Prusia Oriental: KÖNIGSBERG… ahora: Kaliningrad

30 de mayo de 2012 by

La de la Casa de los Soviets (Haus der Raete ) en la ciudad de Kaliningrado,   la antigua Königsberg, la capital durante siglos de Prusia oriental,   hasta el año 1945, y que en 1946, pasó a  llamarse Kaliningrado, en honor de Mijail Kalinin, prresidente de la URSS, siendo expulsada toda su población  ( 2,5 millones de alemanes fueron expulsados del hogar de sus antepasados). Y como colofón y para mayor recochineo levantaron, sobre las ruinas del antiguo castillo de Königsberg, el horror que pueden ver ustedes. Después de la disolución de la Unión Soviética, este enclave se mantuvo como parte de la nueva Federación Rusa a partir de 1991.

Don Fernando de Mendoza,  un amable lector de “El Manifiesto”  comenta lo siguiente:
«Leía yo su artículo sobre los edificios más feos del mundo, y creo que falta uno, al que considero lo más horrendo pergeñado por la mente humana en materia arquitectónica. Se trata de la Casa de los Soviets en la ciudad de Königsberg, sobre cuyas ruinas edificaron algo conocido como Kaliningrado. Lo más espantoso no es el edificio en sí, sino el hecho de que se levanta sobre el solar que dejó el castillo de Königsberg, donde en 1901 fue coronado el primer rey de Prusia. Es todo un símbolo de la muerte del espíritu.»

Fuente: EL MANIFIESTO

Nota de ANGELBLANCO:

Königsberg fue la capital de Prusia Oriental desde la Baja Edad Media hasta 1945, cuando fue tomada por los soviéticos y renombrada a Kaliningrado. Fundada por la Orden Teutónica, fue una importante ciudad portuaria situada en un enclave en la desembocadura del río Pregel, que desemboca en la laguna del Vístula, comunicado a su vez con el mar Báltico por el estrecho de Baltiysk.

Bandera Hanseática de Königsberg. (gentilicio: regimontano,-a (Königsberg)

Kaliningrado fue fundada con el nombre de Königsberg en 1255 por el Rey Ottokar II de Bohemia, que acudió en ayuda de los caballeros de la Orden Teutónica durante la conquista y cristianización de la región histórica de Prusia, ocupada por los pueblos paganos bálticos. Durante gran parte de la Edad Media fue miembro de la Liga Hanseática. El nombre proviene de König = rey y Berg = monte, puede decirse que significa “Monterreal”, en alemán; aunque la traducción literal sería “Monte del Rey”. Durante el siglo XIX y bien entrado el siglo XX, en ediciones académicas se latinizaba Königsberg, capital de la Prusia Oriental, como Regimonte.[1]

Königsberg fue posesión prusiana hasta la unificación de Alemania, de la que pasó a formar parte. Tras la Primera Guerra Mundial, el territorio prusiano, junto con Königsberg (Prusia Oriental), quedó aislado de Alemania por el corredor polaco de Danzig.

Durante la Segunda Guerra Mundial, específicamente en la ofensiva del Oder-Vístula entre enero y abril de 1945, se libraron duros combates en los alrededores de la ciudad entre el Ejército Rojo y fuerzas defensoras alemanas, que culminaron con la derrota alemana y la captura de casi 100.000 soldados alemanes, incluyendo cuatro generales, en la batalla de Königsberg.

Arriba, fotografia de la catedral de Kaliningrado/Königsberg

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/K%C3%B6nigsberg

Más ... sobre El Valle de los Caídos...

25 de mayo de 2012 by

Reblogged from h y r a n i a:

Click to visit the original post

En uno de sus blogs (“Dichos, Actos y Hechos“) Pio Moa escribe, bajo el titular de “El Valle de los Caídos, síntesis y símbolo de nuestra historia reciente”, lo siguiente:

El miércoles participé en unas  conferencias en el CEU sobre el Valle de los Caídos, junto con Juan Manuel Cabezas, que trató el problema en su aspecto religioso y del derecho y las libertades, conculcadas en los últimos años, como demostró, por gobiernos delincuentes; y con Alberto Bárcena, que  examinó la desvergonzada campaña de falsedades de que se han validos los políticos para manipular a la opinión pública y justificar sus tropelías.

Leer más… 1.763 more words

Cáidos y mártires de Europa!

15 de mayo de 2012 by

Es interesante constatar que con el transcurso de los años, los historiadores de la WWII aumentan el número de muertos y desaparecidos alemanes, a la vez que disminute el número de judios fallecidos durante los años 1939 a 1945 en Europa. Incluso las lápidas conmemorativas de Auschwitz han rebajado la cifra oficial de 4 millones… a 2 millones y por último a 1,5 millones de muertos. El obispo católico Williamson, nada sospechoso de ser filo”nazi” admite la cifra de unos 300.000 judios muertos durante la guerra mundial. Paralelamente, en Rusia se sigue conmemorando cada 9 de mayo como dia de la “Victoria” en la Gran Guerra Patria, en la cual ahora se da la cifra de 27 millones de caídos, cuando hace años sólo se hablaba de  siete, doce y luego quince ó veinte millones de muertos. Llegó a especularse con que la propaganda soviética queria camuflar las muertes producidas por la represión stalinista como muertes causadas por la guerra. En todo caso, tanto  si se trata de muertes de alemanes, judios o de rusos, lo cierto es que todos son muertos y caídos por una guerra fratricida europea, en la que rusos, alemanes y polacos  sufrieron las mayores pérdidas.

En consideración a profundizar el conocimiento de lo que realmente ocurrió en la Segunda Guerra Mundial merece leerse el post recientemente publicado por Jaume Farrerons en su blog “Filosofía Crítica“. Lo reproducimos íntegramente a continuación:

domingo, mayo 13, 2012

El mayor genocidio de la historia (5). La cifra total de víctimas

El 23 de septiembre de 2009 publicábamos la primera entrada de la serie “El mayor genocidio de la historia”. En este post se hacían una serie de afirmaciones que han dado mucho de sí y que ahora convendría ajustar y matizar. Hace ya tiempo que hemos limitado la cifra de 17 millones de víctimas del genocidio alemán al número de afectados, es decir, a la suma del total de los asesinados más aquéllos que fueron expulsados de sus hogares, a las mujeres violadas, etc. La cifra de 13 millones de exterminados se reserva al máximo de una horquilla que oscila a partir de 8 millones de muertos. Si la horquilla es tan amplia se debe a que, según James Bacque, los ciudadanos alemanes que perecieron a resultas de la hambruna planificada por las autoridades aliadas de ocupación son 5,7 millones, pero este cálculo se obtiene comparando los censos anteriores y posteriores al período 1945-1949, sumando a dichos censos los desplazados de las provincias del Este y las minorías germanohablantes de la Europa central y balcánica, y restando las víctimas por otros conceptos. En consecuencia, resulta prudente dejar bastante abierto el margen posible de error. En función de tales cálculos, se obtiene que en el último censo posterior a la catástrofe han desaparecido más de 5 millones de alemanes, los cuales no se pueden atribuir a caídos en el frente, a prisioneros desarmados exterminados o a víctimas de los bombardeos terroristas británicos. Nosotros, en su momento, propusimos 13 millones de víctimas dando por buenos los 5,7 millones de la hambruna y aquella fatídica cifra ha sido confirmada, de forma casi exacta, por el profesor Dr. Bernhard Bellinger, de Berlín, quien publica la siguiente tabla:
Como puede comprobarse examinándola con detalle, al total de 15.799.000 hay que restar los caídos en combate, que son unos 3 millones. El resultado son 12.729.000 víctimas. Pero Bellinger admite sólo 500.000 muertos por los bombardeos terroristas ingleses, mientras que nosotros nos basamos en la cifra de Jörg Friedrich en Der Brand. Deutschland im Bomberkrieg 1940-1945 (2002) donde se consigna un mínimo de un millón de muertos. Si añadimos esta diferencia, pongamos 500.000 muertos más, la cifra de víctimas asciende a 13.229.000 personas.
Trece millones de muertos: el mayor genocidio de la historia
Las polémicas entorno a conceptos como los desaparecidos o las víctimas de los bombardeos terroristas no van modificar en exceso estas conclusiones, no obstante conviene dejar constancia de algunos extremos.
El carnicero Charles Portal.
Tenemos a 1.272.000 de militares alemanes, presuntos desaparecidos que, en opinión de Bacque, son los exterminados en campos franceses y americanos para prisioneros alemanes. Mientras duró el conflicto militar, y dado que los alemanes respetaban la Convención de Ginebra con los prisioneros capturados a los occidentales, firmantes también de la misma, Washington  no se atrevió a masacrar a los prisioneros alemanes por miedo a posibles represalias con los 2 millones de soldados ingleses y americanos internados en campos alemanes. Sin embargo, una vez vencida Alemania, Eisenhower ideó el perverso concepto de F. E. D. (Fuerzas Enemigas Desarmadas) a fin de poder contraponerlo al de P. W. (Prisioneros de Guerra) y estar en condiciones de omitir los preceptos legales de la convención. No sólo eso, centenares de miles de P. W. pasaron como por ensalmo  a convertirse en F. E. D. a base de trucar las estadísticas poblacionales de los campos. ¿Cuál era la finalidad de dichas innovaciones conceptuales y trasiegos burocráticos? Simplemente, dejar a los prisioneros alemanes a merced del ocupante y sin que ninguna potencia protectora pudiera reclamar la fiscalización del funcionamiento interno de los campos, es decir, el respeto a la normativa humanitaria internacional relativa a los prisioneros de guerra. Según Bacque, el número de víctimas de lo que, en este concepto, para nosotros constituye sólo una fase más en el proyecto global de exterminio planificado, es de un millón. Como consecuencia de estas investigaciones y debates, se empezó a hablar del hoy ya famoso “vermisste Million”, que los aliados intentaron atribuir a los soviéticos pero cuya responsabilidad apunta más bien a los aliados franceses y americanos. Los ingleses, que habían masacrado a los civiles alemanes mediante bombardeos terroristas, se sometieron a la Convención de Ginebra en sus propias zonas de ocupación, a pesar de lo cual no denunciaron las atrocidades que se estaban cometiendo en los campos controlados directamente por Eisenhower y De Gaulle.
La obra de James Bacque desató en su momento una polémica que sigue abierta en la actualidad. Demostraremos en los próximos posts que los intentos de desacreditar a Bacque han fracasado y que, a partir de las cifras aportadas por especialistas sobre los que no pesa la menor sombra de duda en cuanto a seriedad y profesionalidad, puede hablarse de un plan de amputación étnica del pueblo alemán iniciado en 1941 (aunque ya existen antecedentes a finales de la Primera Guerra Mundial) y completado en 1949. Las actuales políticas de inmigración, las caídas de la tasa de natalidad en la República Federal Alemana, apuntan a una desaparición definitiva del pueblo alemán utilizando, en este caso, el arma letal de los “valores” (hedonistas, se entiende), pero ésta es ya otra historia.
Quizá la contribución más importante de aquél primer post de 23 de septiembre de 2009 no consistió, por tanto, en sumar las cifras de los diferentes conceptos de víctimas alemanas, sino en descubrir la existencia del plan de exterminio mismo. Evidentemente, las pruebas de que ese plan no son un invento o una fantasía del autor trascienden el mero indicio, de suerte que el silencio académico en torno a este escándalo, que afecta de forma directa a una interpretación oficial del holocausto cada vez más devaluada, tarde o temprano tendrá que ser roto, aunque sólo sea, como ocurrió con Bacque, para insultar a quienes esgrimimos la bandera de la verdad. Algunos insultos ya pudieron leerse en la entrada que entonces publicara Filosofía Crítica. Siguen ahí, no han sido suprimidos. En estos momentos, empero, disponemos de una larga lista bibliográfica que avala aquello que a la sazón dependía de la lectura de unos pocos autores, como De Zayas, Bacque, Friedrich o Macdonough. Podemos sostener, como hipótesis de trabajo, que la causa del holocausto fue el plan de exterminio del pueblo alemán, que el maltrato los judíos, sin alcanzar ni remotamente las cifras y métodos atribuidos al nacionalsocialismo en la versión oficial, fue la “venganza” por el plan Kaufman y los bombardeos terroristas de las ciudades alemanas interpretados por la inmensa mayoría del pueblo como la inexorable aplicación de dicho plan. A partir de ese momento, la indiferencia de los alemanes hacia el destino de los judíos se convirtió en una realidad cotidiana. Los aliados generaron, en fin, de forma consciente, las condiciones del distanciamiento “emocional” y moral que posibilitara el desprecio de las autoridades del Tercer Reich hacia una “discurso de los derechos humanos” cuya realidad había demostrado ser una farsa. ¿Puede afirmarse, después de lo sucedido en el mundo entre la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y nuestros días, que dicha normativa es algo más que un instrumento de propaganda al servicio del imperialismo de Washington y Tel Aviv? Que cada cual ensaye su respuesta, nosotros hace tiempo que emitimos la nuestra.
La tabla de Bellinger
A continuación examinaremos una a una las cifras de la tabla de Bellinger y las fuentes bibliográficas en que se basan.
(continuará / post en elaboración… si nos dejan)

