura en los beneficios de las élites económicas planetarias.

 

Quienes nos gobiernan son los herederos de los políticos que ganaron la Segunda Guerra Mundial, los mayores impostores que la historia recuerda. Para saber con quiénes estamos tratando, quisiera subrayar que nuestros adversarios políticos, a pesar o precisamente porque se reclaman de los derechos humanos y del antifascismo, agitan la propaganda de Auschwitz, la religión del holocausto, pero resulta que tienen las manos manchadas de sangre y han usado de la violencia, la guerra y el genocidio hasta unos extremos que nos permiten calificarlos, sin retórica alguna, de corruptos, manipuladores, torturadores y asesinos. Las cifras de víctimas, los métodos y los miserables discursos con los que se ha querido dejar en la impunidad tales crímenes contra la humanidad en un mundo repleto de progresistas que dicen luchar contra la opresión, en un mundo que afirma regirse por los derechos humanos, son de sobra conocidos, pero conviene recordarlos.

 

Cuando en el año 1941 Churchill decide aliarse con Stalin contra la presunta „barbarie nazi“, el holocausto aun no ha empezado, ni siquiera si se aceptan las fechas de la cronología oficial. Sin embargo, por esas fechas Lenin y Stalin ya han exterminado a más de doce millones de personas. ¿Qué motivos morales podían entonces impeler a la sacrosanta „democracia liberal británica“, ese nido de abyección, a hacer causa común con la peor tiranía de la historia? No los derechos humanos, aunque se nos quiere hacer creer que sí, que no otro pudo ser el motivo celebérrima y cínica liberalidad inglesa. Cuando, por las mismas fechas, Inglaterra concibe un plan para bombardear y reducir a cenizas todas las ciudades alemanas importantes, con más de 15 millones de civiles dentro, no sólo no ha empezado el holocausto, sino que Hitler planea trasladar a los judíos a Madagascar, algo que el clásico de la historia oficial del holocausto, Raul Hilberg, reconoce en su obra La destrucción de los judíos europeos (1961). Gracias a la victoria aliada, es decir, al triunfo del supuesto bando de los derechos humanos, las víctimas del comunismo superarán con creces los 100 millones de personas en Rusia, China, Corea, Vietnam, Camboya y media Europa, y no sólo la Polonia indefensa que se quería salvar de Hitler, sino toda la Europa del Este, permanecerá sometida a la opresión totalitaria durante medio siglo. No hemos presenciado, empero, ningún juicio contra los responsables de tamañas fechorías. Se habla, corriendo un tupido velo sobre el número de víctimas, un dato que no favorece precisamente a los adalides de la libertad, que lo que condena al nazismo, y por ende al fascismo, no son las cifras de muertos, sino los métodos industriales y las preconcebidas intenciones genocidas, pero la sofisticación de las bombas incendiarias inglesas, diseñadas meticulosamente para quemar al mayor número posible de bebés, niños, mujeres y ancianos alemanes, rebasan con mucho el método del tiro en la cabeza con que los soldados de los Einsatzgruppen ejecutaban a los judíos (visto que, como reconoce nada menos que Goldhagen, se ha exagerado mucho el papel de las cámaras de gas en el holocausto). Y si revisamos la alta tecnología empleada en la bomba de Hiroshima, el cuento del genocidio industrial organizado por un Estado moderno y demás blá, blá, blá queda reducido al ridículo. Por lo que respecta a las intenciones, Zinoviev, judío marxista del equipo exterminador reclutado por Lenin, ya avisa en 1917 de su intención de exterminar a 10 millones de rusos, aunque, como sabemos, esta cifra será superada de largo por los regímenes comunistas en su conjunto. Los judíos eran asesinados, se dice, por ser judíos, sin otro fin, pero la realidad del proyecto Madagascar desmiente la narración hollywoodiense. En cambio, quienes eran asesinados, no por ser esto o aquello, sino simplemente por existir, eran los ciudadanos rusos que debían llenar el cupo de detenidos y deportados al gulag, una cifra fijada de antemano para justificar la existencia de una contrarrevolución y de unos servicios de seguridad destinados a combatirla. Bajo ese concepto cayeron asesinadas millones de personas acusadas de ser “fascistas” y en cambio no veo a escritorzuelo alguno de la liturgia holocáustica dispuesto a narrar el horror de tener que morir por el simple hecho de que una estadística prospectiva haya de cumplirse y un torturador de la NKVD cobrar su sueldo de verdugo burocrático del paraíso. Al final de la Segunda Guerra Mundial, un millón de prisioneros alemanes fueron asesinados en los campos de concentración americanos y franceses, mientras 12 millones de civiles alemanes del este eran deportados y, en el camino, cerca de 3 millones caían exterminados. Con Alemania vencida y desarmada, se aplicó a este pueblo el castigo del hambre, con alrededor de 8 millones de víctimas. En total, unos 25 millones de alemanes fueron objeto de vulneraciones de los derechos humanos por parte de los cruzados de la libertad y de la justicia. Los criminales del bando vencedor no sólo no han sido juzgados y castigados, sino que se emplea con sus atrocidades innombrables el lenguaje de la negación, de la banalización y hasta de la justificación, el mismo que, en el caso de los judíos, aparece tipificado en el código penal y castigado con penas de hasta 5 años de cárcel. La impunidad ha sido muy útil, por el contrario, para continuar con el crimen de masas. Así, gentes que pertenecían al pueblo de las únicas víctimas de genocidio oficialmente reconocidas, los judíos, en calidad de sionistas del naciente Estado de Israel organizaron en 1948, o sea, poco después del juicio de Nüremberg, la limpieza étnica del pueblo palestino, perpetrada ante las autoridades británicas y los observadores de la ONU, los cuales comprobaron cómo se exterminaba sistemáticamente a centenares de miles de personas y se expulsaba al resto de sus hogares, pero no hicieron nada para impedirlo. ¿Qué autoridad moral pueden ostentar tales payasos psicópatas y carniceros, es decir, los políticos liberales y progresistas, para juzgar al fascismo?

 

Desde el otro lado, el nuestro, el de los nacional revolucionarios europeos, y sin negar que las represalias nazis contra los judíos por los bomabardeos incendiarios británicos son indignas de la ética que defendemos y totalmente condenables, entendemos que un crimen no justifica otro crimen, y sobretodo, que no se puede juzgar mil veces un mismo delito para así conseguir el olvido y la exoneración de exterminios masivos iguales o peores que el holocausto, perpetrados además por los propios fiscales, jueces y acusadores de la causa humanitaria. Pero esto es precisamente lo que ha sucedido. Ahora bien, sólo desde una perspectiva de izquierdas podemos poner a los asesinos impunes en el banquillo de los acusados. Toda reivindicación del nazismo -no así del fascismo, que no cometió genocidio alguno- está condenada al fracaso y es inmoral habida cuenta de los errores del régimen que ejecutó a Gregor Strasser. En este sentido, los NR tenemos el deber de salvaguardar la dignidad de Europa, que no será restablecida hasta que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial reconozcan lo que son en realidad, a saber, los peores criminales que con sus plantas hayan hollado la tierra.

 

Dicho esto, queda identificado nuestro enemigo político, un inmenso complejo de poder a escala mundial que no responde a criterios de racionalidad, derechos humanos, democracia y progreso, sino que se caracteriza por su obsesión racista de producir una casta mundial de mestizos de la que sólo se diferenciaría la etnia judía, pueblo elegido por dios, raza superior que debe hacer de intermediaria sacerdotal entre ese homo oeconomicus deculturizado, mero productor/consumidor del zoco planetario, y la espantosa divinidad del desierto, el monstruo despótico denominado Jehová de los Ejércitos al que los sionistas adoran con deleite. Un poder antidemocrático que controla las instituciones a través del dinero, que compra y vende escaños, que prostituye los procesos electorales manipulándolos, usando de los medios de comunicación privados que posee en propiedad para mentir y difamar a los opositores y disidentes; un poder que decide el éxito o fracaso de los partidos mediante la trampa de la financiación, en manos de los bancos, y de la visibilidad pública o la muerte civil, filtrada por las cadenas televisivas, los periódicos y el llamado mundo de la cultura. Un poder irracional, basado en creencias religiosas, proféticas, sectarias, utópicas, hostil en el fondo a la ciencia y al pensamiento, a pesar de que haga uso de los avances tecnológicos para ampliar y consolidar su dominación sobre la masa de los ciudadanos, adoctrinados por el lavado de cerebro diario que se perpetra en todas las instancias públicas y privadas del llamado mundo desarrollado. Un poder que no conduce a progreso alguno, sino al desastre demográfico, económico, ecológico y moral. Un poder que, lejos de representar el derecho, encarna el genocido y, por si fuera poco, la impunidad y la continuidad institucionalizada del lenguaje que ha hecho posible ese crimen contra la humanidad, a saber, la retórica antifascista, todavía vigente medio siglo después de Kolymá, Dresde, Palestina e Hiroshima.

Por qué somos de izquierdas

La respuesta a la pregunta explícita de si los nacional-revolucionarios proponemos una alternativa de izquierdas y por qué, necesitaría más tiempo, me he limitado a resumirla de forma asaz simplificada por lo que respecta al plano estratégico, que es el que depende de la filosofía y la ideología (niveles A y B) del discurso o texto. Pasemos, por tanto, a las conclusiones.

 

Hemos visto, en efecto, que:

a/ desde el punto de vista de los valores, es decir, el filósofico o nivel A, el sistema, nuestro enemigo político, se define por el antifascismo, el imaginario simbólico del holocausto, la herencia religiosa judeocristiana, secularizada o explícita, y el sionismo; pero dado que la determinación filosófica última, léase: el estrato más profundo del discurso imperante, es el sionismo, podemos identificar a nuestro enemigo con la extrema derecha judía, racista, supremacista, irracionalista, religiosa y reaccionaria, en todos los sentidos que se aplican habitualmente a las doctrinas, organizaciones y consignas de esta familia política: la ultraderecha;

b/ desde el punto de vista ideológico, nivel B del discurso o texto, el sistema deja en segundo plano el sionismo, forma un bloque con los elementos simbólicos universalistas del antifascismo/holocausto y se define como liberal; la presencia del sionismo es por así decir indirecta y se infiere del trato especial dado a los judíos como víctimas, de la negativa a juzgar otros genocidios y crímenes contra la humanidad con el mismo rasero supuestamente universal de los derechos humanos, del relato, totalmente manipulado, de la persecución nazi de los judíos, que comporta una declarada falsificación de la historia, etcétera. En este plano, los elementos proféticos se manifiestan también de forma indirecta, y el fascismo aparece como infierno secularizado en exacta simetría con el proyecto de mercado mundial en cuanto heredero de las utopías de izquierda, a su vez inspiradas en el concepto escatológico de final de la historia. Pero también la derecha aparece en el nivel ideológico, porque, como hemos dicho, el liberalismo económico y la democracia liberal no son más que un fraude al servicio de oligarquías financieras mundiales y de suboligarquías locales dependientes de los centros de poder radicados en Estados Unidos. No se trata de personas o grupos distintos de los anteriores, sino de un aspecto determinado de idéntico dispositivo de dominación. Son las oligarquías liberales las que promueven el proyecto de mercado mundial, y son esas mismas oligarquías las que sostienen la idea cristiana del final de la historia, oriunda del judaísmo. En este sentido, todas las oligarquías trabajan, conscientemente o no, para la oligarquía central sionista que controla los Estados Unidos, brazo político, propagandístico y militar de la ideología del holocausto.

