Por higiene y salud mental, ni los individuos ni los pueblos pueden sentirse culpables en razón de que les hayan hecho creer que se deben avergonzar de sus antepasados, a los cuales se les atribuye toda suerte de crímenes y monstruosidades.
Este argumento, es decir, el derecho que tiene una nación a sentirse cómoda con su pasado histórico e ingluso poderse enorgullecer de los aconteceres y gestas de su historia, es lo que motivado al gobierno de la Federación Rusa a no insistir en la investigación de los crímenes ocurridos durante la etapa soviética.
Imagínense que a Hitler se lo recordara sobre todo como el constructor de las grandes autopistas alemanas. Que la superación del desempleo de los años ‘30 fuera un ejemplo para el presente. Que la anexión de Austria y de los Sudetes fueran celebradas como un éxito de política exterior. Que la eficiencia del estado nacional socialista fuera el parámetro para el presente y el futuro. Que la (lamentablemente) perdida II Guerra Mundial, fuera percibida como un error y que el genocidio de millones de personas, como digno de lamentarse; pero perteneciente al pasado y por tanto, no interesante
La activista de los derechos humanos rusa, Jelena Schemkowa, directora de la organización Memorial Moskau, sostiene que es esto lo que ocurre, desde hace algunos años en Rusia. Desde que Putin planteó “Necesitamos una historia de la que podamos estar orgullosos”.
Lo que significa mirar los horrores del comunismo desde otra luz, una muy suave. Explica que, para el próximo año escolar, existe en Rusia, un libro de historia que relativiza los delitos de la historia soviética y los coloca, precisamente, bajo esa suave luz.Dice que, desde que Putin anunciara que necesitaba una historia de la que enorgullecerse, el proceso de rehabilitación de Stalin, ha sido muy rápido. Hace ver que, hoy, en Rusia, nadie puede ocuparse seriamente de los horrores de la era soviética. Archivos que, durante Jeltzin se abrieron a rusos y extranjeros, an vuelto a cerrarse, por orden superior.
Y esto no mejorará bajo Medvedev, lamenta.
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Nota de fuegofrio: Evidentemente, en este post se trata de demostrar que es un sinsentido la actitud del gobierno de Putin o de Medvedev. Pero si meditamos, nos percataremos que esa actitud es pragmática y muy útil para que el pueblo ruso no se desmoralice y sienta estímulo para progresar y confiar en el futuro e incluso en la misión de Rusia en la Historia.
Habría que preguntarse si es más inteligente la actitud de las autoridades
actuales de Alemania que, cada año profundizan más y más no sólo en el descrédito de los doce años del III Reich, sino –aunque no sea ese su propósito– en la deshonra de toda una nación, de sus fuerzas armadas e incluso, conducen a la pérdida de la identidad nacional mediante la intensificación de una política de inmigración de personas procedentes de culturas, etnias y religión totalmente exóticas.
Estos mismos pasos se están dando en España, por ejemplo, pues a la condena del pasado franquista se une, con frecuencia, una derscalificación del pasado histórico de España, llegandose a dudar se su propia existencia como nación. Uno de los delirantes “descubrimientos” de los llamados “intelectuales” de izquierda es que España nace como nación en 1808…y confunden el concepto nación, relativamente reciente, con el de identidad histórica. Sería, salvando las distancias, un desatino equivalente, decir que la nación judía nació en 1948…
16 Septiembre 2008 a las 1:31 pm |
[...] introducción viene al caso de la información que hemos hallado en fuegofrio y que [...]
17 Septiembre 2008 a las 9:34 am |
gracias x el link!
17 Septiembre 2008 a las 9:36 am |
quién es el o la owner de este blog
17 Septiembre 2008 a las 11:41 am |
Un ejemplo de la demonización de quien fue canciller ddel III Reich, es
el odio contra su mera representación iconográfica. ¿A qué personaje histórico se le tiene que proteger, en efigie, dentro de una urna de cristal antibalas?
Hay que pensar que mientras no cese la interpretación maniquea de lo ocurrido durante los años treinta y cuarenta en Europa, los europeos no podrán emprender con entusiasmo y sin complejos de culpa la tarea de
construir una sociedad mejor paras todos.