…el asesinato del Zar y su familia…

9 de mayo de 2012 by

Sunday, 6 May 2012

Jacob Schiff’s connection to the murder of the Romanovs

“God has numbered the days of your reign and brought it to an end.”
Jacob H. Schiff, Jewish financier of the Russian revolutions, the murdered Tsar with his
family, and Heinrich Heine, Jewish poet and friend of the Rothschilds and Karl Marx

This is a photograph of a message written upon a wall in the cellar of the Ipatiev House where the Romanov family was murdered on July 17, 1918. The message written in German reads:

“Belsatzar ward in selbiger Nacht Von seinen Kuechter umgebracht”
(“Balthazar was, in this same night killed by his slaves”)
‘Belshazzar’s Feast’ by Rembrandt
The graffiti on the wall of the cellar is a line from Heinrich Heine’s poem ‘Balthazar’, about the biblical story of the prophet Daniel and the Babylonian king Balthazar (or Belshazzar). Balthazar was feasting and insulting the Jewish God by drinking wine from goblets ransacked from the Jewish Temple, when fingers of a human hand materialised and begin writing on the wall of Balthazar’s palace. The Jewish prophet Daniel was the only man who could read the writing on the wall, which read:
God has numbered the days of your reign and brought it to an end. 1
That night, Balthazar was slain, although it does not mention in the bible exactly how. 2
Heinrich Heine published this poem in 1827, in his collection entitled Buch der Lieder (Book of Songs). More about this and other Kabbalistic graffiti on the walls of the Ipatiev House can be read here. I quote from the site:

But the German for “Balthazar” is “Belsazar” without “t”. The addition of this “t” reveals the word “Tzar” (Belsatzar) and Heine’s poem then takes a strong meaning in this place…

Who could have written these words? One red guard of Ipatiev house? He would have been very cultured and had known the German language well.

The Jacob H. Schiff Connection to Heine’s Poem

From The New York Times, February 10, 1914: 3

On Monday, February 9th (1914), Jacob H. Schiff opened the lecture course which he founded at Cornell University (New York) last year by introducing Prof. Ernest Elster of the University of Marburg. In referring to Prof. Elster ‘s course on the Poet Heine, Mr. Schiff told how Heine was driven from his country through persecution and said: “One cannot be a true citizen of one’s country without being true to the faith one was raised in. Heine died as good a German as a Jew.” …

Mr. Schiff founded this lecture course last year by a gift of $100,000.

German born Jew, Jacob H. Schiff financed, and personally attended at least once, a seven week lecture course on the works of German Jewish poet Heinrich Heine, at New York’s Cornell University in early 1914. The lectures were given in the German language by Professor Ernest Elster. 4

As has been established again and again, a huge proportion of the Bolshevik leaders, including Trotsky, who seized power in the October Revolution of 1917, had rushed from New York City to Russia, in the weeks and months following the 1917 February Revolution which had overthrown of the Tsarist regime. Eight months after the Bolshevik October Revolution, the Romanov family was murdered in the cellar of the Ipatiev House by a squad led by the Russian Jew Yakov Yurovsky, and amongst the murderers was someone highly familiar with the works of Heinrich Heine, the German-Jewish poet much admired by Jacob H. Schiff.

Had the author of the graffiti, attended the lectures on Heine in New York, that were financed by Jacob H. Schiff? Or had he independently gained immense knowledge of Heine’s works, and just spontaneously decided to scrawl those words, which held so many separate and powerful meanings:
- The biblical “writing upon the wall” – The god of the Jews bringing to an end, the reign of another king of the goyyim – The BelsaTZAR being murdered by his slaves (the Bible claims Hebrews were slaves in Babylon) – The Jewish poem about an ancient bible story being acted out, as if it was a prophecy

Either way, the murder of the Tzar and end of the regime was clearly seen by its Jewish perpetrators as being the wish of the Jewish God, who Kabbalists believe lives within all Jews, and Jews alone.

Sources cited:

1. Daniel 5:26 2. Daniel 5:30 3. SCHIFF AT CORNELL.; Introduces Prof. Elster and Opens Lecture Course He Endowed. The New York Times. February 10th, 1914. Article also appears in The Reform Advocate, February 14th, 1914. The Reform Advocate. Vol. 47. 1914. p.18 4. As well as above see: CORNELL LECTURES ON HEINE. The Sun (NY). October 6th, 1913. Cornell Daily Sun. March 5, 1914. p.2

Discurso pronunciado el 1º de Mayo de 1933

5 de mayo de 2012 by
8 angelblanco   9 fuegofrío   10 montAlbo

by

Espantosa es la miseria que el pueblo alemán tiene tras si. Y no porque haya faltado la diligencia, ¡no! Millones de nuestro pueblo siguen trabajando como antes, millones de campesinos marchan tras el arado como antes, millones de obreros trabajan en el torno de banco, ante el retumbante yunque. ¡Millones de nuestro pueblo trabajan y otros millones anhelan trabajar, más no pueden! Decenas de millares ponen fin voluntariamente a una existencia que para ellos no parece contener más que dolores y miseria. Lo truecan por el otro mundo donde esperan encontrar más y mejores cosas que en la tierra. Tremenda es la desgracia que ha venido a buscarnos, dejando en todas partes el abatimiento y hasta la desesperación. Y nosotros nos preguntamos ¿por qué?

Es una crisis política. El pueblo alemán está en vías de decaimiento, todas sus fuerzas vitales las necesita para la lucha interior. La confianza en la fuerza de la propia voluntad, la propia fuerza, ha desaparecido. Millones dirigen la mirada hacia el resto del mundo con la esperanza de recibir de allá dicha y la salvación. El pueblo decae y en este decaimiento desaparece su fuerza vital, la fuerza para la afirmación de la vida. Los resultados de esta lucha de clases lo vemos alrededor de nosotros y debajo de nosotros y queremos aprender de ellos, pues una cosa hemos reconocido como primera presuposición para el restablecimiento de nuestro pueblo: ¡El pueblo alemán ha de volver a conocerse mutuamente!

Los millones de hombres divididos en profesiones, separados en clases artificiales, que, atacados de presunciones profesionales y locura de clases, no pueden comprenderse unos a otros, tienen que encontrar el camino de unos a otros. Una tarea extraordinaria, poderosa, ¡lo sabemos!. Cuando la locura ha sido defendida y predicada como idea política por espacio de 70 años, cuando la destrucción de la solidaridad popular ha sido casi una ley política 70 años seguidos, es difícil, sumamente difícil, querer cambiar el sentido de los hombres de un golpe. Sin embargo, no debemos desanimarnos ni desesperar. Lo que construyeron las manos del hombre, pueden derribarlo las manos del hombre, lo que inventó en un tiempo la insensatez humana, puede vencerlo y rehacerlo de nuevo una prudente sensatez.

Sabemos que este proceso de encontrarse unos a otros y comprenderse mutuamente no es cuestión de semanas o meses, ni siquiera de unos pocos años. Tenemos, empero, la inquebrantable voluntad de cumplir esta misión ante el pueblo alemán, estamos resueltos a conducir a los alemanes unos a otros, hasta empleando la fuerza si necesario fuese.

He aquí el sentido del 1 de mayo que a partir de hoy ha de ser celebrado en Alemania a través de los siglos, que en el día de hoy se encuentren unos a otros cuantos actúan en el gran engranaje de nuestra labor creadora nacional, y que una vez al año se estrechen las manos convencidos de que nada puede hacerse en tanto no contribuyan todos a la realización de esta labor. Y así, hemos elegido como lema de este día la máxima siguiente:

¡Honrad el trabajo y respetad al obrero!

Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que solo vive por el trabajo común de todos. Si millones creen poder sacar de la naturaleza del trabajo una deducción acerca de la dignidad de su portador, se encuentran en un amargo error. Hay decenas de millares entre nosotros que quieren hacer depender el respeto al individuo de la clase de trabajo que éste hace. ¡No! Lo decisivo no ha de ser lo que él crea o hace, sino como lo hace. Que entre nosotros hay millones que trabajan año por año, sin la esperanza de adquirir jamás riquezas digo más, sin ganar lo suficiente para llevar una vida sin apuros, no ha de ser motivo para los demás para no creerse dignos de ellos, pues solo su idealismo y abnegación son los que permiten y facilitan el ser y la vida de la colectividad. ¡Desgraciados de nosotros si llegase a desaparecer este idealismo en nuestro pueblo y el valor de los hombres se quisiera medir únicamente por los bienes terrenales que le ha deparado la suerte! El valor de nuestro pueblo no sería ya entonces tan grande ni su existencia tan larga.

000000000000000000000000000000000000000000000000000000

No es útil el explicar al obrero su importancia, el demostrar al campesino la necesidad de su existencia, el ir al intelectual, al trabajador mental para hacerles ver la importancia de su cometido y de su labor. Lo necesario es enseñar a cada clase social la importancia de la otra. Y así es preciso que vayamos a las ciudades a proclamar y anunciar la necesidad y la esencia del campesino alemán, que salgamos al campo y vayamos en busca de nuestra intelectualidad para hacerle ver la importancia de los obreros y trabajadores alemanes. Vamos a ver al obrero y al campesino para enseñarles que sin la inteligencia alemana no hay vida alemana; que todos juntos deben formar una gran comunidad: inteligencia, frente y puño, obreros, campesinos y ciudadanos.

El 1 de mayo ha de transmitir al mismo tiempo al pueblo alemán el reconocimiento de que: la aplicación y el trabajo solos no crean la vida si no se desposan con la fuerza y la voluntad de un pueblo. Aplicación y trabajo, fuerza y voluntad, actuando conjuntamente, solo cuando detrás del trabajo se levante el puño fuerte de la nación para proteger y amparar, puede venir la verdadera bendición.

Hay más, este día ha de hacerle comprender al pueblo alemán: ¡Pueblo alemán! Serás fuerte cuando seas uno, cuando hayas arrancado de tu corazón tus discordias y el espíritu de lucha de clases. Podrás poner detrás de tu trabajo una fuerza inaudita cuando enlaces tu trabajo con la voluntad de vivir de todo tu nacionalismo

Tenemos la firme resolución de que todo alemán, sea quien sea, rico o pobre, hijo de sabios o de obreros de fábrica, vaya una ve en su vida al trabajo manual para conocerlo, para que algún día pueda mandar aquí con más facilidad por haber aprendido ya antes a obedecer. No pensamos en eliminar el marxismo únicamente por fuera, exteriormente; estamos resueltos a privarlo de las presuposiciones. Queremos ahorrar los trastornos mentales a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Los trabajadores de la cabeza y de la mano no deben estar nunca unos contra otros. Por esta razón, exterminamos la soberbia y la presunción que se apoderan tan fácilmente del individuo y le hacen ver con desprecio a los camaradas que “solo” trabajan en el torno de banco, junto a la máquina o detrás del arado. Pero no basta que cada alemán conozca esta clase de trabajo, precisa también que el obrero manual sepa, a su vez, que también hay necesidad del trabajo mental. También a él hay que hacerle ver que nadie tiene derecho a menospreciar a los demás y creerse superior a ellos, sino que todo el mundo debe estar preparado para la gran comunidad.

En este año realizaremos por primera vez esta gran idea ética que enlazamos con el servicio de trabajo obligatorio. Y sabemos que algún día, cuando hayan transcurrido 40 años, habrá experimentado la palabra trabajo manual para millones de seres humanos la misma transformación que sufrió en un tiempo el concepto de lansquenete, en cuyo lugar hubo de ponerse el soldado alemán.

Otra de las grandes misiones que pensamos llevar a la práctica en este año es la liberación de la iniciativa creadora de los fatales influjos de los acuerdos de mayoría. No solo en el Parlamento, no, también en la economía. Sabemos que nuestra economía no podrá prosperar en tanto no se encuentre una síntesis entre la libertad del espíritu creador y el deber con respeto del pueblo todo. Nuestra misión consistirá asimismo, por tanto, en conceder a los tratados la importancia que les corresponde. El hombre no vive para los tratados y contratos, sino que estos existen para facilitar la vida del hombre. Finalmente harémos este año todos los esfuerzos posibles para recorrer la primera etapa del camino de una administración económica orgánica, partiendo del reconocimiento fundamental de que: “No hay encumbramiento que no empiece en la raíz de la vida nacional y económica, en el campesino”. De aquí parte el camino que conduce al obrero y finalmente a la inteligencia.

De aquí nace otra nueva tarea: la eliminación de la falta de trabajo procurando ocupación a los que no la tienen. La procuración de trabajo la dividimos en dos grupos. Primeramente la procuración del trabajo privado. Aquí emprenderemos este año una gran obra, la referente a la restauración de los edificios y casas alemanas para que centenares de millares tengan trabajo. En este momento y en este sitio vamos a apelar por primera vez al pueblo diciéndole : ¡Alemanes! No creáis que el problema de la procuración de trabajo se va a resolver en las estrellas. Vosotros tenéis también que ayudar y contribuir a su solución. Tenéis por confianza y prudencia que hacer lo que pueda dar trabajo. Cada uno tiene el deber personal de no vacilar en la creación de lo que necesita, de no esperar para mandar hacer lo que alguna vez tiene que mandar hacer. Cada empresario, cada propietario de casa, cada hombre de negocios, cada particular, tiene la obligación de acordarse del trabajo alemán. Si el mundo propala hoy falsas afirmaciones contra nosotros, si se proscribe el trabajo alemán, debemos esperar que el alemán se haga cargo él mismo de su trabajo.

¡Queremos trabajar y trabajaremos! Todo depende al fin del pueblo alemán mismo, de vosotros, de la confianza que tengáis en nosotros, depende de la fuerza con que os confeséis partidarios del Estado Nacional. Únicamente cuando todos seáis unos en la voluntad de salvar Alemania podrá encontrar el ciudadanos alemán su salvación de su patria.

¡Camaradas alemanes! Si el mundo está así contra nosotros, con tanta mayor razón debemos formar una unidad, con tanta mayor razón debemos asegurarle: ¡Podéis hacer lo que queráis! ¡Pero nunca nos doblegaréis, jamás nos obligaréis a reconocer un yugo! ¡El llamamiento a igualdad de derechos no lo apartaréis de nuestro pueblo! El pueblo alemán ha vuelto en si. ¡No tolerará en su seno a quienes no estén por Alemania! ¡Queremos merecer honradamente el nuevo encumbramiento de la nación por medio de nuestra aplicación, de nuestra perseverancia, de nuestra inconmovible voluntad! No imploramos del Omnipotente: “Señor, hacednos libres”. Queremos ser activos, trabajar, tratarnos como hermanos, luchar juntos, para que algún día llegue la hora en que podamos presentarnos ante el Señor y podamos decirle: “Señor, ya ves, nos hemos cambiado”. El pueblo alemán no es ya el pueblo sin honra, de la desvergüenza, de la anarquía, de la pusilanimidad de la incredulidad. No, Señor, el pueblo alemán es ya otra vez fuerte en su voluntad, fuerte en su perseverancia, fuerte para sobrellevar todo sacrificio.

http://www.estudiodehitler.com/2012/05/extracto-del-discurso-de-hitler-ante.html

Nota de Angelblanco: Este discurso fue pronunciado en el Día de la Fiesta del Trabajo, el d¡  1 de Mayo de 1933. Se trata de  un

Extracto del discurso de Hitler ante dos millones de trabajadores el 1 de Mayo de 1933

El texto aquí publicado está copiado del Blog MEIN FÜHRER, dedicado al estudio de Hitler, en donde se comenta la diversa bibliografía existente. No se pretende ensalzar ni promocionar la figura de Hitler. No se trata de un blog político.

Mein Führer

Discurso pronunciado el 1º de Mayo de 1933…

5 de mayo de 2012 by
8 angelblanco   9 fuegofrío   10 montAlbo

… por  A.H.

by

Espantosa es la miseria que el pueblo alemán tiene tras si. Y no porque haya faltado la diligencia, ¡no! Millones de nuestro pueblo siguen trabajando como antes, millones de campesinos marchan tras el arado como antes, millones de obreros trabajan en el torno de banco, ante el retumbante yunque. ¡Millones de nuestro pueblo trabajan y otros millones anhelan trabajar, más no pueden! Decenas de millares ponen fin voluntariamente a una existencia que para ellos no parece contener más que dolores y miseria. Lo truecan por el otro mundo donde esperan encontrar más y mejores cosas que en la tierra. Tremenda es la desgracia que ha venido a buscarnos, dejando en todas partes el abatimiento y hasta la desesperación. Y nosotros nos preguntamos ¿por qué?

Es una crisis política. El pueblo alemán está en vías de decaimiento, todas sus fuerzas vitales las necesita para la lucha interior. La confianza en la fuerza de la propia voluntad, la propia fuerza, ha desaparecido. Millones dirigen la mirada hacia el resto del mundo con la esperanza de recibir de allá dicha y la salvación. El pueblo decae y en este decaimiento desaparece su fuerza vital, la fuerza para la afirmación de la vida. Los resultados de esta lucha de clases lo vemos alrededor de nosotros y debajo de nosotros y queremos aprender de ellos, pues una cosa hemos reconocido como primera presuposición para el restablecimiento de nuestro pueblo: ¡El pueblo alemán ha de volver a conocerse mutuamente!

Los millones de hombres divididos en profesiones, separados en clases artificiales, que, atacados de presunciones profesionales y locura de clases, no pueden comprenderse unos a otros, tienen que encontrar el camino de unos a otros. Una tarea extraordinaria, poderosa, ¡lo sabemos!. Cuando la locura ha sido defendida y predicada como idea política por espacio de 70 años, cuando la destrucción de la solidaridad popular ha sido casi una ley política 70 años seguidos, es difícil, sumamente difícil, querer cambiar el sentido de los hombres de un golpe. Sin embargo, no debemos desanimarnos ni desesperar. Lo que construyeron las manos del hombre, pueden derribarlo las manos del hombre, lo que inventó en un tiempo la insensatez humana, puede vencerlo y rehacerlo de nuevo una prudente sensatez.