c/ Desde el punto de vista estratégico y táctico, el sistema se manifiesta en la política liberal de inmigración, que se presenta como una consecuencia técnica más del proyecto de liberalización mundial del mercado en cuanto exigencia de la libre circulación de la mano de obra, pero que, en realidad, viene cargada de los correspondientes propósitos ideológicos y filosóficos subyacentes, motivo por el cual el sistema, encarnado por las agencias nacionales y locales que deben gestionar un mandato doctrinal que viene de muy lejos, están dispuestas a soportar el desgaste político y electoral que sea necesario para realizar el programa multicultural, ignorando las protestas de la población europea y sometiendo a los individuos a un constante lavado de cerebro que consiste en: 1/ identificar todo rechazo de la inmigración con la extrema derecha, dando visibilidad mediática a ciertas siglas de este sector para que la previsión se cumpla y los ciudadanos más activos y revoltosos queden estigmatizados por „contacto“ con tales organizaciones, las cuales, por su parte, deben aceptar a cambio de dicha publicidad gratuita que se les imputen auténticos delitos, como el del racismo y xenofobia, de manera que operen como válvulas de seguridad para aliviar la presión popular, pero con un techo electoral preestablecido por la propia naturaleza de la etiqueta ultra, a saber, un estigma que implica que la crítica a la política de inmigración equivale a reivindicar a la ultraderecha, al racismo/xenofobia, al nazismo, a Auschwitz, al infierno secularizado y por tanto al mal absoluto; 2/ desarrollar una constante campaña de sensibilización, con imágenes de muertos en las pateras, de la dureza de la vida en África, de la bondad del inmigrante, el cual, y es cierto, sólo viene a trabajar y a ser feliz, como nosotros mismos, etcétera. El esfuerzo propagandístico dedicado a tales temas en los medios de comunicación públicos y privados se puede medir con el reloj en la mano y alcanza más del 75% del tiempo de emisión en forma de noticias, documentales, películas, entrevistas, etcétera. La finalidad de esta campaña inagotable de lloriqueo humanitario (promovida por auténticas bestias asesinas sin ninguna clase de sensibilidad moral, como hemos visto), complementaria con la campaña de difamación comentada en el punto anterior, es desarmar moralmente a los trabajadores, principales perjudicados por la actual política de inmigración, usando contra ellos de los símbolos y consignas solidarias que la tradición europea de lucha obrera y sindical ha forjado a lo largo de dos siglos.

 

En el plano estratégico y táctico del movimiento NR, qué duda cabe que volvemos a toparnos con la derecha. Es, en efecto, la derecha económica y sociológica, de religión cristiana o progresista cristianomorfa mundial, la que ha promovido la entrada masiva de inmigrantes como mano de obra barata en un momento en que las políticas laborales y de vivienda de esa misma derecha habían provocado una caida masiva de la tasas de natalidad, factum que amenazaba con un encarecimiento del precio del trabajo. El hundimiento del comunismo dio el pistoletazo de salida a un ataque generalizado contra los derechos adquiridos de la clase obrera europea, la cual, forzada a competir con gentes que realizan las mismas funciones laborales que ella pero a mitad de precio, tenía que aprender la lección de que su trabajo no valía nada frente a la necesidad del empresario de mantener un tren de vida digno de la oligarquía, es decir, de las personas de verdad. Por su parte, es la derecha política la que se aprovecha electoralmente del problema que la derecha económica y sociológica ha creado en beneficio propio. La inseguridad ciudadana, generada por la política incontrolada de inmigración, es así el tema preferido de los partidos conservadores. Desde luego, esos partidos, en primera instancia, no analizan las causas de la inseguridad que denuncian, y si, en una segunda instancia, empiezan a pescar en las aguas turbias de la justificada xenofobia popular, nunca reconocen que fueron ellos mismos quienes “importaron” a los inmigrantes para ampliar el margen de beneficios del capital a cosa del nivel de vida de los trabajadores. Por lo demás, ya hemos visto que la ubicación mediática de las organizaciones políticas contrarias a la inmigración en el espacio de la extrema derecha, no sólo permite mantener controladas dichas reivindicaciones supuestamente xenófobas y racistas bajo un determinado techo electoral, sino recuperar esas bolsas de electores, por el lado derecho del espectro, adoptando algunas de las propuestas que unos meses antes habían sido calificadas de nazis e incompatibles con los principios democráticos. Es el efecto Sarkozy, en virtud del cual la derecha se llena primero el bolsillo con el trabajo esclavo, para luego llenar las urnas con votos de trabajadores que no pueden apoyar en conciencia a la izquierda, pues la única opción que se les presenta contra la política de inmigración se sitúa en el campo ultraderechista y conservador, es decir, el de sus eternos verdugos sociales.

 

Nuestro enemigo resume, pues, todos los rasgos de la derecha, que acabo de describir: el racismo, en forma de supremacismo judío y de programa mundial de mestizaje, que también es una forma de racismo, la opresión, la corrupción, la irracionalidad, la involución histórica, la manipulación de la verdad y el genocidio. Quedan por explicar las razones tácticas, con las que concluiré esta conferencia aunque dedicándoles menos espacio, no sea que se nos acuse de reivindicar una izquierda nacional por puro oportunismo. Ya han visto que no es así, porque la estrategia emana directamente de la ideología, la cual marca una divisoria muy clara entre el campo nacional-revolucionario y su enemigo, la derecha burguesa y su tradicional partida de la porra, la extrema derecha. Pero también existen razones tácticas que nos fuerzan a actuar así, pues de ello depende la eficacia social de nuestros ideales éticos.

 

En efecto, por una vez, la coyuntura histórica permite hermanar estrategia y táctica adoptando el único camino que nos es dado para salvar la civilización europea de la marea de barbarie procedente de los fundamentalismos judeocristianos e islámicos, actuales dueños de la situación en una Europa acosada en dos frentes: el interior, por los políticos traidores al servicio de poderes mundiales depredadores e irracionales; el exterior, por la inmigración islámica que amenaza convertir nuestro continente en un erial religioso que erradicará los estratos grecorromanos e indoeuropeos, hoy soterrados pero aun presentes, de nuestras culturas, definidas precisamente por el compromiso al servicio de la verdad y por la pregunta que interroga por el ser (Heidegger) en cuanto fundamento de la razón.

 

Es la primera vez en los últimos sesenta años que se dan, pues, unas condiciones sociales objetivas favorables a una política nacional-revolucionaria. Dichas condiciones se han ido configurando a medida que la política de inmigración ha convertido nuestro continente en una inmensa zona de aculturación tercermundista que debe aproximarla lo más posible al modelo social, económico y multicultural norteamericano inspirado por en liberalismo y explotado por el racismo sionista de extrema derecha, que sueña con un mundo homogéneo, sin pueblos diferenciados que, desde una identidad propia considerada tan sagrada como la suya, ofrezcan resistencia al rodillo israelita. Este enemigo ultraderechista y racista ve en Europa, no tanto por su poder político cuanto por su herencia cultural, el principal obstáculo al proyecto de nueva utopía postmarxista a escala planetaria. Ahora bien, el tema de la inmigración ha levantado ampollas entre los principales perjudicados por el fenómeno, que no son las clases medias y altas, sino los trabajadores. He explicado ya en muchos lugares que los conceptos políticos de derecha, centro e izquierda tienen sus correlatos sociológicos en las clases altas, medias y bajas, y que un discurso crítico contra la actual política de inmigración no debe basarse en el racismo, la xenofobia y, en general, en postulados conservadores como la salvaguarda del cristianismo frente al islam. El motivo es que el mensaje crítico va dirigido a los trabajadores, mientras que las clases medias y altas se benefician de la inmigración como mano de obra barata. No podemos construir partidos de centro contra la actual política de inmigración, porque el centro pertenece a las clases medias, y carece de sentido intentar vender un producto donde no se detecta demanda alguna. En este caso, no sólo no hay demanda, sino una clara repulsión de dichos estratos pequeño burgueses hacia unos discursos, !oh, horror! neonazis que, además, privan al profesional liberal de su canguro o de su asistenta o de su criada a bajo precio. Otro tanto cabe decir de la derecha, con mayor razón cuanto que ha sido la derecha la que trafica con los inmigrantes para engrosar el “ejército laboral de reserva” (Marx) de los parados. El capitalista quiere esclavos y ya los tiene, ¿cómo vamos a pedirle que nos apoye y nos dé su voto contra aquéllo que él mismo ha provocado y le reporta tan pingües beneficios? Por tanto, el trabajador es el único destinatario de nuestro mensaje, el trabajador no cualificado o poco cualificado, intercambiable por la carne de cañón inmigrante. El obrero, el empleado, incluso el funcionario, representa a la inmensa mayoría de la nación y por ende encarna a la nación misma. Las clases medias y altas se han desterritorializado desde hace décadas, pertenecen, material y espiritualmente, al mundo globalizado que los EEUU están construyendo y su única herencia cultural, el cristianismo, refuerza tales vínculos en lugar de obstaculizarlos. Pero el trabajador es y se considera de izquierdas y ateo. A nivel táctico no podemos esperar que el trabajador adopte nuestro lenguaje, de carácter ideológico, sino que hemos de ser nosotros quienes hablemos el suyo. Y el suyo no conoce ideologías, sino sólo problemas cotidianos relativos al trabajo, al pago de la hipoteca y a la manutención y educación de los hijos. El trabajador que en estos mismos momentos engrosa las filas del paro, que pronto caerá en una pobreza que afectará al 40% de la población, ese hombre manipualdo por todos, es, empero, el depositario del futuro de Europa y, cuando la crisis toque fondo, la promesa de un nuevo socialismo. Por este motivo no podemos dudar cuando algún día nos pregunte si somos de izquierdas o derechas, diciéndole que ni una cosa ni otra o que somos de centro. No podemos esperar que de este discurso salga otra cosa que el fracaso de nuestra causa, que es también la suya, aunque quizá todavía no lo sepa. Gracias por escucharme.

 

Jaume Farrerons

abril 1945: criminales y violadores en Freudenstadt

12 Mayo 2009 by angelblanco

Un año más en 8 de Mayo, en Paris y Moscú, sobre todo, celebran su “victoria”…  Incluso homenajean a las tropas coloniales que se distinguieron por sus abominables abusos contra mujeres alemanas.

Según informa Le Monde: <<A l’occasion de la commémoration du 8 mai 1945, Nicolas Sarkozy a salué le “sacrifice” des troupes coloniales, “spahis, tabors marocains et tirailleurs sénégalais”>>

Por otra parte, en Nueva Europa, leemos:

Luego de violar a 5000 mujeres alemanas,  hechos confirmados por los americanos, no es justo que de Gaulle se lleve todos los honores y los ex-combatientes franceses cobren 600 Euros por mes, mientras ellos han cobrado 159 Euros todo este tiempo.

Está  claro que con 159 Euros, en sus países africanos, tenían un buen pasar pero ahora que se han mudado todos a Francia, el dinero no alcanza.

Yo creo que hay que hacer justicia, propongo una reedición  de los tribunales militares para  los crímenes en la segunda guerra mundial. Que tal en el Haag? Todavía hay muchos criminales  sueltos, de los dos bandos, que se las han pasado pipa estos 60 años.

Para muestras basta un botón. Veamos lo que sucedió con la ciudades alemanas, en dónde entraron las tropas coloniales francesas.

Un ejemplo es Freudenstadt. Luego de un bombardeo americano, con bombas de fósforo y del fuego de artillería durante toda la noche, la ciudad estaba en llamas y no se podía apagar el fuego, sin arriesgar la vida.

Pero lo peor no había pasado, en esa ciudad en dónde no quedaba nada en pié, entraron las tropas francesas.

Al mando había un soldado francés blanco y  el resto eran árabes marroquíes y africanos.

Entusiasmados por el fuego comenzaron a incendiar lo que no estaba quemado, utilizando inflamables,  quien intentaba evitarlo era asesinado o quemado vivo. Las mujeres fueron violadas en plena calle, igual su edad y los hombres que querían protegerlas, eran acribillados en el lugar.

Entre violación y violación, se dedicaron a robar lo poco que quedaba, se llevaban todo y luego incendiaban el lugar.

Los hombres de entre 16 y 60 años fueron encerrados y luego trasladados, muchos murieron en el camino, ya que el conductor africano que les transportaba estaba borracho y tuvo un accidente,  otros murieron simplemente por tiros en la cabeza.

Freudenstadt, era llamada la Perla de la Selvanegra y en esos momentos tenía 11.500 habitantes, en su mayoría refugiados y herídos atendidos en lazaretos. Los soldados combatiente alemanes, no se encontraban allí sino en el frente, lo único que había en la ciudad , eran civíles no aptos para la guerra.

En una noche 600 mujeres se reportaron como víctimas de violaciones, la mayoría de ellas quedaron encintas y abortaron, por causas naturales o provocadas, una ínfima parte de ellas  tuvieron el hijo.

El Coronel  Charles Lindbergh, un héroe de la aviación americana cuenta en su diario: el 23 de mayo de 1945  „3000 mujeres y niñas alemanas de la zona de Stuttgart“, tuvieron que ser tratadas en el Hospital al ser víctimas de violaciones por las tropas coloniales francesas del Senegal .
Lindbergh  relata luego el 19. de mayo de  1945:

„En nuestro periodico se ponen artículos que cuentan de como “liberan” nuestras tropas a la población civíl. Por “liberación” se entienden, robos y  rapiñas obtenidas de la casa del “enemigo”. Todo lo que le  podamos sacar al enemigo y llevar a casa,  ha sido “liberado.  Aparatos fotograficos Leica son liberados, armas, proviciones, obras de arte, todo lo que quede en pié, es liberado.

Un soldado que viole a una alemana la ha “liberado”

El General americano, Devers le escribió al General francés Lattre:

„ He podido confirmar que la situación en  Stuttgart es caótica, nadie impide las violaciones de las mujeres. Los bienes que podrían ser de utilidad para los aliados son robados o destruídos.

Usted no puede reprimir  a su tropa!.”

Opino que estos ex veteranos de las tropas francesas llevan razón, hay que reparar la injusticia. Los que aún estan vivos deben responder por sus actos criminales ,  ya que los documentos y los testimonios sobran.

¿quién se atreve a defender nuestra identidad “blanca”?

1 Mayo 2009 by angelblanco

Es tan grave la amenaza de extinción que pesa sobre una parte muy estimable de la humanidad, es decir,  la llamada raza blanca, caucásica ó aria,  que intelectuales de probada militancia “antinazi”, han descubierto que los dirigentes de la actual Unión Europea son los promotores de la mestización y a la larga, de  la destrucción de la raza europea.

Seguidamente copiamos de un blog llamado brusselsjournal el siguiente artículo, firmado por Fjordman:

 

From the desk of  Fjordman on Mon, 2009-04-27 21:34Estoy cansado de las personas que están ocupadas, en perder esta guerra mundial porque todavía están obsesionados con la anterior, que finalizó hace generaciones. La lucha contra el nazismo ha mutado en una permanente cacería de brujas de un enemigo imaginario. La idea de que los “neonazis” constituyen un grupo prominente en nuestros días es absurda (1). Las personas más peligrosas, son las que están dirigiendo la Unión Europea, que están ocupadas, en el desmantelamiento de la civilización europea y la ampliación de las fronteras de la UE a Oriente Medio y el Norte de África, por lo tanto, la invasión de sus propios países con decenas de millones de musulmanes y otros extranjeros hostiles sin consultar a la población nativa. Esto hace de la UE la mayor entidad delictiva en el planeta, preocupada por la destrucción de todo un continente, el desmantelamiento de la mayor civilización que ha existido jamás y que sustituye a la población nativa por la foranea . Lo he descripto en mi libroFjordman on Mon, 2009-04-27 21:34 Defeating Eurabia, que está disponible online. Alain Finkielkraut considera que “Europa no se ama a sí misma.” El dice que no son de fuera las fuerzas que amenazan a Europa sino que es la renuncia voluntaria de la identidad europea, su deseo de liberarse de su propia historia y tradiciones, y sustituirlo por los derechos humanos. La UE no es europea sino Post-europea. Dr Aidan Rankin, “anti-fascismo” es el nuevo fascismo. La llamada lucha contra los racistas llevada a cabo por los multiculturalistas que son agresores con inclinaciones totalitarias destruye injustamente a las personas que son víctimas de los ataques de este fallido experimento social y una de las mayores traiciones de la historia: (2)

El filósofo francés  Alain Finkielkrau considera que “Europa no se ama a sí misma.” El dice que no son de fuera las fuerzas que amenazan a Europa sino que es la renuncia voluntaria de la identidad europea, su deseo de liberarse de su propia historia y tradiciones, y sustituirlo por los derechos humanos. La UE no es europea sino Post-europea.
Según el Dr Aidan Rankin, “anti-fascismo” es el nuevo fascismo. La llamada lucha contra los racistas llevada a cabo por los multiculturalistas que son agresores con inclinaciones totalitarias destruye injustamente a las personas que son víctimas de los ataques de este fallido experimento social y una de las mayores traiciones de la historia: (2) 
 
 
 
 
 

  “Los “Progresistas (como se llaman a sí mismos) utilizan las acusaciones de racismo y el fascismo como excusa para intimidar y oprimir a empobrecidas comunidades de blancos y aislarlos en guetos por motivos de raza. La lucha contra el racismo se convierte en una forma de auto-racismo, dirigida a los miembros de su propia raza que se consideran socialmente inferiores. Es, en otras palabras, un nuevo tipo de esnobismo y la exclusión social [...]. Su ideología no admite la preocupación por las personas, excepto para el ataque o la denuncia. Este desprecio por el individuo especialmente el trabajador blanco ,permite al anti-fascista conciliar dos exigencias contradictorias – la desobediencia civil (incluida la violencia) y la enorme extensión del poder del Estado [...]. . [Funcionan] apelando a los impulsos más básicos psicológicos del miedo, la envidia y el odio. La lucha contra el fascismo y sus acciones frente a una supuesta creencia en la purificación mediante el poder redentor de la violencia. así como una obseción por la raza y la limpieza racial esta vez contra el blanco, les identifica de esta manera con quienes ellos dicen combatir.”

 

Una supuestamente “tolerante” nación como Gran Bretaña se está convirtiendo cada vez más totalitaria cuanto más se diversifica, y yo sospecho que esa era la intención. El hecho de que prominentes grupos desprecien el cristianismo, quieran destruir la libertad de expresión, imponer la censura y la práctica generalizada y protegída de un adoctrinamiento ideológico, el odio el capitalismo, promover el concepto de que todo lo abarca el Estado y el apoyo de los nazis prominentes y conocidos mientras se denuncian las políticas de sus oponentes como “nazis” sólo demuestra que la mayoría de la gente ya no va a comprender la verdadera naturaleza del nazismo(3). “La “Discriminación” no conduce necesariamente a las cámaras de gas. En el pasado discriminamos a los grupos de musulmanes que querían invadir nuestras tierras y yo ahora me sentiría muy conforme si se volviera a instaurar este tipo de “discriminación”.


En USA 
DL Hughley del TV channel CNN dijo que el Partido Republicano parecía de “la Alemania nazi”, porque la mayoría de sus miembros son blancos. Ser un “nazi” significa hoy “ser nacido de color blanco y estar seguro de sí mismo,” nada más y nada menos. . De hecho, usted ni siquiera tiene que preocuparse por cambiarlo por sí mismo, simplemente sigue siendo blanco y su respiración es suficiente para algunos.

Expo de Suecia escribió por mano de Tobias Hübinette, en 1996: “Para sentir e incluso pensar que la raza blanca es inferior en todas las formas concebibles es basta con ver su historia y sus acciones presentes . Deje que en los países occidentales de la raza blanca perezca con sangre y sufrimiento. Long live the multicultural, racially mixed and classless ecological society! ¡Viva la multiculturalidad , los mestizos y una sociedad ecologica y sin clases! Long live anarchy!” ¡Viva la anarquía! “Reinfeldt ha declarado que la cultura tradicional de su país es la “barbarie” y que todo lo bueno fue importado desde el extranjero. Si él hubiera dicho algo similar sobre cualquier otro grupo étnico en el planeta, se habría visto obligado a pedir disculpas, pero diciendo cosas despectivas acerca de los europeos y su cultura le felicitan.provado por por el Dr. Andrew G. Bostom en El legado de antisemitismo islámico. (The Legacy of Islamic Antisemitism) Y e The Legacy of Jihad . Despotismo, también es natural a la cultura islámica y no tiene que ser “importado”. De hecho, en algunos niveles de la cultura islámica es, sin duda, más totalitario que la más occidental de las ideologías totalitarias. Incluso los comunistas y los nazis, que abogaron por algunas de las ideologías peor vistas en la historia europea, no llegaron a prohibir todas las formas de arte pictórico, el ballet y la música clásica como una cuestión de principio. El Líder fascista Mussolini no se atrevió a destruir las obras de arte de Miguel Ángel o Rafael, pero los Jihadistas islámicos, si se le da la oportunidad de hacerlo, lo harán . Es sólo una cuestión de tiempo.principales best-sellers en Turquía, detrás de un libro sobre un héroe nacional turco que quería detonar una bomba nuclear en Washington DC Erdogan advirtió a los líderes de la Unión Europea y les amenazó con que iban a pagar un precio muy alto en la escalada de la violencia de los extremistas islámicos si rechazaban a Turquía como miembro de la UE y les llamó como un club cristiano. Turquía es miembro de un club musulmán, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que trabaja para imponer en todo el mundo la ley de la sharia, pero los turcos no se enfrentan a una escalada de la violencia de los extremistas cristianos, por ello. El mismo Erdogan ha rechazado la idea de que hay tal cosa como un “Islam moderado”. 