Sabemos que este proceso de encontrarse unos a otros y comprenderse mutuamente no es cuestión de semanas o meses, ni siquiera de unos pocos años. Tenemos, empero, la inquebrantable voluntad de cumplir esta misión ante el pueblo alemán, estamos resueltos a conducir a los alemanes unos a otros, hasta empleando la fuerza si necesario fuese.

He aquí el sentido del 1 de mayo que a partir de hoy ha de ser celebrado en Alemania a través de los siglos, que en el día de hoy se encuentren unos a otros cuantos actúan en el gran engranaje de nuestra labor creadora nacional, y que una vez al año se estrechen las manos convencidos de que nada puede hacerse en tanto no contribuyan todos a la realización de esta labor. Y así, hemos elegido como lema de este día la máxima siguiente:

¡Honrad el trabajo y respetad al obrero!

Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que solo vive por el trabajo común de todos. Si millones creen poder sacar de la naturaleza del trabajo una deducción acerca de la dignidad de su portador, se encuentran en un amargo error. Hay decenas de millares entre nosotros que quieren hacer depender el respeto al individuo de la clase de trabajo que éste hace. ¡No! Lo decisivo no ha de ser lo que él crea o hace, sino como lo hace. Que entre nosotros hay millones que trabajan año por año, sin la esperanza de adquirir jamás riquezas digo más, sin ganar lo suficiente para llevar una vida sin apuros, no ha de ser motivo para los demás para no creerse dignos de ellos, pues solo su idealismo y abnegación son los que permiten y facilitan el ser y la vida de la colectividad. ¡Desgraciados de nosotros si llegase a desaparecer este idealismo en nuestro pueblo y el valor de los hombres se quisiera medir únicamente por los bienes terrenales que le ha deparado la suerte! El valor de nuestro pueblo no sería ya entonces tan grande ni su existencia tan larga.

000000000000000000000000000000000000000000000000000000

No es útil el explicar al obrero su importancia, el demostrar al campesino la necesidad de su existencia, el ir al intelectual, al trabajador mental para hacerles ver la importancia de su cometido y de su labor. Lo necesario es enseñar a cada clase social la importancia de la otra. Y así es preciso que vayamos a las ciudades a proclamar y anunciar la necesidad y la esencia del campesino alemán, que salgamos al campo y vayamos en busca de nuestra intelectualidad para hacerle ver la importancia de los obreros y trabajadores alemanes. Vamos a ver al obrero y al campesino para enseñarles que sin la inteligencia alemana no hay vida alemana; que todos juntos deben formar una gran comunidad: inteligencia, frente y puño, obreros, campesinos y ciudadanos.

El 1 de mayo ha de transmitir al mismo tiempo al pueblo alemán el reconocimiento de que: la aplicación y el trabajo solos no crean la vida si no se desposan con la fuerza y la voluntad de un pueblo. Aplicación y trabajo, fuerza y voluntad, actuando conjuntamente, solo cuando detrás del trabajo se levante el puño fuerte de la nación para proteger y amparar, puede venir la verdadera bendición.

Hay más, este día ha de hacerle comprender al pueblo alemán: ¡Pueblo alemán! Serás fuerte cuando seas uno, cuando hayas arrancado de tu corazón tus discordias y el espíritu de lucha de clases. Podrás poner detrás de tu trabajo una fuerza inaudita cuando enlaces tu trabajo con la voluntad de vivir de todo tu nacionalismo

Tenemos la firme resolución de que todo alemán, sea quien sea, rico o pobre, hijo de sabios o de obreros de fábrica, vaya una ve en su vida al trabajo manual para conocerlo, para que algún día pueda mandar aquí con más facilidad por haber aprendido ya antes a obedecer. No pensamos en eliminar el marxismo únicamente por fuera, exteriormente; estamos resueltos a privarlo de las presuposiciones. Queremos ahorrar los trastornos mentales a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Los trabajadores de la cabeza y de la mano no deben estar nunca unos contra otros. Por esta razón, exterminamos la soberbia y la presunción que se apoderan tan fácilmente del individuo y le hacen ver con desprecio a los camaradas que “solo” trabajan en el torno de banco, junto a la máquina o detrás del arado. Pero no basta que cada alemán conozca esta clase de trabajo, precisa también que el obrero manual sepa, a su vez, que también hay necesidad del trabajo mental. También a él hay que hacerle ver que nadie tiene derecho a menospreciar a los demás y creerse superior a ellos, sino que todo el mundo debe estar preparado para la gran comunidad.

En este año realizaremos por primera vez esta gran idea ética que enlazamos con el servicio de trabajo obligatorio. Y sabemos que algún día, cuando hayan transcurrido 40 años, habrá experimentado la palabra trabajo manual para millones de seres humanos la misma transformación que sufrió en un tiempo el concepto de lansquenete, en cuyo lugar hubo de ponerse el soldado alemán.

Otra de las grandes misiones que pensamos llevar a la práctica en este año es la liberación de la iniciativa creadora de los fatales influjos de los acuerdos de mayoría. No solo en el Parlamento, no, también en la economía. Sabemos que nuestra economía no podrá prosperar en tanto no se encuentre una síntesis entre la libertad del espíritu creador y el deber con respeto del pueblo todo. Nuestra misión consistirá asimismo, por tanto, en conceder a los tratados la importancia que les corresponde. El hombre no vive para los tratados y contratos, sino que estos existen para facilitar la vida del hombre. Finalmente harémos este año todos los esfuerzos posibles para recorrer la primera etapa del camino de una administración económica orgánica, partiendo del reconocimiento fundamental de que: “No hay encumbramiento que no empiece en la raíz de la vida nacional y económica, en el campesino”. De aquí parte el camino que conduce al obrero y finalmente a la inteligencia.

De aquí nace otra nueva tarea: la eliminación de la falta de trabajo procurando ocupación a los que no la tienen. La procuración de trabajo la dividimos en dos grupos. Primeramente la procuración del trabajo privado. Aquí emprenderemos este año una gran obra, la referente a la restauración de los edificios y casas alemanas para que centenares de millares tengan trabajo. En este momento y en este sitio vamos a apelar por primera vez al pueblo diciéndole : ¡Alemanes! No creáis que el problema de la procuración de trabajo se va a resolver en las estrellas. Vosotros tenéis también que ayudar y contribuir a su solución. Tenéis por confianza y prudencia que hacer lo que pueda dar trabajo. Cada uno tiene el deber personal de no vacilar en la creación de lo que necesita, de no esperar para mandar hacer lo que alguna vez tiene que mandar hacer. Cada empresario, cada propietario de casa, cada hombre de negocios, cada particular, tiene la obligación de acordarse del trabajo alemán. Si el mundo propala hoy falsas afirmaciones contra nosotros, si se proscribe el trabajo alemán, debemos esperar que el alemán se haga cargo él mismo de su trabajo.

¡Queremos trabajar y trabajaremos! Todo depende al fin del pueblo alemán mismo, de vosotros, de la confianza que tengáis en nosotros, depende de la fuerza con que os confeséis partidarios del Estado Nacional. Únicamente cuando todos seáis unos en la voluntad de salvar Alemania podrá encontrar el ciudadanos alemán su salvación de su patria.

¡Camaradas alemanes! Si el mundo está así contra nosotros, con tanta mayor razón debemos formar una unidad, con tanta mayor razón debemos asegurarle: ¡Podéis hacer lo que queráis! ¡Pero nunca nos doblegaréis, jamás nos obligaréis a reconocer un yugo! ¡El llamamiento a igualdad de derechos no lo apartaréis de nuestro pueblo! El pueblo alemán ha vuelto en si. ¡No tolerará en su seno a quienes no estén por Alemania! ¡Queremos merecer honradamente el nuevo encumbramiento de la nación por medio de nuestra aplicación, de nuestra perseverancia, de nuestra inconmovible voluntad! No imploramos del Omnipotente: “Señor, hacednos libres”. Queremos ser activos, trabajar, tratarnos como hermanos, luchar juntos, para que algún día llegue la hora en que podamos presentarnos ante el Señor y podamos decirle: “Señor, ya ves, nos hemos cambiado”. El pueblo alemán no es ya el pueblo sin honra, de la desvergüenza, de la anarquía, de la pusilanimidad de la incredulidad. No, Señor, el pueblo alemán es ya otra vez fuerte en su voluntad, fuerte en su perseverancia, fuerte para sobrellevar todo sacrificio.

http://www.estudiodehitler.com/2012/05/extracto-del-discurso-de-hitler-ante.html

Nota de Angelblanco: Este discurso fue pronunciado en el Día de la Fiesta del Trabajo, el d¡  1 de Mayo de 1933. Se trata de  un

Extracto del discurso de Hitler ante dos millones de trabajadores el 1 de Mayo de 1933

El texto aquí publicado está copiado del Blog MEIN FÜHRER, dedicado al estudio de Hitler, en donde se comenta la diversa bibliografía existente. No se pretende ensalzar ni promocionar la figura de Hitler. No se trata de un blog político.

Mein Führer

¿Quién es el autor del siguiente discurso?

5 de mayo de 2012 by

Espantosa es la miseria que el pueblo alemán tiene tras si. Y no porque haya faltado la diligencia, ¡no! Millones de nuestro pueblo siguen trabajando como antes, millones de campesinos marchan tras el arado como antes, millones de obreros trabajan en el torno de banco, ante el retumbante yunque. ¡Millones de nuestro pueblo trabajan y otros millones anhelan trabajar, más no pueden! Decenas de millares ponen fin voluntariamente a una existencia que para ellos no parece contener más que dolores y miseria. Lo truecan por el otro mundo donde esperan encontrar más y mejores cosas que en la tierra. Tremenda es la desgracia que ha venido a buscarnos, dejando en todas partes el abatimiento y hasta la desesperación. Y nosotros nos preguntamos ¿por qué?