Está muy claro que las acciones de muchos turcos y otras comunidades musulmanas en los países occidentales de no aceptar sus normas ni integrarse es porque estan de visita en una tierra para colonizar, y no en su patria adoptada. Algunos de ellos tienen serios planes paravolar a sus conciudadanos en atentados yihadistas. En 2008, un anciano miembro del Consejo de Colonia (Pro Koln) , Hans-Martin Breninek, fue golpeado hasta dejarle inconsciente y enviado al hospital, por jóvenes turcos. Él llegaba al Congreso a informar sobre la islamización en su país. Cuántos ciudadanos europeos son víctimas a diario de los grupos de inmigrantes musulmanes? Cal es el número de nativos europeos que se han golpeado, asaltado, violado o asesinado por bandas de inmigrantes musulmanes, en Alemania y en otros lugares, es imposible decirlo, pero el número sigue aumentando rápidamente. Es hora de decir que ya es suficiente. Anti-Islamization Congress in Cologne on May 9th .

 

La organización anti racísta

Hübinette es un “anti-Nazi.” Desde que su programa es aparentemente el genocidio de todos los blancos, uno debe asumir que un “nazi” es de color blanco por lo tanto, cualquier persona que se opone a su erradicación es un nazi también . Él ha continuado en la promoción del “multiculturalismo”, incluso ha recibido premios. Para algunos, “multiculturalismo” aparentemente significa “muerte a los blancos y su cultura,” pura y simplemente.

Las crecientes olas de violencia física dirigidas a los blancos en las calles occidentales, está estrechamente vinculada a un aumento en el abuso verbal contra los blancos de los medios de comunicación occidentales. Hasta el primer Ministro sueco del Partido conservador,

Hablar de “islamofobia”, mientras que los líderes y organizaciones en todo el mundo occidental están empeñados en apaciguar a los musulmanes es una broma. La verdad es que, tal vez junto a los Judios, las personas de origen europeo son actualmente las más satanizadas en el planeta, incluso negando sistemáticamente el nivel más básico de la dignidad y de la auto-preservación. Sin embargo, mientras que el antisemitismo es, al menos, mencionado en los medios de comunicación como un problema, la lucha contra la Whiteism es simplemente dada por lícita.
Irónicamente, tanto los “anti-nazis”, como los marginales grupos neonazis identifican el nazismo con la raza blanca. En la lista de odiados estuvieron los Judios y gitanos, y en particular los “eslavos”, como los polacos o rusos, a pesar de que eran blancos y, en muchos casos mucho más blancos que el Sr. Hitler. La mayoría de las personas que murieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial fueron los blancos no-judíos, aun cuando el porcentaje de la población judía que se eliminó es ciertamente muy elevado.

Los nazis libraron una guerra brutal contra los otros europeos, pero tenían una relación positiva y de colaboración con los musulmanes árabes. Francamente, yo estaría tentado a decir que el nazismo es una forma de Jihad contra la civilización europea, y por desgracia una vez mas con éxito. . No existe un ser humano que jamás haya hecho más para destruir la raza blanca que Adolf Hitler. (4)

La idea de que el odio al Judio fue “exportado”dhacia mundo islámico por la Alemania nazi es total un disparate, como

Sin embargo, el nazismo tenía mucho más en común con el Islam de lo que había con el cristianismo, y fue y sigue siendo una admiración mutua. En el 2005, la autobiografía de Hitler Mein Kampf fue uno de los

Al mismo tiempo, el Primer Ministro turco Erdogan insistió en que la islamofobia debe ser tratada como “un crimen de lesa humanidad. “Está prohibido por la ley para discutir el genocidio armenio en Turquía. Que un país del tamaño de Alemania, con una historia de mil años de continua guerra contra sus vecinos y donde Adolf Hitler es bestseller de autor, se celebre como un país moderado, equiparable a cualquier país cristiano. No es una ironía?

En el 2004, rechazado la idea de que hay tal cosa como un “Islam moderado”.Está muy claro que las acciones de muchos turcos y otras comunidades musulmanas en los países occidentales de no aceptar sus normas ni integrarse es porque estan de visita en una tierra para colonizar, y no en su patria adoptada. Algunos de ellos tienen serios planes para

advirtió a los líderes de la Unión Europea y les amenazó con que iban a pagar un precio muy alto en la escalada de la violencia de los extremistas islámicos si rechazaban a Turquía como miembro de la UE y les llamó como un club cristiano. Turquía es miembro de un club musulmán, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que trabaja para imponer en todo el mundo la ley de la sharia, pero los turcos no se enfrentan a una escalada de la violencia de los extremistas cristianos, por ello. El mismo Erdogan ha 

ha

Está muy claro que las acciones de muchos turcos y otras comunidades musulmanas en los países occidentales de no aceptar sus normas ni integrarse es porque estan de visita en una tierra para colonizar, y no en su patria adoptada. Algunos de ellos tienen serios planes para

rechazado la idea de que hay tal cosa como un “Islam moderado”.volar a sus conciudadanos en atentados yihadistas. En 2008, un anciano miembro del Consejo de Colonia (Pro Koln) , Hans-Martin Breninek, fue golpeado hasta dejarle inconsciente y enviado al hospital, por jóvenes turcos. Él llegaba akl Congreso a informar sobre la islamización en su país. Cuántos ciudadanos europeos son víctimas a diario de los grupos de inmigrantes musulmanes? Cal es el número de nativos europeos que se han golpeado, asaltado, violado o asesinado por bandas de inmigrantes musulmanes, en Alemania y en otros lugares, es imposible decirlo, pero el número sigue aumentando rápidamente. Es hora de decir que ya es suficiente.

Soy consciente del hecho de que hay sentimientos anti-alemanes y que todavía prevalecen en algunos sectores, pero no comparto esos sentimientos. Mi país fue ocupado por la Alemania nazi, pero no veo ningun argumento racional para culpar a los jóvenes alemanes por ello.

Me doy cuenta de que la situación de hoy es radicalmente diferente de lo que era en ese entonces, y no me da placer de ver que los alemanes sean humillados en su propia casa por miembros de tribus atrasadas. Todo el continente europeo está en estado de sitio. Los grupos que insultan y hostigan a los habitantes de Berlín y Hamburgo que hacen lo mismo en Oslo, Copenhague, Amsterdam, Bruselas, París, Londres, Roma y Atenas.

Los alemanes no son “nazis” o “extremistas” si ellos dicen que no quieren más inmigración musulmana,sino que estan en el el ejercicio de su derecho a conservar su propia tierra y forjar su destino como pueblo. Los alemanes tienen ese derecho, tanto como los tailandeses, indios, kenianos, franceses e italianos . Los que dicen lo contrario estan en un error malvado y deben ser denunciado como tales.

Europa no está completa sin la cultura alemana. . No hay nada que se puede hacer sobre el pasado, así que debemos concentrarnos en el futuro. . No hay ninguna razón para señalar a los alemanes como los malos esta vez. Ahora tienen una oportunidad de oro para redimirse a sí mismos y desempeñar un papel positivo como defensores de la civilización europea, algo que por el tamaño de su población y sus logros históricos tienen derecho.

En todo caso, precisamente debido a su historia, Alemania tiene una responsabilidad aún mayor que otros para detener la propagación del odio al Judio que sigue inevitablemente desde la inmigración musulmana. Los defensores de la multiculturalidad son directamente responsables de la propagación de las ideologías nazis en el mundo occidental y son descarados hipócritas por querer reivindicar lo contrario. La oposición a la islamización en Alemania es bueno no sólo para Alemania, sino también para Europa. Por esta razón es que apoyo el

Apéndice de Nueva Europa:(1)El grupo Neonazi alemán (NPD) ya habría desaparecido por dificultades economicas si no hubiera acudido el estado alemán a socorrerle. Comentamos aquí que desde las Weby de la extrema izquierda se pedía que siguiera funcionando. (2)El nuevo Mackartismo a la inversa (3)ese es el verdadero objetßivo de esta política al igual que la lucha contra supuestos peligros que ellos mismos desmienten(gripe porcina, calentamiento global) estan destinados a que la gente pierda la confianza en quienes les gobiernan, se sienta desamparada y entre en el verdadero pánico de la desolación. Este estado de indefensión hará que pidan en algíun momento una mano fuerte, un padre dictador que vuelva a poner las cosas en su lugar. (4)El Islam actualmente está completando la obra dejada inconclusa de Hitler. Según William S. Lind, la corrección política quiere cambiar el comportamiento, el pensamiento, e incluso las palabras que utilizamos. Quien controla el leguaje controla también el pensamiento. La corrección política es marxismo cultural.

 

El esfuerzo para traducir el marxismo de la economía a la cultura se remonta a los escritos del comunista italiano Antonio Gramsci en los años 20. Posteriormente, se creó la escuela de Frankfurt con el mismo propósito. Uno de sus fundadores, George Lukacs, se preguntaba sobre la mejor estrategia para eliminar la civilización occidental.

Lind piensa que hay importantes paralelismos entre el marxismo clásico y el cultural. Ambos son ideologías totalitarias. La naturaleza totalitaria de la CP puede verse en las universidades, en las que ya no existe libertad para hablar ni para escribir.

Hoy día el marxismo cultural ha llenado el espacio del viejo marxismo. El medio ha cambiado pero el mensaje es el mismo : Una sociedad radicalmente igualitaria bajo el poder del estado.

Fjordman

—-

Nota de fuegofrío: La traducción de este artículo está tomada de Nueva Europa. También se ha publicado  en inglés en

 http://gatesofvienna.blogspot.com/2008/10/defeating-eurabia-part-5.html

 Junto con la UE, las personas más peligrosas son los izquierdistas de todo el mundo occidental que están llevando a cabo una jihad para destruir su propia civilización y se han unido con los musulmanes para lograr este objetivo. A diferencia con los neonazis, estas personas no sólo son mucho más numerosas, sino tambien socialmente aceptadas y desproporcionadamente representadas en los medios de comunicación y en el sistema educativo, donde sistemáticamente silencian bajo la acusación de “racísmo” a los disidentes mediante la destrucción de sus medios de vida y de su reputación. Ellos usan una imaginaria “extrema derecha” “far-Right”y amenazan con aplastar a las personas que no les gustan.

los “antiblancos” no tienen respuestas…

20 Abril 2009 by angelblanco

Merece leerse el siguiente post de europans.org enviado por javier:

Bien, continuando con mas cosas, os envio una locucion por radio de Erich Gliebe que creo que puede aprovechar a los mas jovenes, sobre todo a los que estan presionados por los profesores de m… en sus escuelas. Esta usado un lenguaje sencillo pues es para gente sencilla.
Y si la raza Blanca no sobrevive?American Dissident Voices for March 21, 2009So What If the White Race Doesn’t Survive?By Erich Gliebe
Hola de Nuevo y bienvenidos a una nueva emission de Voces Disidentes Americanas, el programa de radio por Internet de la mas importante organización racialista Norteameicana, la Alianza Nacional. Soy su presentador y Presidente de la Alianza, Erich Gliebe.

Hace algunas semanas, un joven reporter Blanco del periódico estudiantil Este de Illinois entrevisto a un miembro de la Alianza Nacional, recientemente nombrado como portavoz, el Dr. Don G. Smith. En un momento de la entrevista, el reportero pregunto, “Por que nos importaría si la raza Blanca no sobreviviese?”. La pregunta del entrevistador era sincera. Admitio que los Blancos se están convirtiendo en una minoría en el mundo y que la raza prodria desaparecer eventualmente. Desgraciadamente a el no le importaba y le pregunto al Dr. Smith el por que le tendría que importar a alguien. El Dr. Smith replico que los Blancos fueron los pioneros de la mayoría de los grandes avances en filosofía, arte, ciencias, medicina, etc. Asi que, por que alguien desearía el fin de esta raza? No han existido un Beethoven mestizo, ni ningún Rembrandt Zulu, ni ningún Platon Judio.

El entrevistador contest que las otras culturas no habian podido llegar a esos logros porque estaban generalmente oprimidas por los Blancos, por miembros de la cultura Euro-Americana. El Dr. Smith entonces pregunto el por que, en el caso en que fuera cierta la afirmacion del entrevistador, por que la raza Blanca estaba tan tecnológicamente avanzada como para “oprimir” al resto de las razas desde el principio de los tiempos. Obviamente, si todas las razas hubiesen logrado los mismos avances, los traficantes de esclavos Blancos no hubiesen sido capaces de comprar esclavos a los tiranuelos Negros en las selvas primitivas de Africa. Los Blancos inventaron los viajes a través del mundo, asi como casi todo lo que hizo posible avanzar en el progreso humano en el mundo. Asi que, por que’ alguien desearía la desaparición de esta raza? El entrevistador dijo entonces que no importaria si la raza Blanca desapareciese porque todos los logros de los grandes pensadores Blancos, inventores, artistas, etc. Podrían todavía ser ensenados en las escuelas y transmitidas a las generaciones por venir. El Dr. Smith respondió que si los no-Blancos se hicieran cargo del sistema educacional y del resto de la cultura, la herencia Blanca caería en el olvido, se la haría a un lado. Despues de todo, por que’los descendientes de las minorías no-Blancas (que serán mayoría dentro de poco)conservarían el legado de aquellos que pensaban que habían oprimido a sus ancestros y a ellos mismos? Pero el Dr. Smith recalco un punto aun mas importante. En l caso en que la cultura Blanca se transmitiese a poblaciones no-Blancas, la reserva racial capaz de desarrollarla no existiría. Probablemente no seria transmitida la cultura Blanca, pero en el caso de que asi fuese, seria como echar margaritas a cerdos. Los estudiantes de un futuro se rebelarian para no estudiar a Shakespeare porque el representa todo el resentimiento que a ellos les han ensenado. Asi que, adiós a Homero y a Dante, y bienvenidos Eldridge Cleaver y Ralph Ellison. Y bienvenido también el autor mestizo del libro de lectura fácil “La Casa de la calle del Mango”, un libro recomendado y obligatorio en estos días porque da una visión multicultural accesible a los estudiantes semi-analfabetos. Bien, que tipo de progreso se ganaria al permitir o provocar la muerte de la raza que historicamente ha contribuido al maximo en todo el mundo? Que ganaría el mudo con la muerte de la raza Blanca? Lo que ganaría el mundo seria el ascendimiento de las razas Asiaticas, aquellas que construyeron grandes culturas, pero no con los tipos de inventos creados por los Blancos. Las culturas y las razas son únicas, pero no son necesariamente iguales. Ademas, si los Blancos desapareciesen, el mundo ganaría la ascensión de razas que indudablemente se esforzarían para derribar a los Asiaticos tal y como lo hubiesen hecho con los Blancos. Es esto selección natural? Obviamente no! Que es lo que sucede cuando los menos aptos para sobrevivir y adaptarse matan a los mas aptos para sobrevivir y adaptarse? En ese punto, el entrevistador hubiese podido preguntar el por que, si los Blancos están tan avanzados, se dejarían destruir por razas menos avanzadas? Buena pregunta. La respuesta es que los Blancos no serian derrotados por otras razas; los Blancos se derrotarían a si mismos al dejar de cuidar su herencia cultural y su futuro. Como dije hace dos semanas lo que mas deben de temer los Blancos es a los Blancos mimos, a ellos mismos! Oswald Spengler y otros predijeron el fin de la civilización Occidental, basándose en que las culturas envejecen tal y como lo hacen las personas. Y cuando sucede esto, pierden fuerza y nervio para resistir los desafíos de culturas menos avanzadas. Sera’ que la raza Blanca esta llegando rápidamente a ese punto de rendición cultural? Yo supongo que el joven entrevistador daría la bienvenida a la cultura que emergiese cuando los Blancos de vayan del escenario, sin importar lo primitivos que pudiera ser (esa cultura).
Ahora bien, que clase de educacion haria convertirse a un joven y brillante Blanco en un traidor a su raza, tal y como era el joven entrevistador? Obviamente es el ambiente de las escuelas, las universidades, los hogares y los barrios de America que se consideran a ellos mismos progresistas. De hecho, dijo entonces el entrevistador que su profesor de antropología le había dicho que la única diferencia entre las razas era la pigmentación de la piel.

A pesar de lo que digan los antropologos y sociologos, el color de la piel no es la unica variable de diferenciacion de las razas. Después de la entrevista, el Dr. Smith hizo una llamada telefónica al departamento de la EIU (Universidad Este de Illinois)y reto a dos antropólogos, uno de los cuales aparentemente era profesor del entrevistador, a un debate sobre igualdad racial basado únicamente en la pigmentación de la piel. Pero los profesores rehusaron a debatir en un foro publico. Tenemos que darnos cuenta de que el Dr. Smith con su doctorado en filosofía, no tiene gran experiencia en areas como la antropología o la sociología. Aun asi, los miembros de esos departamentos no se arriesgarían a un debate para defender la desinformación Politicamente Correcta que impartían a sus estudiantes en las clases. Hay partes interesadas que dicen que la antropologia y la sociologia no son ciencias exactas. De hecho, las dos areas están altamente sujetas a presiones ideologicas para engranar en el paquete. Y su paquete consiste en ser Politicamente Correctos. Alguien debería de hacer un un estudio antropológico y sociológico de esos mismos antropólogos y sociólogos que demuestran ser de cabeza cuadriculada, y el por que’ de esto. Los resultados serian probablemente fascinEn un examen rapido de los textos de antropologia que se utilizan en las universidades de hoy en dia, se dice que las razas incluso no existen. Algunos dicen que es imposible determinar cuantas razas hay y si las diferencias físicas e intelectuales son causadas principalmente por la genética o por el medio ambiente. Sin embargo, después de echar un vistazo a las estadísticas de criminalidad del FBI, y al ver como los Negros superan con mucho a todos los demás, uno se tiene que parar a pensar que la raza es algo mas que el color de la piel. Y esto no es ciencia de altura. Cuando los studios antropologicos se centran en el racism, generalmente desestiman los resultados comparativos de las puebas de inteligencia,los cuales l mayoría, si no’ todos demuestran la superioridad de Blancos y Asiaticos sobre los Negros. Ellos justifican estos resultados diciendo que los investigadores eran parciales o que se pueden justificar esos resultados por un entorno negativo— por ejemplo la esclavitud de los Negros. Pero en el caso de que esto fuese asi, tal y como he preguntado ya, como es posible que ciertas razas sufrieran entornos negativos desde siempre? Por que’, después de siglos, no han tenido avances significativos? Y por que’ algunas razas han superado claramente entornos negativos hasta alcanzar grandes logros? Parece ser que se usa algo mas que pensamientos bien intencionados en el campo de la antropología, y que tales pensamientos bien intencionados es usado para impedir a las mentes de estudiantes Blancos la posibilidad de entender las diferencias raciales. Asi que, te debe preocupar la extincion de la raza Blanca? Te apuesto a que debería, ya que representaría un gran paso atrás en la evolución humana. Sugiero la lectura del libro “La Maquina del Tiempo” por H.G. Wells, mientras el libro este todavía permitido. Piensen en los Eloi, como la gente Blanca y piensen en los Morlocks como aquellos de otras razas. Si, Wells fue un escritor de ciencia ficción, pero puede que haya sido también un profeta. Les puedo asegurar que tiene mucho mas sentido que los antropólogos de hoy dia.
Bien, regresemos a la pregunta hecha al Dr. Smith, la que mencione al principio de ese programa, “Por que importa si la raza Blanca no sobrevive?”. Esa pregunta me recuerda a una que hizo el fundador de la Alianza Nacional, el Dr. William Pierce en su discurso monumental “Nuestra Causa”, en la que mencionaba como le hizo la misma pregunta un estudiante de una de las clases que impartía. El Dr. Pierce respondió que esa era una pregunta parecida a, “Por que’ el Bien es mejor que el Mal?” Recomiendo profundamente escuchar la respuesta del Dr. Pierce y escuchar su discurso “Nuestra Causa”, se lo recomiendo a cualquier persona Blanca.

Fuente:  http://www.europans.org/forum/index.php?page=Thread&threadID=3236

La colonización de Europa (y 5)

1 Abril 2009 by angelblanco

Copiamos del foro debatimos  5ª y última parte del artículo de G. Faye:

¿Por qué el enfermo desconoce su fiebre, por qué se niega a mirar el termómetro? ¿Porqué los poderes niegan que la inmigración es de hecho un cataclismo social, que está en marcha una colonización, por qué se comportan como si la emigración no existiese?

El estado se ha vuelto de nuevo censor, a veces se refiere a las poblaciones afro-magrebíes como “representantes de la población que vive en la periferia”… asombroso eufemismo. El Instituto de Estadística niega el hecho étnico y racial y se niega a hacerse pregunta alguna sobre este hecho. (…)

Los poderes públicos, atontados por la psicosis antirracista y el tabú étnico, disimulan voluntariamente las cifras de la inmigración. Pero al mismo tiempo, remarca sus contradicciones, como corresponde a toda ideología alejada de la realidad, pues implícitamente reconocen el carácter étnico de la colonización, reconocen que los inmigrantes rechazan la asimilación. Los poderes públicos colaboran con los inmigrantes colonizadores para moldear la opinión pública. Pues en una sociedad mediática las gentes creen menos en lo que ven que en lo que les inculcan los mass-media.

En su libro fundamental “Des dieux et des empereurs” (Éditions des Ecrivains), André Lama explica cómo el Imperio Romano fue minado desde el interior por una modificación de su sustrato étnico. Notablemente por la increíble tasa de natalidad de los pueblos invasores, pero también por la caída demográfica entre los romanos. La población romana de origen fue rápidamente africanizada y orientalizada a instancias del mismo Estado, lo que contribuyó al derrumbe de la civilización original, añadido a la presión militar de los germanos y la insumisión estatal de los cristianos. (…)

En los años sesenta, Pierre Chaunu y Georges Suffert, en “La Peste Blanca” (Gallimard), un libro que hoy sería impublicable en tanto que políticamente incorrecto, llaman la atención sobre la caída de la natalidad europea. Es de notar que por aquellos tiempos comenzó la inmigración masiva y salvaje de poblaciones extraeuropeas.

André Lama, escribe en su obra: “A medida que la vieja república fenecía, la Roma romana recibía sin cesar influencias exteriores debilitadoras y elevaba a la dignidad de ciudadanos romanos a toda suerte de elementos disgregadores y enemigos del Estado”. El poder imperial romano devino absoluto porque se fundaba en una sociedad multirracial, sin raíces. Cuando no existe un pueblo, un mínimo de homogeneidad étnica, el verdadero régimen democrático se derrumba. Es lo que ocurre también hoy en día, pues se tiende a compensar la anarquía que crea la coexistencia de etnias inconciliables.