Es una crisis política. El pueblo alemán está en vías de decaimiento, todas sus fuerzas vitales las necesita para la lucha interior. La confianza en la fuerza de la propia voluntad, la propia fuerza, ha desaparecido. Millones dirigen la mirada hacia el resto del mundo con la esperanza de recibir de allá dicha y la salvación. El pueblo decae y en este decaimiento desaparece su fuerza vital, la fuerza para la afirmación de la vida. Los resultados de esta lucha de clases lo vemos alrededor de nosotros y debajo de nosotros y queremos aprender de ellos, pues una cosa hemos reconocido como primera presuposición para el restablecimiento de nuestro pueblo: ¡El pueblo alemán ha de volver a conocerse mutuamente!

Los millones de hombres divididos en profesiones, separados en clases artificiales, que, atacados de presunciones profesionales y locura de clases, no pueden comprenderse unos a otros, tienen que encontrar el camino de unos a otros. Una tarea extraordinaria, poderosa, ¡lo sabemos!. Cuando la locura ha sido defendida y predicada como idea política por espacio de 70 años, cuando la destrucción de la solidaridad popular ha sido casi una ley política 70 años seguidos, es difícil, sumamente difícil, querer cambiar el sentido de los hombres de un golpe. Sin embargo, no debemos desanimarnos ni desesperar. Lo que construyeron las manos del hombre, pueden derribarlo las manos del hombre, lo que inventó en un tiempo la insensatez humana, puede vencerlo y rehacerlo de nuevo una prudente sensatez.

Sabemos que este proceso de encontrarse unos a otros y comprenderse mutuamente no es cuestión de semanas o meses, ni siquiera de unos pocos años. Tenemos, empero, la inquebrantable voluntad de cumplir esta misión ante el pueblo alemán, estamos resueltos a conducir a los alemanes unos a otros, hasta empleando la fuerza si necesario fuese.

He aquí el sentido del 1 de mayo que a partir de hoy ha de ser celebrado en Alemania a través de los siglos, que en el día de hoy se encuentren unos a otros cuantos actúan en el gran engranaje de nuestra labor creadora nacional, y que una vez al año se estrechen las manos convencidos de que nada puede hacerse en tanto no contribuyan todos a la realización de esta labor. Y así, hemos elegido como lema de este día la máxima siguiente:

¡Honrad el trabajo y respetad al obrero!

Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que solo vive por el trabajo común de todos. Si millones creen poder sacar de la naturaleza del trabajo una deducción acerca de la dignidad de su portador, se encuentran en un amargo error. Hay decenas de millares entre nosotros que quieren hacer depender el respeto al individuo de la clase de trabajo que éste hace. ¡No! Lo decisivo no ha de ser lo que él crea o hace, sino como lo hace. Que entre nosotros hay millones que trabajan año por año, sin la esperanza de adquirir jamás riquezas digo más, sin ganar lo suficiente para llevar una vida sin apuros, no ha de ser motivo para los demás para no creerse dignos de ellos, pues solo su idealismo y abnegación son los que permiten y facilitan el ser y la vida de la colectividad. ¡Desgraciados de nosotros si llegase a desaparecer este idealismo en nuestro pueblo y el valor de los hombres se quisiera medir únicamente por los bienes terrenales que le ha deparado la suerte! El valor de nuestro pueblo no sería ya entonces tan grande ni su existencia tan larga.

000000000000000000000000000000000000000000000000000000

No es útil el explicar al obrero su importancia, el demostrar al campesino la necesidad de su existencia, el ir al intelectual, al trabajador mental para hacerles ver la importancia de su cometido y de su labor. Lo necesario es enseñar a cada clase social la importancia de la otra. Y así es preciso que vayamos a las ciudades a proclamar y anunciar la necesidad y la esencia del campesino alemán, que salgamos al campo y vayamos en busca de nuestra intelectualidad para hacerle ver la importancia de los obreros y trabajadores alemanes. Vamos a ver al obrero y al campesino para enseñarles que sin la inteligencia alemana no hay vida alemana; que todos juntos deben formar una gran comunidad: inteligencia, frente y puño, obreros, campesinos y ciudadanos.

El 1 de mayo ha de transmitir al mismo tiempo al pueblo alemán el reconocimiento de que: la aplicación y el trabajo solos no crean la vida si no se desposan con la fuerza y la voluntad de un pueblo. Aplicación y trabajo, fuerza y voluntad, actuando conjuntamente, solo cuando detrás del trabajo se levante el puño fuerte de la nación para proteger y amparar, puede venir la verdadera bendición.

Hay más, este día ha de hacerle comprender al pueblo alemán: ¡Pueblo alemán! Serás fuerte cuando seas uno, cuando hayas arrancado de tu corazón tus discordias y el espíritu de lucha de clases. Podrás poner detrás de tu trabajo una fuerza inaudita cuando enlaces tu trabajo con la voluntad de vivir de todo tu nacionalismo

Tenemos la firme resolución de que todo alemán, sea quien sea, rico o pobre, hijo de sabios o de obreros de fábrica, vaya una ve en su vida al trabajo manual para conocerlo, para que algún día pueda mandar aquí con más facilidad por haber aprendido ya antes a obedecer. No pensamos en eliminar el marxismo únicamente por fuera, exteriormente; estamos resueltos a privarlo de las presuposiciones. Queremos ahorrar los trastornos mentales a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Los trabajadores de la cabeza y de la mano no deben estar nunca unos contra otros. Por esta razón, exterminamos la soberbia y la presunción que se apoderan tan fácilmente del individuo y le hacen ver con desprecio a los camaradas que “solo” trabajan en el torno de banco, junto a la máquina o detrás del arado. Pero no basta que cada alemán conozca esta clase de trabajo, precisa también que el obrero manual sepa, a su vez, que también hay necesidad del trabajo mental. También a él hay que hacerle ver que nadie tiene derecho a menospreciar a los demás y creerse superior a ellos, sino que todo el mundo debe estar preparado para la gran comunidad.

En este año realizaremos por primera vez esta gran idea ética que enlazamos con el servicio de trabajo obligatorio. Y sabemos que algún día, cuando hayan transcurrido 40 años, habrá experimentado la palabra trabajo manual para millones de seres humanos la misma transformación que sufrió en un tiempo el concepto de lansquenete, en cuyo lugar hubo de ponerse el soldado alemán.

Otra de las grandes misiones que pensamos llevar a la práctica en este año es la liberación de la iniciativa creadora de los fatales influjos de los acuerdos de mayoría. No solo en el Parlamento, no, también en la economía. Sabemos que nuestra economía no podrá prosperar en tanto no se encuentre una síntesis entre la libertad del espíritu creador y el deber con respeto del pueblo todo. Nuestra misión consistirá asimismo, por tanto, en conceder a los tratados la importancia que les corresponde. El hombre no vive para los tratados y contratos, sino que estos existen para facilitar la vida del hombre. Finalmente harémos este año todos los esfuerzos posibles para recorrer la primera etapa del camino de una administración económica orgánica, partiendo del reconocimiento fundamental de que: “No hay encumbramiento que no empiece en la raíz de la vida nacional y económica, en el campesino”. De aquí parte el camino que conduce al obrero y finalmente a la inteligencia.

De aquí nace otra nueva tarea: la eliminación de la falta de trabajo procurando ocupación a los que no la tienen. La procuración de trabajo la dividimos en dos grupos. Primeramente la procuración del trabajo privado. Aquí emprenderemos este año una gran obra, la referente a la restauración de los edificios y casas alemanas para que centenares de millares tengan trabajo. En este momento y en este sitio vamos a apelar por primera vez al pueblo diciéndole : ¡Alemanes! No creáis que el problema de la procuración de trabajo se va a resolver en las estrellas. Vosotros tenéis también que ayudar y contribuir a su solución. Tenéis por confianza y prudencia que hacer lo que pueda dar trabajo. Cada uno tiene el deber personal de no vacilar en la creación de lo que necesita, de no esperar para mandar hacer lo que alguna vez tiene que mandar hacer. Cada empresario, cada propietario de casa, cada hombre de negocios, cada particular, tiene la obligación de acordarse del trabajo alemán. Si el mundo propala hoy falsas afirmaciones contra nosotros, si se proscribe el trabajo alemán, debemos esperar que el alemán se haga cargo él mismo de su trabajo.

¡Queremos trabajar y trabajaremos! Todo depende al fin del pueblo alemán mismo, de vosotros, de la confianza que tengáis en nosotros, depende de la fuerza con que os confeséis partidarios del Estado Nacional. Únicamente cuando todos seáis unos en la voluntad de salvar Alemania podrá encontrar el ciudadanos alemán su salvación de su patria.

¡Camaradas alemanes! Si el mundo está así contra nosotros, con tanta mayor razón debemos formar una unidad, con tanta mayor razón debemos asegurarle: ¡Podéis hacer lo que queráis! ¡Pero nunca nos doblegaréis, jamás nos obligaréis a reconocer un yugo! ¡El llamamiento a igualdad de derechos no lo apartaréis de nuestro pueblo! El pueblo alemán ha vuelto en si. ¡No tolerará en su seno a quienes no estén por Alemania! ¡Queremos merecer honradamente el nuevo encumbramiento de la nación por medio de nuestra aplicación, de nuestra perseverancia, de nuestra inconmovible voluntad! No imploramos del Omnipotente: “Señor, hacednos libres”. Queremos ser activos, trabajar, tratarnos como hermanos, luchar juntos, para que algún día llegue la hora en que podamos presentarnos ante el Señor y podamos decirle: “Señor, ya ves, nos hemos cambiado”. El pueblo alemán no es ya el pueblo sin honra, de la desvergüenza, de la anarquía, de la pusilanimidad de la incredulidad. No, Señor, el pueblo alemán es ya otra vez fuerte en su voluntad, fuerte en su perseverancia, fuerte para sobrellevar todo sacrificio.

http://www.estudiodehitler.com/2012/05/extracto-del-discurso-de-hitler-ante.html

Nota de Angelblanco: Este discurso fue pronunciado en el Día de la Fiesta del Trabajo, el d¡  1 de Mayo de 1933. Se trata de  un

Extracto del discurso de Hitler ante dos millones de trabajadores el 1 de Mayo de 1933

El texto aquí publicado está copiado del Blog MEIN FÜHRER, dedicado al estudio de Hitler, en donde se comenta la diversa bibliografía existente. No se pretende ensalzar ni promocionar la figura de Hitler. No se trata de un blog político.