Para André Lama, las migraciones, las diferencias de natalidad que provocaron una modificación étnica, son la causa de los grandes cambios políticos que se observan en la historia. “Por un diferencial demográfico se puede asistir al nacimiento de una nueva nación que viene silenciosamente a reemplazar a la anterior, sin necesidad de guerras extranjeras ni invasiones”. No nos resistimos a establecer una comparación entre el fin del Imperio Romano y nuestra civilización. Roma desapareció porque las nuevas poblaciones, las nuevas costumbres y los nuevos cultos contrastaban con aquellos del pueblo fundador.

Las tesis de Lama me parece interesante en tres niveles:

1) La colonización de la población actual de Europa es el efecto boomerang del colonialismo de conquista y de la dominación europea del siglo XIX. Los pueblos afro-asiáticos anteriormente colonizados se instalan hoy entre los colonizadores. Los imperios francés y británico, imitando al imperio romano, han sufrido la misma suerte: la submersión de la Madre-Patria en el cosmopolitismo y el caos étnico. El modelo imperial no es viable mas que entre poblaciones biológica y culturalmente cercanas. He aquí el porqué, en mis dos anteriores obras, El Arqueofuturismo y Nuevo Discurso a la Nación Europea, propongo el modelo imperial y federal, que yo llamo Eurosiberia, para reagrupar a la Europa Occidental, la Europa Central y Rusia, es decir, los pueblos indoeuropeos. (…)

2) La segunda lección es la siguiente: ¿cuál es la infraestructura de las civilizaciones? ¿Es cultural o es económica? (…) Una civilización es un conjunto de formas, de conocimientos, de técnicas, de hábitos, de modos de vida, de saberes adquiridos, que reposan sobre una cultura. Los marxistas y los liberales disienten: el estado de una civilización tal no reposa sobre la cultura original, sino sobre las relaciones de producción y el estado de las técnicas. Los marxistas y los liberales piensan que una civilización está constituida por las infraestructuras económicas y las relaciones de producción; siendo la cultura una simple superestructura, una expresión derivada.

A la inversa, a principios de los años 70, la Nueva Derecha sostenía que una civilización, una moral, el estado de la técnica, las formas políticas, son el producto de una columna cultural: la civilización es la consecuencia de la cultura, y no a la inversa.

Hoy por hoy, esta posición antimaterialista me parece insuficiente, pues no responde a la pregunta fundamental: ¿qué o quién determina la cultura? Es la composición biológica de los pueblos, sus cualidades y sus defectos innatos, su atavismo antropológico, lo que funda sus culturas, que a su vez producen las civilizaciones. Dicho de otra forma, la infraestructura profunda de las civilizaciones no es económica ni cultural, es biológica (…)

Cuando hablamos de infraestructura biológica y étnica de las civilizaciones, es evidente que no nos referimos al mito de la “pureza racial”. André Lama expone con justicia que “Decir pueblo es decir grupo étnico más o menos homogéneo y más o menos mezclado. Hablar de “pureza racial” es una utopía ridícula. Pero precisemos, todo mito de una pseudo pureza racial es un exceso. Europa es ciertamente fruto de mestizajes, pero de mestizajes de pueblos próximos, con diferencias relativas y en muchos casos aparentes, que se benefician de una cierta proximidad antropológica. Tanto o más reduccionista es la idea de “raza pura” como la de “raza global”. Es la idea de Senghor con sus conceptos de “albo-europeo” y “negro-africano.

Este es un concepto de parentesco etno-biológico en sentido amplio, que se opone tanto al reduccionismo de la “pureza racial” como al cosmopolitismo del mestizaje universal, ambos profundamente contrarios al humanismo. Negar la dimensión étnica y biológica de los hombres es refutar a la misma humanidad, la realidad de la humanidad.

Tenemos tendencia a percibir la especie humana como una especie “a parte”, que escapa a las leyes de la naturaleza, especialmente a los principios de la subdivisión bio-genética, como si el hombre fuese un bloque divino, donde no se dan ni las desigualdades ni las diferencias, como si la humanidad estuviese situada al margen de la participación en el mundo vivo y en la unidad del cosmos, que se manifiesta en la diversidad infinita de las formas.

La antropología contemporánea rechaza igualmente el reconocer los testimonios etnológicos: el hombre sería una especie providencial, única, llegada de ninguna parte… La tierra, la realidad, no está hecha para él: es demasiado “pesada”, demasiado “grosera”.

Las raíces de este antropocentrismo, de esta creencia en la unidad biológica del género humano, de esta negación dramática de la diversidad racial de la humanidad, provienen de las grandes doctrinas y religiones monoteístas. El hombre se diviniza en tanto que Hijo de Dios, y por lo tanto no es divisible. Está separado radicalmente de los reinos animal y vegetal, de la Naturaleza. La humanidad deviene una categoría trascendente. Para ella no cuentan las leyes de la diversidad, de las diferencias, de la tragedia de lo vivo. Estos dogmas, aunque son pulverizados por la medicina y la genética contemporáneas, para la antropología pertenecen más bien al reino de las demás especies.

Mientras tanto, la tribalización y la racialización de la sociedad francesa y europea está en marcha, en nombre del antirracismo. La ideología igualitaria se asemeja a la pescadilla que se muerde la cola: hoy se comienza por implantar medidas de “discriminación positiva” y de cuotas profesionales a favor de los diversos grupos raciales, especialmente africanos y magrebíes, lo cual supone en la práctica negar los principios del individualismo igualitario y la misma esencia del antirracismo, según los cuales las razas no existen; por el otro lado la mentalidad comercial y publicitaria imperante se ha lanzado a un marketing étnico desenfrenado. El antirracismo es el terreno mejor abonado para el racismo. (…)

Es así como hay que entender que el colectivo de presión “SOS-Racisme” demandó en julio de 1999 al consejo de la Televisión Nacional con la acusación de “discriminación racial y atentado a la libertad individual”, con el pretexto de que no había suficientes presentadores y animadores negros tras las pantallas de TV. Suprema paradoja: en nombre de la libertad y la igualdad, se exigía implantar cuotas de afro-magrebíes. ¿Y para cuando entonces las cuotas de chinos, judíos, indios, católicos, etc.? ¿Y por qué han de limitarse a la televisión? ¿Por qué no, según esta lógica, implantar las cuotas en la administración y en las empresas?

No encuentro que existan impedimentos éticos ni morales para una reivindicación tal, si estos colectivos tomasen conciencia de las estupideces de los “antirracistas”, siguiendo la extraña (por corrompida) lógica que proponen, y la llevasen hasta sus extremas conclusiones.

Lo triste, peor aun, lo alarmente, es que estas estupideces son realmente peligrosas en su profunda perversidad, en su desprecio por la lógica inmanentista, en su pasotismo por los sucesos reales, en su no querer pisar la tierra. Los grupos de presión al estilo de “SOS-Racisme” son portadores de un peligro mayor que guerra atómica: el desprecio de la lógica en las decisiones de la Res Publica, la instauración del absurdo en los debates para interés del pueblo.

(…)

El colectivo “SOS-racisme” razona de manera totalmente racista. En sus panfletos podemos leer que “Los habitantes de color en Francia constituyen una comunidad con derecho a poderse identificar y hacerse reconocer a través de los medios audiovisuales”. No hablan de otros colectivos… curiosamente. Aquí vemos lo que era previsible: que las autoridades republicanas no creen totalmente en sus santas nociones de “integración” y “asimilación”, sino que los hechos les obligan a abandonar sus utopías y reconocer la existencia del hecho étnico, de avalar la racialización de la sociedad. Pero esta situación conduce de manera imparable a la ghettización. Una sociedad donde la organización social comienza a fundarse en el segregacionismo, aunque sea “positivo”, en la lógica de las cuotas, de los privilegios, de las preferencias y de la “discriminación positiva”, de la anti-selección en suma, no puede ser viable a largo tiempo. Lo que se nos está proponiendo, sin decirlo o sin saberlo, es un apartheid de hecho. Los lobbies étnicos ya se imponen sobre los principios de la igualdad. La izquierda-caviar, la izquierda del bien vivir, viendo la imposibilidad de la idea del mestizaje, del modelo del “melting-pot”, empieza a razonar sobre una organización política y social fundada sobre las proporciones raciales.

Ni siquiera se han enterado, pero acaban de asesinar a sus propias convicciones: los “inmortales principios” de 1789… Ya no creen lo que dicen, puesto que proclaman lo que dicen no creer. Nuestra izquierda-caviar, la más trostkista y estúpida del mundo, ha sobrepado la raya del cinismo… En una sociedad realmente sana y menos mediatizada, esto no hubiese sucedido nunca.

Esto no escapa al lenguaje cotidiano, a la mentalidad popular. Los pseudo-neologismos en boga utilizan términos como “Beur” y “Rebeu”, traducción de “árabe”, y usan el término “Keubla” (”negro”) para designar a los franceses de derecho, pero con todas sus connotaciones raciales y étnicas, sin dejar de lado las injurias (”hijoputa de tu raza”); en España se ha popularizado la voz “sudaca”, que tiene una extraña connotación de insulto. La sociología francesa, recluida en las bibliotecas y los platós de televisión, no se digna descender en el análisis del lenguaje cotidiano.

En los barrios jamaicanos y antillanos de Londres, el slogan de “Whites out !” (”¡Blancos fuera!”) es omnipresente. En el metro de París, como en los servicios públicos, las injurias racistas, de todos los sentidos, constituyen el 80% de las inscripciones y los grafittis populares, superando incluso (!!!) a las alusiones sexuales. En diciembre de 1999, todas las fachadas de un partido político fueron adornadas con un lema vengador: “Galos de mierda, los árabes daremos por culo a Francia”.

Los ejemplos son numerosos. La “persuasión por la educación” ya no induce sino a la risa. El único enemigo eficaz del racismo –esa pasión que ronda a la humanidad desde tiempos atávicos- no puede ser el antirracismo institucional, sino el rechazo de toda civilización multirracial.

Quod erat demostrandum.

Fuente: http://www.geocities.com/noinmigraci…ion_europa.doc

La colonización de Europa (4)

28 Marzo 2009 by angelblanco

Copiamos del foro debatimos la cuarta parte del artículo de G. Faye:

El error de la integración republicana es total. En los colegios y liceos, los jóvenes inmigrantes afirman con violencia sus diferencias, su nacionalismo, su islamismo y su odio hacia todo lo que es francés y europeo. En enero de 1999, Le Figaro publicó el diario de a bordo de un profesor en los suburbios, un documento de total autenticidad que fue inmediatamente puesto en duda por los buenos espíritus. Los liceos de la región parisina aparecía descrito como una verdadera fauna étnica, donde toda enseñanza era imposible, donde el cuerpo de enseñantes vivía bajo el terror diario, donde la violencia y la criminalidad estaban a la orden del día, y donde los liceos europeos sufrían el asalto de las bandas étnicas. El autor del diario decidió abandonar la enseñanza tras ser agredido con seriedad repetidas veces por un mismo alumno, africano, frente al cual tuvo la imprudencia de amonestarlo en una ocasión. El diario ha sido publicado como libro recientemente (Nicolas Revol, “Sale Prof !”, Fixot).