Mein Führer

“Feminismo” = Odio a la mujer y a la maternidad

16 de abril de 2012 by

Copio de Alerta Digital un interesante artículo firmado por Pedro Rizo, titulado

Sobre lesbos y el feminismo:

Lesbianismo y movimientos feministas son temas diferentes aunque suelen fortalecerse entre sí: la homosexualidad femenina encuentra escudo en el feminismo y con frecuencia el feminismo viene determinado por aquella. El feminismo al que nos vamos a referir nada tiene que ver con la justa igualdad de derechos basada en la ley natural… Arrancando de este punto de igualdades legales y, puesto que los ejemplos me hacen más inteligible, les propongo consideremos la igualdad según la ley natural desde uno de los “progresos” jurídicos de nuestro siglo: la despenalización del adulterio. Para ello trataremos de explicar por qué en el reciente pasado —reciente pues yo lo tuve que aprender—, el adulterio no era tratado igual en una mujer que en un hombre.

Por supuesto, el adulterio es la misma falta para ambos cónyuges: una deslealtad, una traición. El mismo delito, el mismo desprecio al sacramento católico y al Decálogo. La distinción radica en sus consecuencias sociales y económicas. Si el hijo procede del adulterio del marido, éste no puede protegerle sin la aquiescencia de la esposa y de los hijos legítimos del matrimonio. Por el contrario, cuando el adulterio es de la mujer, ésta sí puede engañar a toda la familia y hacer del hijo adulterino un legítimo heredero junto a los otros hermanos. Así, al ocultar que el hijo no es fruto del matrimonio, la mujer suma el fraude a la deslealtad. La injusticia está en que ese hijo es producto extraño al contrato matrimonial; vehículo inocente de una estafa puesto que la esposa infiel con él roba a los genuinos herederos. El Derecho tradicional, tan tradicional que se basa en el Romano, tan Derecho que se basa en el Natural, consideraba sabiamente las consecuencias de las distinciones naturales de los sexos. De esta manera queda reflejado que no puede pretenderse una igualdad universal en lo que Dios creó con naturalezas singulares.

Por eso yo creo que el feminismo no es un movimiento reivindicativo de igualdades sino un trasplante de la lucha de clases comunista a un cauce, la mujer, de rendimientos seguros para la destrucción de nuestra civilización. Atizando la lucha de los sexos —”feminismo” contra “machismo”— se garantiza la destrucción de valores de una cultura que se fundamenta en la familia.

Aprovechemos para repetir que comunismo y progresismo (la misma cosa según actúe en el ámbito laico o eclesial), son los grandes manipuladores utilitaristas de la mujer. Y en las comunidades eclesiásticas este disturbio es un nuevo ariete dirigido contra la estructura de la población religiosa… Sobre todo injusto contra una institución, la Iglesia, que fue la primera impulsora de la liberación de la mujer. Podríamos proponer que las feministas fueran a la India a luchar por sus derechos… pero también hay otras culturas para las que el progresismo feminista dio recientemente muestras asombrosas de solidaridad, tal que por la defensa de Irak o, antes, de Afganistán.

«La cultura mahometana [...] no otorga a la mujer la posición privilegiada que siempre ocupó en la civilización cristiana. El Corán apenas si la considera como ser humano; divide a la humanidad en doce órdenes, de los cuales el undécimo comprende a los ladrones, brujos, piratas y borrachos, y el más bajo, el duodécimo, a las mujeres. Inferiores incluso a caballos y camellos.» (W.T. WALSH).

Las feministas que rechazamos son esas mujeres insaciables de revancha y amarguras las cuales, destacadas sólo por la demanda de derechos que la Iglesia promovió en mayor grado que nadie.

Feminismo y matrimonio

Desde su promoción sistemática a finales del s.XIX, y la explosión del comunismo que ahora las rentabiliza, las feministas han aportado a la sociedad la vulneración del que antes fuera refugio sagrado del ser humano y ahora aparente catarata de desgracias: el matrimonio. El feminismo ha esparcido sus supuestas igualdades entre hombre y mujer en todos los ambientes pero, en particular, en el matrimonio con una guerra estúpida de comparación con el marido, al que no saben si desear se parezca a una oveja (y llamarle calzonazos) o a un león (y llamarle machista).

En este ámbito de matrimonio y familia, siempre sagrado, no se olvide, (sagrado incluso para los ateos) el feminismo se vuelve para la mujer una lucha de despropósitos porque se origina en una inconsciente rebeldía contra su propio papel. Este motín está en la inercia, y en esto se yerra en ambos lados, de considerar los papeles individuales aislados y no integrantes de la unidad conyugal. Porque el matrimonio es santificador a partir del momento en que el «yo» se subordina al «nosotros-dos». Si uno de los dos cónyuges mira su matrimonio como una aventura individual ya está abandonándolo al fracaso; pero si ambos lo miran como aventura que comparte defectos y limitaciones éste se hace indisoluble, no habrá nada que lo rompa: ni los enfados, ni los problemas, ni la sociedad. La adecuación de papeles se hace espontánea, el respeto profundo a cada cual se sobreentiende según la jerarquía de según qué responsabilidades se asumen y se cumplen. Por el contrario, el feminismo induce a romper la realidad unitaria del matrimonio; impide la complementariedad de dos naturalezas distintas; crea en la mujer, o en el hombre, la insatisfacción permanente; abona la discordia que surge principalmente de rupturas internas de cada individuo… Por eso veo como una gran equivocación, muy peligrosa para la solidez del matrimonio y de la familia, que haya obras cuyo apostolado hacia los casados se enfoca separadamente.

El matrimonio debe al feminismo el gran “progreso” de que antes todo se compartía y ahora cualquier unión se inicia con la separación de bienes, hasta para las ruedas de una bicicleta. Y ha igualado a los dos sexos en cosas tan raras como que los maridos acompañen a la esposa en el paritorio —”Que se enteren de lo que significa parir— donde sólo estorban al equipo médico. ¿Y esto por qué? Porque las feministas no quieren mejorar a los hombres sino herirles, humillarles o destruirles.

El feminismo activista, hijo del progresismo, nieto del comunismo y de la lucha de clases ha inculcado una animadversión a los hombres que en natural reacción les aleja a ellos también del matrimonio. Daño que se vuelve contra las mujeres pues los jóvenes las desidentifican subconscientemente de su papel tradicional. Se explica así la prevención, hasta hoy inédita, de muchos jóvenes a comprometerse con chicas que por estúpido mimetismo sólo consiguen transmitirles desconfianza hacia un proyecto total de vida. Porque, desgraciadamente, por todos los estratos sociales el feminismo ha excitado el abandono de la fe religiosa en las madres, o ha ridiculizado a las esposas que realzan el papel de sus maridos. Tal vez por estas insuficiencias, es decir por la actual carencia de la educación clásica, o por la secularización que la misma Iglesia progresista respaldó es por lo que la mujer seducida de feminismo acaba en monstruo malhumorado, sin paz ni dulzura, ignorante de los sentimientos maternales que no necesitan de los hijos para desarrollarse. Y, en alto porcentaje, para acabar en la más oscura soledad; cosa muy diferente a una legítima independencia.

El feminismo y la Iglesia; las sacerdotisas

¿Será verdad que el feminismo ha infectado también a la Iglesia? La respuesta es sí. Precisamente la enfermedad feminista no es en la Iglesia una novedad. Nada menos que en el s.IV un gallego llamado Prisciliano, Obispo de Ávila, postulaba lo que ahora promueve el progresismo: las mujeres mezcladas al retortero en tareas sagradas; un igualitarismo destructor de la clase sacerdotal y la consecuente reivindicación del sacerdocio femenino. Si parece que fuera hoy… ¡Cuánto “progresamos” con el progresismo!

Una cosa que complace mucho a las feministas es la debilidad de algunos despistados, entre ellos considerable número de obispos, que todavía predican en sus claves de lenguaje “afeminado”: “Hermanos y hermanas”, “amigos y amigas”… confundiendo sexo con género gramatical. Algunos llegan a dirigirse a Dios enmendándole la plana al mismísimo Jesucristo: nada de “Padre nuestro” sino “padre y madre nuestros”. Entre las religiosas feministas hay pasos aún más audaces. No sólo quieren eliminar el “lenguaje machista” sino que, ya puestas, exigen que Dios sea mujer. Les es intolerable que Cristo se refiera al Altísimo como padre. ¡Tiene que ser madre y altísima…! Para esto aducen que el Antiguo Testamento cita a Dios como madre: «Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros.» (Is 66, 13) O esta otra: «¿Acaso olvida una mujer a su bebé sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.» (Is 49, 15) Como vemos, estas metáforas del profeta Isaías sobre la ternura de Dios con la ciudad de Jerusalén (o con nosotros), el feminismo las secuestra para sí.

En esto de feminizar a Dios la innovación feminista no agota las sorpresas. En tal camino hacia la nada un hito estupendo fue la intentona de una monja de no sé donde que pretendía que la Trinidad, las tres personas, tenía un único componente femenino. Que el mismo Espíritu Santo es en realidad «la Espíritu Santa». Extravagancia que no es nueva —¡Ah, el progreso!— pues ya la presentaban unos herejes llamados “Obscenos” (qué sugerentes…) que imaginaban mujer a la tercera persona, e incluso la adoraban encarnada en una de sus sectarias. Con lo que tendríamos, como dice el Prof. Romano Amerio, que la Virgen María habría sido cubierta por la fuerza de un ser femenino y Jesús sería hijo de dos féminas. «Y como la tercera persona, el Espíritu Santo, procede del Hijo tendríamos que la madre del hijo fue originada por éste».