Aquí, podemos leer cosas como estas: “Mi grupo se componía de un 50% de magrebíes, 18% de africanos, 10% de turcos, 10% de portugueses, 10% de franceses autóctonos y unos pocos asiáticos diseminados. En la práctica se dividía en dos grupos: los africano-magrebíes y los blancos, a lo cuales se arrimaban los asiáticos buscando protección. Los blancos ocupaban los puestos cercanos al estrado, para escuchar mejor la lección y, tras una zona de transición vacía, se agrupaban los demás. El reparto en las demás aulas era similar”. Es evidente que, frente al criterio oficial, una separación racial –y hostil- se ha instalado de forma natural.

(…) Cuando el autor del libro fue agredido por su alumno de color (cinco meses de suspensión de trabajo), la dirección del colegio no le apoyó, acobardados frente al agresor. En el anuario del colegio, el director anotó estas palabras que bien pudieran pasar a formar parte de una antología de la falta de vergüenza: “Durante este curso, la situación personal del señor Reval no le ha permitido abordar con serenidad su relación con los alumnos”.

La descomposición de la escuela republicana está causada por una razón que las autoridades no ignoran, pero que no se atreven a abordar: la escuela pública no cumple en absoluto con su rol de integración, más bien es un reflejo perfecto del estado general de lucha étnica.

No me resisto a relatar un hecho interesante. En la mayor parte de las villas y aldeas del distrito de Gard, para “luchar contra los ghettos” de la vecina Marsella, se levantaron barriadas ocupadas por familias africanas y magrebíes, recién llegados. Diez años más tarde, los problemas comenzaron desde la escuela primaria. La pequeña delincuencia y la insubordinación degradaron los colegios de forma súbita, los niveles bajaron. Hoy, a los quince años, el distrito de Gard registra la mayor tasa de criminalidad callejera de la región.

El contraejemplo lo encontramos en regiones como Saintonge, Périgord o Finisterre, donde la calidad de la escuela primaria pública es la misma que a principios de siglo. Cuando observamos las fotografías de las clases y se examina la composición étnica de las mismas, se comienza a comprender. En toda Francia, la degradación de los niveles es exactamente proporcional al carácter multiétnico de las clases. Estoy dispuesto a atender las estadísticas que me demuestren lo contrario y a oír una explicación intelectualista y políticamente correcta a este extraño fenómeno.

En París, yo mismo realicé una encuesta en el Liceo Jean-Baptiste Say, donde la proporción de magrebíes es de un 15%, y la de inmigrantes en total del 20%. Estas son las palabras de un profesor anónimo: “No encontramos solución a los problemas. Respetamos los programas oficiales y la violencia era controlable. Hemos acogido solamente el mínimo oficial de extranjeros que señala la ley. Pero aun así los problemas han comenzado a surgir. Los nuevos alumnos rechazan los grupos propuestos y se reagrupan por su origen étnico. La primera de mi clase es una chica tunecina, quiero decir de origen, pues es jurídicamente francesa. Pero ella se dice a sí misma “árabe” y “musulmana”. Aprende, pero no ofrece nada, no aporta nada. Su pertenencia a Francia no le importa, ni tiene significación alguna. En un futuro próximo, comenzaremos a tener tensiones serias”.

No quiero decir que los hijos de los inmigrantes de ultramar sean consustancialmente subdotados y perturbadores. Simplemente que es imposible transmitir un saber y unos valores comunes a una población escolar heteróclita, en busca de horizontes diferentes. Una educación carece de sentido si no comporta una perspectiva histórica, enraizada en una historia y orientada hacia el destino de un pueblo. Una educación es inviable si no va dirigida a los seres humanos reales, compartiendo una identidad homogénea, no a “niños de ninguna parte”, según la expresión de Erik Saint-Jall en “La Compañía de la Osa Mayor”.

El actual drama de la educación nacional es emblemático: demuestra que la transmisión de una cultura no es posible sino en un bloque étnico relativamente homogéneo. La ceguera de la ideología republicana igualitaria es total. El mito del “nuestros antepasados los galos” es ridículo, incluso más funcional en el África colonial sumisa del siglo XIX que en el momento en que los africanos arribaron en masa hacia nosotros. Los hechos están ahí. La educación pública, la transmisión del saber y de la cultura, son los ejes de una civilización. En este dominio las soluciones asimilacionistas (”Todos somos franceses, ¿no es así?”) como las soluciones comunitaristas o etnopluralistas (”a cada uno su enseñanza”) son irrealizables. Ninguna educación podrá abolir las referencias étnicas, y menos si se funda en los mitos de la mundialización, que no es sino la resurrección de las temáticas internacionalistas de otros tiempos.

Los responsables políticos de la educación nacional, ministros o secretarios de Estado, se empeñan, tras veinte años de fracasos, en sus propios consuelos de minimizar el desastre. Su jerga oficial es ridícula, como el cargo elegido para la señora Sègoléne Royal: “ministra delegada en el cargo de la enseñanza escolar”; el simple cargo oficial de “enseñanza escolar” da una imagen del caos lingüístico. Las medidas de la señora Sègoléne pronto se encaminaron en aumentar el cupo oficial obligatorio para alumnos inmigrantes, pero no dudó en matricular a sus hijos en los mejores liceos privados. Su comportamiento devalúa su propio discurso, y ante ello ni siquiera es necesario responderle. Ante los amplios problemas que causa la emigración entre los enseñantes, los poderes públicos pisan el acelerador. Carecen de soluciones. Y es normal que sea así, pues sus dogmas les impiden ver las verdaderas causas del hecho.

En efecto, la cuestión de la capacidad de los interesados tanto escolar como profesionalmente es la que debe prevalecer antes de tomar cualquier decisión, pero los poderes públicos no quieren adentrarse en terreno minado. El psicoanalista americano Samuel Rosenzweig escribió: “un individuo que personalmente es incapaz de integrarse en un sistema cualquiera –escuela, empresa, trabajo a cumplir, seducción a obrar, etc.- se revela contra ese sistema y lo declara enemigo y obstáculo injusto, transformándolo en objeto de destrucción” (Roots of Failure). Rosenweig había estudiado la situación de los jóvenes negros en Los Angeles, remarcando su complejo de inferioridad hacia la “civilización blanca”, que se traducía en hostilidad y resentimiento. Los celos se transformaban en odio. Los americanos, durante los años sesenta, decidieron que la causa del fracaso escolar de los negros estaba en la discriminación y en el ghetto escolar; de este modo impusieron la escuela multirracial. Error total, evidentemente.

El alarmista informe Dubet sobre el Colegio (en realidad sobre los colegios y liceos multirraciales), actualizado en mayo de 1999, confirma como un hecho el rechazo de la gran mayoría de los jóvenes inmigrantes a dejarse instruir por enseñantes de origen europeo, a aceptar una disciplina (aun deficiente) proveniente de una educación nacional considerada como emanación de un Estado extraño y enemigo. Mónica Vueillat, secretaria general de la FSU, declaraba: “Los educadores han inventado ya mucho, han dado ya todo, están al borde de la ruptura”. En realidad, están recogiendo lo que otros han sembrado. La misma señora Vueillat preconiza “introducir la diversidad conservando la igualdad republicana”. Bello dialecto, a la vez que incomprensible, tanto como la cuadratura del círculo. Otros empiezan a hablar de crear programas especiales para los hijos de inmigrantes afro-magrebíes, pero claro, según la lógica de la “discriminación positiva”. O sea: la ideología dominante se muerde la cola; jamás podrán explicar por qué la tasa de analfabetismo es cuatro veces mayor entre los afro-magrebíes que entre los europeos autóctonos, incluso entre clases sociales equivalentes. Tampoco logran explicar la escasísima tasa de universitarios afro-magrebíes.

Un tabú que nadie se atreve a mencionar es la ínfima proporción de inmigrantes entre los politécnicos, los ingenieros de alto rango, los pilotos, los investigadores cualificados. La ideología dominante sostiene que esto es debido a una discriminación voluntaria, por lo tanto sus soluciones tienen como consecuencia que los jóvenes afro-magrebíes reciben muchas más ayudas que los hijos de los obreros franceses y que los hijos de los emigrantes españoles, italianos o portugueses. ¿Discriminación? Sí, ¡hacia los blancos! O bien la “circulación de las élites” de la que hablaba Pareto no funciona entre los afro-magrebíes, o bien funciona sólo para el proletariado europeo.

Roger Fouroux, presidente del Alto Consejo para la Integración, mostrando sus dogmas republicanos igualitarios, deplora que “nuestro sistema escolar está constituido de tal forma que un hijo de inmigrante no tiene posibilidades de acceder a la enseñanza universitaria”. Y para solucionar este problema propone toda una serie de medidas, antirrepublicanas y antiigualitarias, fundadas en el principio de la “discriminación positiva”, es decir, un favoritismo hacia los inmigrantes a la hora de elegir plaza en las universidades. Fouroux jamás ha puesto en duda estos principios simplemente por que es un racista, sin saberlo, pero un verdadero racista. No existe mayor humillación para un hijo de inmigrante que el acceder a cupos artificiales, cuotas, trucos que le permitan instalarse en un sistema al cual en justicia no ha accedido por sus méritos. ¿Y si ocurriera que la mayor parte de los jóvenes inmigrantes no estuvieran interesados por la Universidad? ¿Les tendríamos que hacer estudiar a la fuerza? El señor Fouroux, como todos sus pares, desconoce completamente la realidad social, cultural, étnica, antropológica de los inmigrantes, que sólo ve por la televisión.

El antirracismo tiene la misma obsesión por la raza que el cura puritano por el sexo. Hoy, el sexo se muestra tanto como una industria como la raza es violada y disimulada. Pero en realidad este disimulo esconde una presencia obsesiva del concepto. El antirracismo ha devenido una especie de meta-religión, una forma perversa e inconsciente de racismo, en todo caso el signo de una obsesión racial. ¿Pero qué es en el fondo el racismo? Nadie lo sabe explicar ni definir. Como en todos los vocablos abusivos y con fuertes cargas afectivas, la palabra en sí carece de significación. Se le confunde con la xenofobia, y se habla así del racismo mutuo de los croatas, los serbios y los albaneses, cuando sus disputas son de carácter nacional y religioso, pero no racial.

Aquí las posiciones interesantes son las de Claude Lévi-Strauss en su opúsculo “Raza e Historia” y de Zoulou Kredi Mutwa, autor del famoso ensayo “My People”, que fue la más pertinente crítica tanto del apartheid sudafricano como del modelo de la sociedad multirracial. Pero esta fue igualmente la opinión de Léopold Sedar Senghor, que teorizó sobre las nociones de “civilización negro-africana” y “albo-europea”. Estas opiniones son clasificadas en la actualidad como gravemente incorrectas.

Sus tesis pueden resumirse en estos puntos:

1) La diversidad biológica de las grandes familias de la población humana es un hecho incontestable; esta diversidad es una riqueza, es el núcleo de civilizaciones diferentes.

2) Negar el hecho racial es un error intelectual peligroso, pues niega los mismos fundamentos de la antropología e instala el concepto “raza” en el rango de tabú, en paradigma mágico, cuando en realidad es una realidad banal.