¿Qué se buscará con estas tonterías? Es sabido que muchas propuestas suelen secundarse con total ignorancia de lo que esconden detrás. Por lo que puede que no sea casualidad que la “teología feminista”, que impone en el lenguaje el uso doblado del género, se suscite por doctores que también se destacan permisivos con la homosexualidad. Y esto es probablemente, al menos es sospechoso, porque piensen que si a Dios lo imaginamos bisexual, en lugar de asexuado como enseñó Jesucristo (Mt 22, 30) fácilmente aceptaremos la generalización de la homosexualidad…

Otro argumento (?) para reivindicar el sacerdocio femenino es: «Si el Mesías se hubiera encarnado en este tiempo habría elegido el sexo femenino». Bueno, para empezar digamos que si Cristo no se hubiera encarnado en la Palestina de aquel tiempo es seguro que hoy no existiría esto que llamamos feminismo. Si sentamos que las religiones son cauce de civilizaciones podemos responder que si no fuera por la cristiana habríamos adoptado tal vez las tendencias hindúes, budistas… O ninguna, y nuestra civilización sería digna de los nueve libros de Heródoto. Pero centremos el tema diciendo que el Mesías no fue prometido en la persona de una mujer sino en la de un hombre. Y fue así aun a pesar de que para el pueblo hebreo no habría sido extraordinario el anuncio de un Mesías-mujer pues en su historia cuentan con ejemplos magníficos de heroínas, como Ester o Judit. No fue eso el plan de Dios sino que los profetas señalaron siempre a un libertador, un redentor… “un varón de dolores” cuya condición masculina se hace más evidente en que a Cristo se le anunció como “Cordero de Dios”. Aparte de que mucho tiempo antes de la Encarnación ya se había regulado que el holocausto pascual debería hacerse con un cabrito o cordero machos. Todo esto es más importante si lo relacionamos con el sacerdote católico del que sabemos que cuando consagra lo hace in persona Christi, en la persona de Cristo. De tal manera que, fuera cual fuere la ficción que buscásemos, mientras a Cristo-Jesús se le reconozca como Cordero de Dios sacrificado en una cruz, Cristo seguirá siendo hombre en todo sacerdote de la Iglesia. Precisamente esto nos lleva a descubrir cuál es en verdad el peligro mayor del sacerdocio femenino, pues, como bien puede deducirse, según más aceptemos que la mujer pudiera algún día ejercerlo, más fácil nos será admitir que Jesucristo no es Dios. (Esto se demuestra en que los ensayos de sacerdocio femenino sólo se producen en las sectas que no creen o niegan la Eucaristía.)

En definitiva, lo que la Trinidad escogiera para redimir nuestra culpa y enseñarnos a vivir para siempre, no vamos a cambiarlo ahora por capricho de mediocres en un sacerdocio de mujeres. Vaya enmienda más tonta. Estos viejos afanes por destruir la esencia del sacerdocio católico —Cristo hombre actuante en un sacerdote hombre— desvelan el porqué de que tantos curas progresistas, o paletos amantes de novedades, introdujeron la moda de las niñas monaguillas. Por lo mismo, también debería revisarse el exagerado protagonismo de la mujer en lugares antes reservados a solo sacerdotes, en especial ese su afán por ser “ministros” de la comunión.

La mujer como premio o como castigo

Mala estadística es para las feministas no destacar precisamente como amas de casa ni como madres de familia. Si conocen la maternidad es como “experiencia vital”, como quien monta en globo, y a ser posible con un padre de alquiler para mayor ironía de su “aversión al macho”. Por eso no puedo terminar este capítulo sin decir que el verdadero amor a la mujer empieza por reconocer de su genuina condición femenina un regalo espléndido para todos, incluyéndolo referido para sí mismas. Debemos proclamar que son el adorno más bello de la naturaleza, la creación espiritual que mejor acompaña el alma del hombre, la reina anónima pero efectiva del mundo, el primer refugio al que siempre deseamos volver. Porque desde la familia que sólo de la mujer surge se sostiene toda nuestra civilización; porque las casas con mujer —no los talleres, no las oficinas— son todavía fuente de orden social y al abrigo de su fe vivero de vocaciones. Me refiero a las mujeres normales, las femeninas, sin traumas psíquicos ni resquemores antimachistas; hablo de esas criaturas únicas que nos llenan de vida la vida y con los hijos nos regalan la perdurabilidad.

La mujer femenina, en oposición al odio destructor que atiza el feminismo, cuando se siente “metafísicamente” enamorada sabe, ella sola entre todas las del mundo, lo que “su hombre” vale. Y no hay nada superior a esa fuerza, que le da el cielo, para fabricarnos una cámara de oxígeno con la que curar todas nuestras gangrenas, por ellas el hijo que nos aprieta el meñique atrapa un torrente desconocido de energías y superación. Por supuesto, la mujer se enamora mucho físicamente, creo yo que más apasionadamente aún que el hombre pero, porque es femenina, más todavía con su alma de la nuestra. Y ese amor de lo que hay dentro de ellas hacia lo que descubren dentro de nosotros —y que siempre ignoramos— les infunde la tarea de volvernos a hacer. En cierto modo, la mujer está siempre “dándonos a luz”. A propósito de feminidad y de dar a luz ¿puede entenderse de alguien que no siendo una mujer-mujer llegue a aceptar la muerte para que su hijo viva? Este dilema suele presentarse cuando la gestación coincide con la urgencia de un tratamiento de radiaciones con el que atajar un cáncer y la madre, en muchos casos joven, guapa y rica, prefiere negarse al aborto terapéutico y afrontar un seguro resultado mortal. No sé bien si en este mundo habrá mejor ejemplo de fe, de amor de tantos quilates como el que ofrecen esas mujeres en protección de su hijo al que parece digan: “No temas, mi bebé, que tú estás a salvo”. Aquí no hay amor a un ego despechado, ni resignación a una fatalidad —que no existe pues se conoce— sino mucho amor a la vida, por sí misma y por sus calidades de eternidad. Porque no escogen morir por un instinto maternal salvaje sino por el máximo amor de dar vida al nuevo heredero del reino de Dios que llevan en su vientre. De ellas dicen las Escrituras que el rey de todo lo creado las resucitará a una vida eterna. (II Mac 7, 9).

Así, también, es la mujer alegoría viva de nuestra resurrección (Jn 16, 21) y una maravilla por donde quiera que se la mire. Muestra de lo que Dios nos tiene preparado para después de este mundo. Porque en definitiva eso es la mujer, sobre todo la clásica mujer cristiana, un don de Dios al hombre que gracias a la cultura de la fe se hace más hombre sirviéndolas. Algo inimaginable dentro del feminismo y sólo posible en la feminidad. En su tremendo error las feministas son el negativo de la foto, se hacen hombrunas, defienden los derechos para el aborto, usan de la religión para introducir en las más santas comunidades la lucha de clases y tras ella el orgullo hasta la desviación lésbica. Por eso, y en pura perversión de autodefensa, desprecian a la mujer que dicen defender.

«Joder, joder, joder…

Ni sé quién eres ni me importas.

Nunca me has interesado lo más mínimo,

y hoy tengo que conocerte por narices,

sin ningún deseo por mi parte.

Me suenas a silla de ruedas, a baba caída,

a mujer desvencijada colgada de marido santo…,

a vida en deterioro, a sacrificio por los suyos,

a lata, a carga, a dolor interior y a fealdad exterior.

[...] En concreto te pongo la cara de una mujer joven,

deforme, que pasea desmadejada, con un marido apuesto

y una niña preciosa, a la que su mamá lleva el cubito torcido…» […]

Parece como si estos versos hubieran sido escritos por una endemoniada… No se entiende tanto odio, tanto desprecio a la mujer tradicional. Claro que no necesariamente hemos de asociar a la autora a nuestras reflexiones pero sí parece que su hierro visible denuncia el desabrimiento de las mujeres hundidas en el progresismo feminista. El miedo al sexo contrario en una especie de huida hacia delante desde sus tormentos les pervierte todo enfoque natural de la relación entre los sexos. Y en la Iglesia son de las que muerden la mano que les da de comer tratando de subvertir la abnegación del cumplimiento de las reglas, de la oración y de la caridad. A este convencimiento llegamos con sólo oírlas. Así cuando la representante de la Asociación de Teólogas Españolas, doña Mercedes Navarro, nos asegura: «La teología feminista española debe mucho al mejor pensamiento de sus feministas, ateas o agnósticas en su mayoría, filósofas y sociólogas particularmente, que se atrevieron a confrontar críticamente a las mujeres católicas practicantes con sus preguntas y sus desafíos».

¿Qué atrevimientos y qué desafíos? En muchos casos el origen de sus “confrontaciones” no es más que el desorden de sus conciencias, de su abandono a debilidades que, siendo comunes a todos los humanos, quieren presentarnos como opciones encomiables y, en el colmo de la desfachatez, que lo enfermizo sea ejemplo de salud y sinceridad.

Contrastar el error del feminismo con la realidad de la mujer nos lleva a sucumbir al encanto de lo femenino, a redescubrir las mujeres siempre bellas en su condición, cuando lo son por dentro para iluminar su belleza externa. Hermosas joyas salidas de las manos de Dios en el corazón, en la inteligencia, en el alma… Descubro humildemente que yo también me siento “feminista” y aturdido de la suerte de que exista “la mujer”; de que el mundo tenga mujeres. (—Pero ¿existen… ésas que usted dice? —Yo aseguro que sí. Y a millones). Que los hombres seamos la diana de sus sueños nos hace agradecidos de por vida al inmerecido don celestial de su amor. Hasta me gusta que de entre mis cromosomas sean la mitad equis femeninas… (Sin duda, el único caso en que me felicito de que todas sean lesbianas.)

La mujer-mujer capaz de ser femenina sin merma de la más fuerte virilidad, la mujer verdadera en toda su feminidad es para todos nosotros el otro aliento del Creador que nos completa. Cuando quiere, su amor ya no procede sólo del enamoramiento, tan irracional como rayo que la educación apenas domina, sino que, como nuevo Franklin se asienta en la formación cristiana que hace útil energía de lo que sólo sería pasión devastadora. Pienso que nuestras mujeres, las mujeres cristianas, nacidas y educadas en familias cristianas, sin perder la seducción de las diosas de la Grecia clásica, nos reviven aquellos mármoles como cálidos templos del Espíritu Santo. Madres, novias, esposas… jardines permanentes de la cotidianeidad. Leales en devolver crecida la buena intención de lo que tan mal les ofrecimos… Para todas las mujeres, pero especialmente para la mujer cristiana, merece ser verdad aquel epitafio que Mark Twain imaginó para Eva escrito por Adán: «Dondequiera que ella estuvo, estuvo el Paraíso».

Sean siempre benditas. Que nadie les cambie el chip.