3) El antirracismo obsesivo es al racismo lo que el puritanismo a la obsesión sexual. Una sociedad multirracial es por necesidad una sociedad multirracista. No se puede hacer cohabitar sobre el mismo territorio y sobre la misma área de civilización mas que a poblaciones biológicamente emparentadas, con un “mínimum” de diferencias étnicas.

Globalmente, las tesis de Levy-Strauss, de Kredi Mutwa y de Léopold Senghor concluyen que la humanidad no es una “mobylette”, y que no marcha con mixturas. Así, mientras que la ideología oficial niega el concepto de raza, en verdad lo está reconociendo y fortificando.

La sociedad francesa no reconoce que el hecho racial se le impone, se proclama por todos sitios, empezando por los inmigrantes. En los suburbios y en las “zonas sin derecho”, los franceses autóctonos son tachados despectivamente como “galos”, o, más frecuentemente, como “quesitos” (”petit fromages”). Mientras que las razas son censuradas como inexistentes y no se les reconoce ninguna realidad, la cuestión racial está más presente que nunca.

Es evidente que las “razas puras” no existen y que el concepto no tiene sentido biológico, pues toda población es producto de un “phylum” genético muy diverso. Pero esto no quita existencia al “hecho racial”, ni a las razas. Incluso una población mestiza constituye un hecho racial, y no se puede decir que en Sudamérica o en las Antillas el mestizaje haya creado nuevas razas. Los antirracistas, que niegan la realidad del concepto de raza, son favorables al “mestizaje”, militan por la “mezcla de las razas”, y niegan por tanto su propia realidad. ¿Entienden quizás que con el mestizaje las razas dejarán de existir? De forma dogmática se empeñan en demostrar “científicamente” que las razas no existen, y que por lo tanto la modificación del sustrato biológico en Europa no tendrá consecuencia alguna, sino tan solo influencias benéficas. Esta es la tesis envenenadora del “totum cultural”, en la que ni siquiera sus propagadores creen con seriedad.

De una parte la ideología oficial niega la existencia de las razas humanas, señalan las diferencias insignificantes en los cromosomas personales, pero por el otro la ley prohibe las discriminaciones raciales “en nombre de la pertenencia o no pertenencia a una raza, étnia o religión”. Entonces, ¿las razas existen o no existen?

En la simple lógica aristotélica o leibniziana, es un absurdo reprimir a quienes cometen un delito contra un sujeto jurídico que no existe de hecho.

Por otra parte se proclama la inutilidad de las distinciones raciales, pero se aplican legalmente cuotas de favoritismo racial. Se niegan las “diferencias raciales” pero se pone el punto en las “discriminaciones raciales”. (…)

Como toda realidad antropológica y, más generalmente, natural, el hecho racial no es un “hecho absoluto”, pero es un hecho. Su negación actual por la ideología dominante constituye el signo y la prueba de que la cuestión racial ha devenido fatídica. Toda civilización enferma tiende a censurar la realidad de su mal y a hacer de ella un tabú. No se habla de sogas en la casa del ahorcado. La ideología hegemónica procede así con un trabajo de silencio, con un secreto de familia.

El sociólogo negro sudafricano, de etnia zulú, Kredi Mutwa, escribía en su revelador libro “My People” (Penguin Books, Londres, 1977): “Negar las diferencias fundamentales entre los negros y los blancos, las dos grandes familias raciales de la humanidad, es negar la naturaleza y la vida. Es tan estúpido como afirmar que la feminidad y la masculinidad no existen. Aquí se descubre una falta de sentido común en el espíritu occidental. El hombre negro acusa en sí mismo más que el blanco su personalidad racial, y es por naturaleza más reticente a aceptar la utopía de un hombre universal”.

En el mismo sentido, Léonine N´Diaye, en su obra “Le Soleil” (Dakar, 021121987), escribe: “Al igual que existen diferencias entre los pueblos blancos, entre los hispanos y los nórdicos, por ejemplo, también existe esa diferencia entre las etnias tribales africanas. La humanidad está dividida en grandes familias con su propia personalidad, cultura y hecho biológico”.

Entre los africanos, como entre los asiáticos la naturalidad del hecho racial no ofrece problemas. Se reivindica con toda tranquilidad. La negación psicótica del hecho racial en Europa se apoya en la esperanza de que disimulando el hecho racial puede purgar el pecado original del racismo y crear al mismo tiempo una sociedad idílica, un paraíso extraterrestre. (…)

En el censo de la población francesa de 1999, el Instituto Nacional de Estadística no hizo ninguna referencia al origen étnico ni a la religión. Los franceses no debían conocer las cifras reales, Max Clos, presidente del instituto, explicó en Le Figaro (05/03/99): “Una comisión de sociólogos explicó que la menor referencia sobre el carácter étnico o religioso de una ciudad o un barrio podría provocar reacciones racistas. Las gentes tienden a creer que una mayoría de población magrebí o africana crea inseguridad”. ¡Fantástico!… como si “las gentes” no se percataran ellas mismas de la realidad al andar por las calles. Este es un perfecto ejemplo de engaños al pueblo, de negligencia del poder y de “transparencia democrática”.

 

Miguel Serrano: Resquincat in Pace!

9 Marzo 2009 by angelblanco

Hace unos días, un amable lector, en un comentario, anunció la noticia de la muerte de Miguel Serrano, filósofo, poeta, historiador, etc. mundialmente desconocido por las masas que sólo se “informan” a través de los medios de incomunicación.

Del blog  montAlbo copiamos la siguiente crónica:

OBITUARIOS|MIGUEL SERRANO

Poeta del nazismo en Chile

·                                 09.03.2009

RAMY WURGAFT

A Miguel Serrano le hubiera gustado asistir a su propio entierro.En vez de las graves notas de la Marcha Fúnebre, la orquesta arremetió con el andante-vivace de la marcha nazi Yo tenía un camarada. Una guardia pretoriana, compuesta por jóvenes con el pecho entorchado de esvásticas y enarbolando el retrato de Adolf Hitler, rindió honores a las puertas del Cementerio General.

Miguel Serrano Fernández, diplomático y escritor de la llamada Generación del 38, falleció a los 91 años de un derrame cerebral. Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura en el 2004, fue uno de los escritores de renombre que, desafiando el repudio de sus pares, asistió a la misa oficiada en la Iglesia de San Pedro, donde alguien quiso y no fue autorizado para izar la bandera del Tercer Reich. Evocando a su colega, Uribe destacó que Serrano fue adherente de la izquierda tradicional hasta que la matanza de 60 jóvenes nazis, ordenada por el presidente Arturo Alessandri en 1938, le empujó a los brazos del hitlerismo, «pero no de sus manifestaciones brutales, sino de su vertiente espiritual, que Miguel tituló como Nazismo Esotérico», precisó Uribe.

En cumplimiento de sus funciones diplomáticas, Serrano estuvo en Yugoslavia, Austria y en la India. En ese último destino, el incipiente escritor, sobrino del reconocido poeta Vicente Huidobro, fraguó una mitología propia en la que se mezclaban elementos de la cosmovisión hindú y la de los mapuches, la etnia originaria de Chile. Serrano defendió la tesis de que el Kallash, monte sagrado de la India, estaba conectado con el Melimeyú, un cerro de la Patagonia venerado por los mapuches, que a su vez conducía a la mítica Ciudad de los Césares. Como la mística de Hitler también estaba fundada sobre el sincretismo de los antiguos mitos germanos y las leyendas hindúes, una cosa fue llevando a la otra, hasta que Serrano concluyó que Hitler encarnaba al Herrenmensch (hombre superior) que rescataría a Occidente de su decadencia, y a esa convicción se aferró hasta su muerte.

La prolífica obra de Serrano refleja de cuerpo entero la ideología y el esoterismo que propugnaba. Así, por ejemplo, Nietzsche y la Danza de Siva; El Cordón Dorado, Hitlerismo Esotérico; o El Ciclo Racial Chileno, donde afirma que los habitantes de ese país están emparentados con los arios. Otras escrituras, como Los Protocolos de Sión y su aplicación en Chile o Fin de una mentira, cámaras de gas y holocausto judío, son abiertamente antisemitas. La mayoría de los críticos coinciden en que la prosa de Serrano, aunque sirviera a una causa infame, fue de lo mejor que se ha producido en Chile. Hasta una edad avanzada, defendió la teoría de que Hitler no murió en el bunker sino que fue trasladado en submarino a un refugio en la Antártica, e incluso organizó una expedición para hallar los restos de su ídolo.

Miguel Serrano, escritor, nació el 10 de septiembre de 1917 en Santiago de Chile, donde murió el 28 de febrero de 2009.

 

Más penas por delitos de opinión

6 Marzo 2009 by angelblanco

Thursday, February 26th 2009, 6:25pm

 ”El fiscal pide hasta ocho años de cárcel para cuatro miembros de una banda nazi”

La organización imputada, que vendía obras negando el genocidio en una libreria, defendía la lucha armada para instaurar el nacionalsocialismo en el mundo

La Fiscalía pide penas de hasta ocho años de prisión para cuatro presuntos miembros de una organización neonazi que defendía la lucha armada para instaurar el nacionalsocialismo en el mundo y que a través de una librería vendía obras y revistas que negaban el genocidio.

Los procesados, Oscar P., Ramon B., Juan Antonio Ll. y Carlos G. afrontan penas de

La mayor pena la encara Ramon B., presidente de la asociación “Círculo de Estudios Indoeuropeos (CEI)”, que se autodefinía nacionalsocialista y cuyos miembros estaban obligados a pagar una cuota mensual y a utilizar un uniforme reglamentario, consistente en botas militares, camisa crema, corbata negra, pantalón oscuro y brazalete con las siglas de la organización.

Dicha asociación, que estaba debidamente inscrita en el Ministerio de Inferior, incluía una organización exterior formada por militantes y simpatizantes y otra interior, llamada Hermandad Aria “La Orden“, cuyo objetivo, según el fiscal, era “liderar una resistencia activa -incluso armada si fuera necesario-” para instaurar el nacionalsocialismo en el mundo.

El delegado en Cataluña de la asociación era presuntamente Oscar P.,administrador de la librería “Kalki” de Barcelona desde la que, según la fiscalía, se distribuyeron todo tipo de publicaciones que negaban el genocidio nazi y que incitan a la discriminación o eliminación de ciertos grupos raciales y minorías, así como de las mujeres y los homosexuales.

En varios registros a esa librería efectuados entre los años 2004 y 2005, se encontraron numerosas obras que negaban la existencia del holocausto judío y propugnaban la reinstauración de regímenes totalitarios basados en la supremacía de una raza.

El ministerio público acusa a Carlos G. de haber colaborado con los anteriores elaborando artículos en las revistas editadas por la asociación que incitaban a la marginación y exclusión social de ciertos grupos sociales, razas y colectivos y de organizar actos y conferencias para exponer las tesis de la CEI.

También era uno de los presuntos suministradores de material, según la acusación pública, el procesado Juan Antonio Ll., de Creixell (Tarragona), en cuyo domicilio se intervinieron varios libros y revistas que negaban la existencia del holocausto judío

 

 

 Fuentes: diario de cadiz y europans