Fíjense ahora en la sugerencia de que lucha de clases y violencia de género son una misma cosa. No en balde Marx y Engels programaron: «Disociar la familia burguesa y organizar la lucha de clases es la esencia de la Revolución.» Para cruel evidencia de sus mentiras los principios comunistas introducidos con calzador en la Iglesia, a través del progresismo, son los fieles agentes de la lucha de clases. Y, de entre ellos, las huestes feministas las más ciertas autoras de la violencia de género.

http://www.alertadigital.com/2012/04/11/el-progresismo-y-la-homosexualidad-i/

 

Günther Grass actúa como profeta

5 de abril de 2012 by

…Porque creía que mi origen alemán:

 El tambor de Grass en fuego cruzado

 
 

Por Giovanni B. Krähe

El autor del “tambor de hojalata”, el premio Nobel Günter Grass, vuelve a la carga como en sus viejos tiempos. El poema-panfleto, que a continuación reproducimos revisado, ha sido publicado ayer por Grass en Alemania, Italia y España, causando un debate político-cultural sin precedentes en Alemania. La clase política unida en un único frente (izquierda, centro, derecha, Verdes “ecologistas”, comunidad judía, diplomacia, intelectuales sionistas, caviares ocasionalistas de todos los colores) han cerrado filas compactas para declarar el poema “irritante”, “desproporcionado”, “ciencia ficción”, “nazista” y demás epítetos que recuerdan el suave y dulce sabor de la vieja contra-propaganda de antaño. La crítica común principal que se oye en coro es la de ser un poema de odio “antisemita” ¿Será, lo será? No nos parece o lo dirá el lector. Hacer pasar una crítica en forma de poema a la política exterior de Israel como un texto “antisemita” es un hueso que puede ser lanzado al lector distraído o amodorrado. Grass mismo se anticipa bien en el poema y avisa al lector al respecto, antes que los críticos lancen ese viejo hueso a la mano para que el lector ocasional corra emocionado tras de él.

La verdad es que Grass, gracias al rol público que le da el premio Nobel, le ha “malogrado la fiesta” a la prensa escrita y televisiva europea que casi tenían en puño a la opinión pública europea, completamente anestesiada de propaganda anti-iraní y pro-israel, sobre todo en este periodo que se prepara la inminente acción militar contra Irán, antes o después de las elecciones americanas. Que salga justamente ahora un Nobel a remover el sopor, fastidia, sí, y mucho. ¿Saldrá a defenderlo nuestro “Grass latinoamericano”, Vargas Llosa, o pensará que “ya aportó su cuota” con ese librito insignificante sobre el tema Medio oriente que fue su “Diario de Irak”? Un mensaje a los autores que pueden alzar la voz, Grass lo da: “cabe esperar además que muchos se liberen del silencio”, escribe Grass. ¿Se liberará de su silencio Vargas Llosa? Lo dudamos.

A los alemanes Grass les escribe algo muy intresante, porque sutil (subrayado nuestro): ¿Por qué he callado hasta ahora? Porque creía que mi origen, marcado por un estigma imborrable, me prohibía atribuir ese hecho, como evidente, al país de Israel. En otras palabras Grass nos dice que callaba porque creía que su origen alemán, marcado por el estigma del pasado y la culpa colectiva, le prohibía criticar a Israel. Ahora ya no cree y lo hace. En efecto, criticar al sionismo en Alemania no pasa como una crítica cualquiera, porque simplemente es una crítica imposible: pasa inmediatamente como la crítica de un nazi o de un extremista de derecha. ¿Será, lo será Grass? ¿será tal vez el viejo orgullo del jovencito Waffe-SS que regresa del pasado como están escribiendo a metralleta sus críticos ahora para distraer al lector del contenido del poema?

El pedigrí posmoderno nons indica en estos casos que un texto-artículo es una “obra abierta” (Eco) sobre la cual se debe “deliberar” eternamente para “apropiarse” hermenéuticamente del sentido, según comunes “pretensiones de validez”. Escogiendo estratégicamente la forma de un poema para comunicar un artículo político en realidad, El autor Grass no expone un texto a la crítica “deliberativa” de lo ya catalogado como criterios de lo verdadero o falso en la opinión pública. Grass más bien expone el lector al descubrimiento activo (emocional si se quiere) de ambos criterios (o de ninguno). Pero La razón de la reacción alharaquienta, verdaderamente desproporcionada, de la prensa cultural alemana y europea no es demasiado sutil, es completamente otra en realidad, de mera Realpolitik. El tema del “origen alemán”, el “peso de la memoria” y demás, es un viejo tema que tiene que ver con ese otro hueso que es la historia, la historia alemana para principiantes. La reacción local alemana es otra y se comprende realmente cuando Grass afirma en su poema precisamente algo actualísimo y “políticamente incorrecto” que pocos dicen, como bien afirma Grass, es decir, la venta-exportación de submarinos militares Dolphin (los mejores en la actualidad) de parte de Alemania a Israel. Alemania “expía” el pasado “que no pasa” (Nolte) de esta forma singular. Si vemos bien, Grass en realidad no niega la máxima civil-pedagógica de la culpa colectiva en su poema, más bien escribe porque no quiere cargar con otra culpa colectiva: “Grass se interroga, rodeándose de cautelas, si esa forma de expiar el pasado no podría engendrar nuevas culpas” (María Ridao). A continuación el poema. Retocamos ligeramente algunas partes de la versión que ha publicado el País. La versión original alemana es mucho más incisiva que la versión publicada (en nota el subtexto).

 
 

Por qué guardo silencio, por qué callo demasiado tiempo

sobre lo que es manifiesto y se utilizaba

en juegos de guerra a cuyo final, como supervivientes,

solo acabamos como notas a pie de página (1).

Es el supuesto derecho a un ataque preventivo

el que podría exterminar al pueblo iraní,

subyugado y conducido al júbilo organizado

por un fanfarrón,

porque en su jurisdicción se sospecha

la fabricación de una bomba atómica.

Pero ¿por qué me prohíbo nombrar

a ese otro país en el que

desde hace años —aunque mantenido en secreto—

se dispone de un creciente potencial nuclear,

fuera de control, ya que

es inaccesible a toda inspección?

El silencio general sobre ese hecho,

al que se ha sometido mi propio silencio,

lo siento como gravosa mentira

y coacción que amenaza castigar

en cuanto no se respeta;

“antisemitismo” se llama la condena.

Ahora, sin embargo, porque mi país,

alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez

por crímenes muy propios

sin parangón alguno,

de nuevo y de forma rutinaria, aunque

enseguida calificada de reparación,

va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad

es dirigir ojivas aniquiladoras

hacia donde no se ha probado

la existencia de una sola bomba,

aunque se quiera aportar como prueba el temor…

digo lo que hay que decir.

¿Por qué he callado hasta ahora?

Porque creía que mi origen,

marcado por un estigma imborrable,

me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,

al país de Israel, al que estoy unido

y quiero seguir estándolo.

¿Por qué solo ahora lo digo,

envejecido y con mi última tinta:

Israel, potencia nuclear, pone en peligro

una paz mundial ya de por sí quebradiza?

Porque hay que decir

lo que mañana podría ser demasiado tarde,

y porque —suficientemente incriminados como alemanes—

podríamos ser cómplices de un crimen

que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa

no podría extinguirse

con ninguna de las excusas habituales.

Lo admito: no callo más

porque estoy harto

de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además

que muchos se liberen del silencio, exijan

al causante de ese peligro visible que renuncie

al uso de la fuerza e insistan también

en que los gobiernos de ambos países permitan

el control permanente y sin trabas

por una instancia internacional

del potencial nuclear israelí

y de las instalaciones nucleares iraníes.

Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,

más aún, a todos los seres humanos que en esa región

ocupada por la demencia

viven enemistados codo con codo,

odiándose mutuamente,

y en definitiva también ayudarnos.

(1) con acabar en “notas a pie de página” Grass se refiere sutilmente al 9.11.2008 (aniversario del Pogrom), donde se afirmó que las víctimas del Holocausto podían convertirse en “notas a pie de página” si no se les recordaba. Grass invierte la frase y la refiere a sí mismo (a los alemanes).

===

Fuente: http://geviert.wordpress.com/2012/04/04/porque-creia-que-mi-origen-aleman-el-tambor-de-grass-en-fuego-cruzado/

“VIPS” odia a los españoles

2 de abril de 2012 by

Si en los años de la Segunda República “española”, Falange Española denunció a los almacenes SEPU como representación de la intromisión del capital judio en la economia, hoy, en el año 2012, cuando el capital chino, hebreo y de origen musulmán, entre otros, se están posicionando en España, es curioso leer un post publicado en “Tribuna de Europa” sobre las actividades de una muy conocida e importante cadena de restaurantes y librerías llamada “VIPS”.  Esto es lo que dice el citado post:

Vips odia España. Discriminan españoles

1 Abril, 2012

Por admin

TdE/La cadena de restaurantes VIPs (Vip’s, Ginos, Laeñe, Tío Pepe, T.G.I. Friday’s, The Wok, Teatriz, Iroco, El Bodegón, Paparazzi, Taruffi, Rugantino, Tattaglia y parte de Starbucks en España, Francia y Portugal), es conocida por su predilección a la hora de contratar trabajadores inmigrantes en lugar de nacionales. Con los tiempos que corren, antes que dar una oportunidad a sus compatriotas, el director de la cadena VIPs prefirió firmar un convenio con el gobierno de Marruecos en el que se comprometía a contratar 5.000 ciudadanos marroquís entre 2007 y 2011, trayéndolos aquí una vez inmersos en la crisis, viendo cómo millones de españoles perdían su puesto de trabajo y, en muchos casos, ante la incapacidad de pagar sus hipotecas también perdían sus hogares. Gracias a tejemanejes como éste, presumen de tener alrededor de un 67% de empleados inmigrantes, a los que explotan con salarios miserables, jornadas interminables sin pagar horas extras y represión sindical, tal y como quedó patente en una concentración de los empleados en septiembre de 2008 en protesta por la situación “infrahumana” de la que son objeto. Pero ahí no queda la cosa. Goldman Sachs, uno de los grupos bancarios culpables de la actual crisis, posee el 30% de VIPs, lo que ayuda a entender la inexistente preocupación por la situación económica de los trabajadores españoles y la ausencia de remordimientos a la hora de explotar salvajemente a los inmigrantes que traen para asegurarse mano de obra barata.

Si después de saber todo esto sigues dando dinero a esta cadena de restaurantes, entendemos que no te preocupan las familias españolas en paro y sin hogar, ya que contribuyes directamente a la actual situación.

Tú eliges.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.